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Especialistas proponen nuevo tratamiento

ESTUDIOS: PARA EVITAR MORTANDAD DE HACIENDA POR INTOXICACION CON FALARIS.

Pese a que no hubo mayores modificaciones desde el inicio de los estudios sobre las primeras apariciones de bovinos y ovinos intoxicados por consumir Falaris angusta (conocida vulgarmente como centenillo) en La Pampa, un grupo de profesionales de la Estación Experimental del INTA en Anguil y de las Agencias de Extensión, halló la manera de prevenir los casos y contempla emplear un suplemento mineral que debe ser colocado en el agua de las bebidas. Para que dicha «piedra» funcione, previamente es tratada con dosis de cobalto 10 veces superior a un suplemento mineral común. El método alcanzó merecida fama en Australia, donde veterinarios y productores de ovejas utilizan un «bolo» interruminal con concentración lenta de cobalto, evitando de esa manera la intoxicación por el consumo de la forrajera y las posteriores muertes. Sin embargo para los profesionales y productores de nuestro país no es posible conseguir ese bolo porque las empresas que podrían comercializarlo acusaron malas ventas, obligando así a buscar alternativas.

¿Qué es la Falaris?.
Se trata de una gramínea, tanto implantada como natural, considerada una forrajera por su excelente calidad, con valores de proteína bruta de aproximadamente el 16,4%. Sin embargo su uso se ha limitado, entre otras razones, por la presentación de casos esporádicos de intoxicación en animales de interés zootécnico, asociado fundamentalmente a la presencia de alcaloides.
En la Argentina se reportan dos especies naturales de Falaris: aquatica y angusta, de crecimiento invierno-primavera-verano, alcanzando, en su estado adulto, entre 100 y 150 centímetros. La especie angusta está descripta como presente en los pastizales naturales de la provincia de La Pampa. Su crecimiento se da en lugares húmedos, siendo común en las depresiones de las sierras de Lihuel Calel y Sierra Chica. Aunque desde hace dos años, por razones climáticas, fundamentalmente las lluvias ocurridas en otoño e invierno, mayores a los promedios históricos, se ha registrado su presencia en zonas no descriptas.
La forrajera es muy apetecible por los animales situación que, en campos con una importante presencia de plantas, provoca casos de elevada mortandad, tanto en bovinos como en ovinos.
Las tasas de morbilidad, mortalidad y letalidad promedios de la Falaris reportadas son del 8.57%, 3.72% y 44.07%, respectivamente, pero estos valores pueden variar de acuerdo a cada situación del establecimiento.

«A tiempo de prevenir».
Para conocer sobre la forrajera y el método propuesto por especialistas del INTA Anguil, LA ARENA del Campo dialogó con el médico veterinario y coordinador del Area Investigación, Ariel Miranda, quien confió que desde que iniciaron las pruebas (hace dos años) «hemos avanzado en los estudios y obtuvimos resultados parciales. También avanzamos en una propuesta de tratamiento». Si bien el tratamiento propuesto se encuentra «en etapa experimental», el entrevistado reconoció que «ante la demanda y la aparición de casos por intoxicación, había que buscar una solución o avanzar en los estudios», dijo y agregó que «aún estamos a tiempo de prevenir porque esta planta comienza su ciclo en invierno, primavera y verano».
La planta comienza su ciclo de crecimiento durante el invierno y concluye durante los meses de noviembre o diciembre, que es el período más crítico. «Los productores utilizan el monte donde se encuentra la planta que tiene un pico de producción forrajero entre octubre y noviembre, y la sintomatología puede presentarse en el animal de 15 a 90 días posterior a haber consumido Falaris, y ese es el gran tema y por el cual tenemos que anticiparnos», manifestó el profesional consultado.
«Prácticamente -describió- no va a haber sintomatología, pero cuando uno se pueda dar cuenta a campo, no hay parámetros sanguíneos que indiquen una intoxicación subclínica por esta enfermedad». En ese sentido se propuso a los productores «realizar un reconocimiento del potrero o del monte destinado para la hacienda; ver la historia previa, si existió algún caso anterior; considerar los ciclos de la planta y en base a eso tomar medidas», y agregó que «dejar de utilizar el potrero de invierno y utilizarlo más hacia el verano cuando se seca la planta y baja la concentración de alcaloides, también es una opción».

Tratamiento preventivo.
Miranda lleva adelante los estudios junto a los profesionales Luis Rhades, Ivana Stefanazzi y Sergio Cabo. De acuerdo a sus conocimientos, el entrevistado comentó que en Australia, para evitar la intoxicación, «utilizan un bolo interruminal con concentración lenta de cobalto. En Argentina no lo tenemos y a ellos les da resultados con la Falaris forrajera y previenen los síntomas. El problema en nuestro país es básicamente comercial. Las ventas no han sido las esperadas».
«La planta encontró condiciones para desarrollarse y es un tema muy nuevo para nuestra zona del caldenal, a diferencia de Buenos Aires, donde su manejo es mejor porque crece en campos limpios. No es lo mismo manejar una tóxica de este calibre en un potrero limpio, a una tóxica que crece en el monte donde hay escaso (casi nulo) manejo con maquinaria», sostuvo.
Continuando con su explicación el profesional consultado reveló que, como en Australia se observaron grandes resultados, pero como aquí no está el producto, «hablamos con una empresa de Río Cuarto que nos preparó una ‘piedra’, un suplemento mineral, que se coloca en el agua (hidrosoluble) a la que le agregaron 10 veces la dosis de cobalto que uno le adicionaría a un suplemento mineral. Esto tendría el mismo resultado al bolo interruminal usado por los australianos, con la diferencia que hay que ir todos los días a colocar una piedra la bebida para 150 animales».
«La diferencia es que el productor va a tener que ir todos los días o día por medio a colocar la piedra. En Australia ponen el bolo una vez y se olvidan por seis meses», continuó Miranda
A modo de cierre sostuvo que «esa es nuestra propuesta de tratamiento preventivo, copiando la experiencia de los australianos».

Causas y signos clínicos
La intoxicación puede presentarse de forma híperaguda o «síndrome de muerte súbita», asociada a la presencia de feniletilamina que produciría taquicardia, bloqueo cardíaco y muerte, afectando a un reducido número de animales.
La forma aguda, o «síndrome de muerte súbita-polioencefalomalacia», sería producida por un análogo de la tiaminasa o por exceso de amoníaco, pudiendo afectar al 50% del rodeo.
Mientras que la forma crónica, comúnmente hallada, sería producida por la acumulación de pigmentos dentro de los cuerpos neuronales. Dada su sintomatología recibe el nombre de temblor de falaris («phalaris staggers»), manifestándose en forma lenta y progresiva desencadenando en la muerte del animal. Se reporta asociada a altos niveles de alcaloides indólicos (triptamina) presentes en las plantas, compuestos de estructura similar a la serotonina. También se puede manifestar en la caída del tren anterior, que genera mal tropiezo, la caída del animal y hasta fractura de mandíbula; y abultamiento del pecho por los golpes reiterados. «La sintomatología no cambia», dijo el especialista.