Se espera un crecimiento del 22 por ciento para el campo pampeano

Un informe del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la campaña anterior, afirma que el sector agropecuario local invirtió 225 millones de dólares -$ 3.600 millones- sólo en labranzas, agroquímicos, fertilizantes, bienes de capital y semillas.
Juan José Reyes *
El crecimiento del 22 % respecto del ciclo anterior es fruto de la mejora en la rentabilidad del campo y el clima benigno. La cifra implica que se destinaron U$S 40 millones adicionales en las tres principales oleaginosas, únicamente en la región. En tanto, el alto uso de tecnologías significa mayor empleo de siembra directa y de fertilizantes, pero menor de herbicidas e insecticidas. Es decir que la mayor inversión se explica por una más alta aplicación de tecnología en los distintos cultivos y, a la vez, por la caída -menor a la inflación- de ciertos insumos estratégicos, en un contexto de bonanza y mejora en la rentabilidad agropecuaria. Esto, se da en el marco de cinco años previos de caída sostenida -del 35 %- según un relevamiento de la Bolsa de Cereales.
Es sabido por el habitante de estas pampas que el ciclo del negocio rural comienza con el arrendamiento de los campos (apenas el 9% son dueños), su preparación, compra de insumos y la contratación de los profesionales para las labores de siembra, fumigación y cosecha. Una vez realizada la siembra, la clave para un rendimiento de alta eficiencia es el monitoreo constante y el seguimiento personalizado, lote por lote, para atender a tiempo cualquier eventualidad y el trabajo incansable del hombre de campo. Pero para ello debe reinvertir sus ganancias.

Cosecharás tu siembra.
Tanto en la escuela primaria como secundaria nos enseñaron que Argentina era “el granero del mundo” y lo recordamos cuando salimos a las rutas nacionales, las provinciales y los caminos vecinales. Vemos las grandes extensiones de La Pampa, que de hecho nadie duda que la agricultura es uno de nuestros motores productivos. Con el maíz (2.148.470 toneladas) y la soja (1.807.291 toneladas), como vedette indiscutidos en la última campaña, no sólo en departamentos del cuadrángulo norte, donde continúan los pronósticos alentadores, sino además en la zona centro y centro sur como nunca. El girasol continúa peleando contra su propio protagonismo y de haber sido hasta no hace más de una década el principal grano pampeano, ahora trata de recuperar terreno perdido.
Muchos productores siguen optando por la seguridad de esta oleaginosa que a pesar de sus costos operativos, el precio de la soja marcará casi con seguridad el rumbo de la próxima campaña. Ni que hablar del maíz en lo que respecta a áreas de siembra y pronósticos de cosecha, pues éste ha sido desde siempre el principal garante del sistema granario provincial.
La superficie implantada de las explotaciones agropecuarias pampeanas para grano (los cinco principales) llegaron a las 1.945.625 hectáreas y las efectivamente cosechadas, a 1.639.565 hectáreas. Son cifras elocuentes de los récord obteniendo en la anterior zafra granaria.
Además no hay que olvidar que La Pampa posee unas 808.520 hectáreas de campo natural, 321.232 hectáreas de rastrojos, 231.859 de barbecho y 3,02 millones de hectáreas de monte natural).

Agro 2017.
Este año, la agricultura aportará a la economía del país u$s 21.000 millones, un 36% del total. La expectativa de un aumento en el área total de 2,5 millones de hectáreas es halagüeño. Si bien, dice el informe, que es prematuro hablar de rentabilidad, los retornos de un 12 % en dólares no estarían mal. Todo apunta a sostener al menos lo logrado el pasado año. Argentina sembró un millón de hectáreas más de trigo y otro de maíz, 450 mil hectáreas de girasol y apenas un caída en la soja. De este modo, se sembraría un total de 34 millones de hectáreas, con una producción de 130 millones de toneladas. Por ello, transportar la cosecha de este año, generará 5 millones de viajes de camión, 500.000 más que el año pasado y que podrán alcanzar a seis millones en 2018. Se esperaba más pero la decisión gubernamental de no bajar 5 puntos más la retención a la soja hizo descender las expectativas futuras.

La ganadería.
Por otro lado, la inversión en ganadería (clave en una provincia como la nuestra) estima que ofrecerá un retorno en dólares que podría ir del 5 % hasta 8 %, en el mejor de los casos. Estiman que la ganadería concentrará una inversión y gasto estimado de u$s 22.500 millones, 39 % del total previsto para el campo. Los ganaderos practican una retención de vientres, ya finalizada con animales terminados, que aumentó la “fábrica” de terneros. El productor argentino destinará una cifra cercana los u$s 15.000 millones a reposición de hacienda; 3.446 millones en gastos directos, suplementación, confección de pasturas y sanidad; u$s 2.576 millones en gastos indirectos, en estructura y financiamiento; y alrededor de u$s 1.075 millones en bienes de uso durable de producción.

La inversión posible
La cifra estimada de 300 millones de dólares de inversión que el productor hará en el campo provincial en la próxima campaña, será de casi 5 mil millones traducida en pesos. Los productores locales están invirtiendo sobre todo en base a recursos propios y planes de canje, porque ha cambiado el sesgo de la financiación del BLP y el BNA ante la pronunciada bajas de tasas direccionadas por el BCRA. Estiman que los productores invertirán unos 2.032 millones de pesos en laboreo de tierras (42,34%), 1.176 millones en semillas (24,5%), y 1.587 millones en agroquímicos y fertilizantes (33,07%). Si se discrimina el cálculo por cada uno de los cultivos, podemos hablar de una inversión de 550 millones de pesos en trigo, 340 millones de pesos en maíz, 60 millones de pesos en sorgo, 1.000 millones de pesos en soja, 354 millones de pesos en girasol y 250 millones en otros cereales y forrajeras.
* Economista.