Ganancia de grandes productores

Con el final del régimen de derechos de exportación exclusivamente para los cereales, salvo la soja que se redujo 5 puntos, el Gobierno Nacional transfirió al campo pampeano la suma de 125.436.000 dólares.
Juan José Reyes *
Los datos oficiales surgen del costo fiscal de la medida que opera desde el año pasado instrumentada por la AFIP, sobre una producción local de 1,27 millones de toneladas de soja (la alícuota bajó del 35 al 30%); 795.300 toneladas de maíz (-20%); 794.665 de trigo (-23%); 551.050 girasol (-20%); 162.420 de cebada cervecera y 92.822 toneladas de sorgo, con 20% menos en retenciones cada una de ellas, respectivamente.
Sin dudas, la resolución fue a medida del sector agropecuario, que no incluye carnes, aceites, lácteos y agroindustria.
Las retenciones a las exportaciones fueron introducidas en el año 2002 y se sostuvieron y ampliaron a lo largo de los años del gobierno anterior, para financiar el enorme gasto público, con un debate que se volvió especialmente duro en 2008, con el fallido proyecto para que las retenciones a granos y cereales fueran “móviles” en función del precio internacional.
En los últimos años, la importancia de los derechos de exportación sobre el total recaudado por el Estado fue disminuyendo. Desde 2008, cuando se tocó el pico máximo de la última década con un 13,4%, la tendencia se mantuvo descendente hasta su eliminación definitiva, cuando representaba apenas un 6%. Ese porcentaje era 53% más abajo que el del 2003, cuando las retenciones representaban el 12,8% del total recaudado.
Pero para La Pampa significó un mejoramiento sustancial de los números de los productores (la tasa de ganancia promedio subió un 12% y en forma lineal fue la de los impuestos provinciales) a pesar de la inflación y la suba de los rindes de indiferencia.

Festejo.
Con la excepción del complejo tambero y frigorífico por sus problemáticas internas y de costos, todo el campo pampeano sigue festejando el cuasi final de las retenciones agropecuarias. Salvo el complejo sojero, que vio reducida la alícuota de 35 a 30 puntos porcentuales que tributaba, significó un importante reintegro al campo pampeano, aunque no el mayor. Estos se lo llevaron el girasol, el maíz y el trigo.
El costo fiscal inmediato de la medida se ubica en algo más de 1.875 millones de pesos al tipo de cambio oficial, aunque el Gobierno confía en que el próximo año esa baja se compense con mayor recaudación impositiva.
Ese monto, mayor a 125 millones de dólares, ya se está transfiriendo a los productores por cada operación que realizan con la cosecha de la campaña anterior y en algunos casos de la actual también.
Aquel anuncio en épocas preelectorales dio sus frutos ya que fue celebrado por todas las entidades rurales. Cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), al considerar solo el complejo sojero local y entendiendo que no han cambiado las condiciones ni la coparticipación a provincias (30% de lo que recauda), dan cuenta que la reducción implicó una baja directa de $ 10.714 millones en recaudación (70% para Nación, 30% para provincias). Ese costo se redujo en $ 6.936 millones.

Tardanza.
Sin embargo, la AFIP sigue esperando que tal disminución de la presión fiscal rural se compense con una mayor recaudación por Ganancias e IVA, cuestión ella que no se ha verificado aún ni aquí ni allá y recién se la espera para el primer trimestre de 2017.
De acuerdo con lo calculado por la Consultora, solo para nuestra provincia, el Estado Nacional resignó 125.436.000 dólares; un 9,65% del presupuesto provincial, ya aprobado por la Legislatura, y que trepa para este año a los $19.487 millones (U$S 1.300 millones).
La cifra es considerable para un sector rural que venía con baja de precios internacionales, una fuerte presión fiscal y los excesos hídricos en el cuadrángulo noreste de la región que han causado una importante reducción en las áreas cosechadas.
En los datos informados no están contemplados otros productos importantes en nuestras economías regionales como carnes y cueros, con un 15%; harina de trigo, 13%; miel 10% y biocombustibles con el 9,76 %.
Lo que hay que recordar es que si bien La Pampa se vio beneficiado por la eximición de los aranceles aduaneros, hay que pensar en este contexto que los grandes beneficiados han sido las grandes empresas transnacionales, porque son a ellas a las que se les aplica la alícuota.
Haciendo una estimación nacional de cuanto aportaron al fisco los derechos de exportación, podemos contabilizar que, entre 2002 y 2015, se han acumulado un total de $ 440.667 millones. Suma que, por año, alcanza un total de $ 33.879 millones. Si tenemos en cuenta que solamente la soja y sus derivados aportaban, en promedio, el 46 % del total de los derechos exportación, se puede afirmar que la medida de derogación de dicho gravamen significa enormes ganancia para el productor, pero una pérdida fiscal que en tiempos de crisis y recesión impactan muy fuerte en el aumento del déficit fiscal y en la distribución del ingreso.
* Economista.

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