Estela de Carlotto es actualmente la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Pero también es la mamá de Laura, una joven que fue secuestrada el 26 de noviembre de 1977 y asesinada meses más tarde, después de dar a luz a su hijo Guido que hoy tendría 34 años.
Pero esta mujer representa más que eso. Es una luchadora incansable por los derechos humanos, y basta con nombrarla en cualquier lugar para saber de quién se está hablando. Su nombre también hoy es sinónimo de convicción, de esperanza y de reivindicación de aquellos cuadros que la dictadura cívico-militar se llevó.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo habló en exclusiva con LA ARENA y abordó distintos temas referidos a la política de derechos humanos del gobierno argentino, y los juicios que se están llevando adelante contra los genocidas. "Me tocó ver esposados a Videla, Bignone y todo ese grupo de ancianos, y verdaderamente me dan lástima porque representan la humillación de un ser humano vencido, sean ellos o cualquiera", afirmó Estela con firmeza en su voz.
La extensa conversación con este medio también viajó por diferentes cuestiones relacionadas con la actualidad política del país, los jóvenes de 16 años que podrían empezar a votar a esa edad y la desinversión de Clarín, cuestiones que serán parte de la segunda entrega de la entrevista que se publicará mañana.
Estela se refirió, entre otras cuestiones, al juicio que se realizó en julio pasado y terminó con un fallo que condenó al dictador Jorge Rafael Videla y a otros ocho represores a penas de hasta 50 años de prisión. Los argumentos de la sentencia también son importantes, ya que los condenados fueron considerados responsables de la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad, durante la última dictadura.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo dijo que el reconocimiento explícito de los jueces sobre la existencia de un plan sistemático de apropiación de bebés es "alentador", ya que se trata de una lucha que las organizaciones de derechos humanos tienen desde hace muchos años. "Si hacemos memoria, en el '85 queríamos que se juzgara a los militares por robo de bebés, algo que quedó en evidencia cuando encontramos a tantos nietos. Nos costó mucho convencer a la Justicia en todo este tiempo sobre esas cuestiones", agregó. En 1996, el organismo ya reclamaba que se investigue la comisión de esos delitos.
Por otro lado, Estela también hizo referencia al significado que tiene la condena a Videla, a quien definió el paradigma del "asesino y torturador". Y calificó esa condena de 50 años para el dictador como un "alivio", porque por primera vez se impuso una sentencia "ejemplar, inédita, única", que trascendió las fronteras del país. "Viajo mucho y es inmenso el orgullo que me da escuchar las ponderaciones a la política de derechos humanos, que ya sentimos como una bandera de nuestro país, desde 2003 hasta hoy", manifestó.
No miran.
Estela, además, relató como fue el momento de escuchar la sentencia con los represores enfrente. "Ellos no hablan, no miran a los ojos porque son cobardes. Siempre el poder de las armas es el que mata, y encima se jactan de los crímenes que cometieron y prometen volver a hacerlo. Es increíble, no demuestran emociones ni arrepentimiento alguno", indicó.
Luego de quince meses de debate, el Tribunal Oral Federal 6 condenó a los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone por "sustracción, retención y ocultamiento" de hijas e hijos de desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar, en 20 y 31 casos, respectivamente.
Los jueces María del Carmen Roqueta, Julio Luis Penala y Domingo Altieri también dictaron la condena de 30 y 40 años de "prisión e inhabilitación absoluta" a los genocidas Antonio Vañek y Jorge "El Tigre" Acosta. El represor Santiago Omar Riveros, por su parte, fue condenado a 20 años; los apropiadores Víctor Gallo e Inés Susana Colombo a 15 y 5 años, respectivamente; Juan Antonio Azic a 14 y 10 años para el médico Jorge Luis Magnacco.
Laura y Guido.
Estela también habló de ella, de su hija y de su nieto. De cuánto le pesa el dolor que lleva por Guido que no aparece y la satisfacción que siente cada vez que Abuelas de Plaza de Mayo consigue un reencuentro. Estimó que a su vez todavía faltan unos 400 nietos por recuperar su identidad, teniendo en cuenta que ya fueron encontrados 106, sobre un total asumido de 500 jóvenes que la dictadura afectó, y que son buscados actualmente.
"Guido tiene hoy 34 años, y no sé cómo está, con quién, pero sin embargo tengo una esperanza enorme de encontrarlo. Sueño con llegar a esa situación, esa es la deuda que tengo con mi hija. Ella me acompaña espiritualmente y espera que no afloje, pero igualmente no veo el momento de encontrar a mi nieto y abrazarlo. Esa es mi misión", contó Estela.
- ¿Cuáles son las sensaciones que se cruzan cada vez que recuperan un nuevo nieto?
- Es como una resurrección. Que esas caras de las fotos se hagan presencia física y veamos el parecido con sus padres, que logren su libertad y tantas otras cosas, nos hace realmente felices a todos. Yo en particular, les agradezco a todas las abuelas por esos reencuentros. Cada aparición es un triunfo contra la dictadura.
- ¿Cómo recuerda hoy, después de tanto tiempo, los inicios de aquellas abuelas que se reunieron para reclamar contra la dictadura y para recuperar a sus hijos y nietos?
- Parece mentira todo lo que sucedió con aquellas mujeres inexpertas y solitarias a lo que somos hoy, es una vida de construcción permanente. Estar en grupo y darnos las manos cada día es lo que nos mantiene en este camino y nos ayuda a seguir avanzando.
- Y sobre aquella Estela...
- Lo primero que recuerdo es esa mujer que salió a golpear las puertas en busca de su hija, sin saber si volvería a su casa, cuando en realidad ni siquiera hablábamos de desaparecidos en esos momentos. Pero las puertas siempre se cerraban, y los recursos de habeas corpus eran contestados cuando ellos querían. Y así fue como con todas estas mujeres luchadoras nos fuimos convenciendo que queríamos seguir adelante para saber la verdad.
¿Quién es Estela?
Estela Barnes de Carlotto es reconocida en Argentina y en el mundo. Cualquier persona puede decir hoy quién es ella, qué hace y hasta la importancia que representa para la historia del país, y la reinvindicación de los derechos humanos. Mucho se habló de ella, y seguramente se seguirá hablando. Aunque es interesante saber cómo se define ella misma. Y Estela se animó a contestar: "Estela es una mujer común que la vida le cambió por una dictadura que le asesinó a su hija y le desapareció un nieto. Una mujer que sacó de adentro la leona que todas tenemos, y brindó su tiempo para recuperar la verdadera historia y llenar las páginas que estaban en blanco", contestó.