miércoles, 16 octubre 2019
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Genética pampeana a Etiopía

Selam Mesaret y Seid Mohammed son dos ingenieros zootécnicos, con doctorado en mejoramiento animal que llegaron a La Pampa desde Etiopía con el fin de perfeccionarse en manejos de producción y explotación agrícola ganadera, para transmitirle luego sus nuevos conocimientos a los productores de su país natal y ayudar en el desarrollo. ¿El objetivo a largo plazo? Lograr que Etiopía se inserte en el mercado asiático. En ese contexto, y gracias al proyecto de cooperación Sur-Sur (FO.AR), en el cual intervienen el INTA y el Ministerio de Relaciones Exteriores, los profesionales visitaron varios establecimientos rurales de nuestra provincia, dialogaron con productores, recorrieron tambos e intercambiaron ideas, conocimientos y se interiorizaron en la genética pampeana. Es por eso que ayer mantuvieron un encuentro con el productor Germán Tapie, propietario de Cabaña «La Esperanza», ubicada al sur de la localidad de Lonquimay y donde el hombre dedica gran parte de su tiempo a la producción de reproductores Aberdeen Angus.
Gracias a él LA ARENA del Campo logró acceder al encuentro y se pudo conocer a los técnicos etíopes.
Seid y Selam llegaron a Buenos Aires el sábado pasado, luego de un vuelo que duró 17 horas y que en el medio comprendió una escala en San Pablo, Brasil. Una vez en suelo argentino, los jóvenes profesionales se reunieron con Mario Poli, técnico del INTA Castelar; para después emprender un recorrido hacia nuestra provincia, ya bajo la tutela de otro profesional del INTA (en este caso de la Estación Experimental Agropecuaria Anguil), Daniel Maizon. Junto al bonaerense (radicado hace varios años en Santa Rosa), los ingenieros etíopes recorrieron establecimientos agropecuarios pampeanos, entre ellos dos tambos (en Guatrache y Toay), la cabaña «Chañar Chico» -del conocido productor Aldo Teso-, como así también las instalaciones del INTA en Anguil, entre otras
instituciones.

Recorrido.
Todo les sorprende. Las grandes extensiones de tierra, la capacidad del chacarero para profesionalizarse constantemente, las herramientas utilizadas y hasta el tamaño de la hacienda explotada. Y obviamente nada se les escapa. Observan, prestan atención, toman fotografías y ante cualquier duda, consultan.
Mientras recorren un lote de alfalfa, los visitantes dialogan con Tapie y Maizon a través de un inglés muy fluido (apenas conocen palabras en español), hasta que la caminata los deposita frente a un cargador y una manga rodeada de corrales donde retozan hembras y machos Angus negro.
El productor les explica su manera de trabajar y ellos cuentan las experiencias de su país. También hacen comparaciones con lo observado en otros campos visitados con anterioridad.
Ante ellos rondan toros de dos años; terneros, vaquillonas y vacas. No logran apartar la vista de estos animales, y abren los ojos muy grandes cuando Tapie les exhibe una vaca de 6 años con 5 terneros al pie y actualmente preñada. Observan el tamaño de estos especimenes y los comparan con la raza autóctona de su país, el Begait (un animal que posee las características del Cebú, como la joroba -giba- y la papada; además de tener cornamentas prominentes).

Inquietudes.
Después del intercambio de ideas y de hacerse con herramientas que pronto serán transmitidas del otro lado del Atlántico, los jóvenes dialogaron con un cronista de este diario, y contaron que «el objetivo de nuestra visita es colaborar en un proyecto para compartir experiencias de producción en distintos niveles, tanto de productores agropecuarios y cabañeros», sostuvo Selam.
Por su parte Seid dijo que «nos sorprendió muchísimo el tamaño de los establecimientos rurales, son muy grandes y en nuestro país no lo imaginamos posible; como también que aquí tengan animales exóticos (razas no autóctonas) a cielo abierto», ya que en su país, es costumbre confinar (estabular) al ganado Puro de Pedigree.
Otra aspecto que le quitó el sueño al joven Seid fue la ausencia de sistema de riego en una tierra que posee un clima y un régimen de lluvias anual muy parecido a Etiopía, donde las variables anuales oscilan entre los 500 y 600 milímetros anuales: «a pesar de que hay pocas lluvias cultivan sin irrigación y en nuestro país no nos imaginamos producir de esta manera».

Profesionales.
De algo hay que estar seguro, y es que nuestra provincia quedó bien representada, ya que los dos jóvenes aseguraron estar «sorprendidos por lo profesionales que son los productores que visitamos. Incorporan mucha tecnología y se encuentran en constante capacitación, como así también consultan a otros profesionales para mejorar». La joven Selam, por su parte expresó que sería conveniente para el productor de su país «adoptara las características de los productores locales para seleccionar la producción (hacienda, cultivos), como también el sistema de registros», sobre todo haciendo hincapié en el punto de vista de la organización, como también de lo que se lleva adelante en los establecimientos. «Son conceptos que podemos transmitir en nuestro país», sostuvo con firmeza.
Pero no sólo se llevaran conocimientos sino que también se animaron a transmitir su conocimiento profesional: «recomendaría al productor que, ante la presencia de especies indígenas para producir, que las estudien y analicen para no estar siempre dependiendo de razas autóctonas», dijo Selam, mientras que Seid sostuvo que indicaría (sobre todo a los pequeños productores dedicados a la industria lechera) «que venden la leche a precios muy bajos y no aprovechan la integración con la elaboración de la leche para agregarle valor. Eso cambiaría las cuentas de algunos establecimientos».