Las retenciones, recargadas

DERECHOS DE EXPORTACION: EL CAMPO PAMPEANO DEJARA 250 MILLONES DE DOLARES.

Según Mauricio Macri y el ministro de Economía Nicolás Dujovne, ante la gravedad de la crisis económica y cambiaria que vive el país, volvieron las retenciones agropecuarias, pero ahora recargadas.
Juan José Reyes *
Serán móviles como las que generaron el conflicto de la Resolución 125 con Martín Losteau y el quiebre con el gobierno kirchnerista. Ahora, serán de un 12 por ciento sobre todos los granos exportables y se pagara un monto fijo de $ 4 por cada dólar FOB exportado.
Al tipo de cambio vigente y estimándose 3,5 millones de toneladas de cereales y oleaginosas en campo pampeano exportable, el valor de las retenciones hacia el fisco nacional llega a U$S 250 millones. En definitiva, la soja crecerá hasta un 30 por ciento y tanto para el trigo, maíz, de un 11 %.
Sin embargo, con un dólar entre 38 y 40 pesos, la situación del campo local con respecto a la soja es la más alta desde el 2011, gracias a la modificación del tipo de cambio.
En números, el incremento de retenciones solo en agroalimentos implica a nivel nacional una recaudación adicional para el año próximo de $ 280.000 millones (USD 7.000 millones al cambio actual), lo cual representan un 0,8 % del PBI.
Para arribar a este resultado, se calculan ingresos extras de cuatro pesos por cada dólar de exportaciones primarias y también involucra la reducción del 18% de la alícuota para porotos, harinas y aceite de soja, que componen el rubro más importante de las exportaciones del agro a nivel nacional y provincial.
Ya finalizada la cosecha fina y lo estimado para la gruesa -que ya se inició el nuevo régimen de derechos de exportación- se aplicará estimativamente en La Pampa sobre 1 millón de toneladas de trigo; 1,5 millones de toneladas de maíz y un millón de soja en un área aproximada a las 1.227.570 hectáreas.

Dos cambios.
Está claro que de acá en más habrá dos tipos de dólares para el sector agropecuario. Uno para pagar los insumos y otro para vender, con retenciones. El gran problema será para el trigo y el maíz, habrá que restar el 10 por ciento al valor con una cosecha en la cual el productor pampeano ya está endeudado. Para atenuar el impacto económico sobre el campo, acelerarán el cronograma rebaja de las retenciones originales que eran 35% época kirchnerista, pasaron a 30 y se han reducido al 25,5%. Desde el martes, poroto y subproductos tributarán 18 %, más $ 4 por dólar.
En este contexto, empeoraron las relaciones insumo-producto y con ello la caída de los granos a pesar de la modificación del tipo de cambio, pues hay que vender más para adquirir la misma cantidad de insumos. Además de la pérdida de competitividad y sus relaciones entre si, caen. Por ejemplo, para el gasoil, hoy se necesitan vender 320 kilos de soja para adquirir 100 litros del combustible. Como el promedio de los últimos tres años daba 400 kilos, ahora hace falta un 27 % más de la oleaginosa.
Sin embargo, pese al vaivén de los precios que sufrieron las commodities, sólo el complejo sojero sigue siendo una aspiradora de divisas fronteras afuera.
A pesar del avance de la sojización del territorio pampeano, el maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada cervecera sigue siendo puntales de las ventas al mundo de bienes del campo, que desde ahora empezarán -al igual que los granos tradicionales- a pagar los aranceles a la exportación.

Lo nuevo.
La restitución de las retenciones le aportará a las arcas oficiales valiosos ingresos para el 2019. La soja volvería a tributar cerca de 30% de retenciones (18% actual más 12% de las nuevas medidas) ya que se adelantó el esquema de baja de la alícuota para las exportaciones de poroto, harina y aceite de soja, y al mismo tiempo, todos los productos que se exportan tendrán retenciones.
La fórmula es que para los granos sin industrializar (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, etc.), el Estado se quedará con 4 pesos por dólar exportado, mientras que para los productos con mayor valor agregado (aceite, harina, carnes, etc.), el valor será de 3 pesos por dólar.
La soja tuvo una reducción de la alícuota de 25,5 % al 18 % pero sobre este se aplicará el gravamen general de $ 4 por dólar que ahora tributarán el maíz, el trigo y todos los demás granos, lo cual representa un 11 % adicional. Ese gravamen de 4 pesos por dólar para las exportaciones primarias redundaría en que los otros dos principales cultivos, el maíz y el trigo, que desde diciembre de 2015 habían dejado de pagar retenciones del 20 y 23%, respectivamente, pasarán a tributar un 11 % aproximadamente. Pero, como se explicó, ahora la bicicleta financiera llego al campo ya que, en la medida en que el dólar baje, el impuesto se volverá más perjudicial. Por ejemplo, si el dólar cae a $ 30, las retenciones para cereales y semillas serán superiores al 13 %. Caso contrario, si el dólar llega a $ 40, y el impuesto bajara a 10 % para el mismo ejemplo. Todo un aval financiero para que el productor pueda guardar más granos y apostar a que el dólar siga subiendo para vender más.

Timba financiera.
Los administradores de fondos de inversión que operan en el mercado de futuros de nuestro país han profundizado, después de los anuncios, sus apuestas bajistas en soja, al tiempo que mantienen un moderado optimismo en maíz. Tienen un posición neta de -54.065 contratos de soja (la más baja desde fines de enero pasado), mientras que en el caso del maíz la misma era de 49.178 contratos, según datos informados por la Commodity Futures Trading Commission.
Cuando Macri había asegurado con anterioridad que no se modificaría el esquema de derechos de exportación sobre el complejo sojero, ahora ha vuelto a introducir un componente adicional de riesgo que no dejará de ser tenido en cuenta por los productores agrícolas al momento de diseñar el plan de siembra de granos gruesos 2018/19.
Desde el punto de vista de nuestra economía regional, los molinos ya advierten que el kilo de pan en góndola subirá de precio muy fuerte en los próximos días tras el regreso de las retenciones al trigo y en un contexto de alta volatilidad del dólar. Hoy la harina no tiene precio. Las distribuidoras están vendiendo cerca de $ 850 a $ 900 la bolsa de harina, y quienes compran en forma diaria son los más perjudicados dado que al no haber precio, se están aprovechando de ellos. Lo concreto es que la vuelta de las retenciones condena otra vez en la década a los pequeños y medianos productores, sin diferenciarlos, a pagar más para sostener la timba financiera de un 60 % de tasa de interés y al FMI para el pago de ingentes intereses. Se vuelve a castigar a la producción, a quienes generan valor agregado, riqueza y mano de obra. La suba de gravámenes para cumplir con el sector financiero surge como un gran error, y el productor pampeano ya lo comienza a sentir con suba de costos y más presión fiscal.
* Economista