A juicio por mala praxis

“La justicia es lenta y tarda mucho, pero llega”. Por primera vez en ocho años y medio, Claudia Del Valle se anima a creer en el sistema judicial. La Cámara Federal porteña acaba de rechazar los pedios de probation de los médicos involucrados en la muerte de su hija y el caso deberá dilucidarse en un juicio oral y público. “Es lo que veníamos pidiendo desde el día que murió mi hija”, recordó la mujer.
Cintia Pamela Funes del Valle padecía Púrpura Trombocitopénica Inmune (PTI), síndrome hemorrágico cutáneo y de otros órganos producido por un déficit de plaquetas. El 11 de febrero de 2004 ingresó al Hospital Militar Cosme Argerich por un excesivo descenso en su nivel de plaquetas pero, a pesar de los desesperados pedidos de su madre, los médicos no suministraron gamma globulina ni inmunodepresores, hasta que fue demasiado tarde. Pamela falleció el 1º de marzo.

En busca de justicia.
“El domingo pasado Pamela hubiera cumplido 24 años y la Cámara de Casación le hizo el mejor regalo: rechazar la probation y mandar el caso a juicio”, celebra Claudia Del Valle, mientras exhibe la resolución de 22 páginas suscripta por la Sala IV de aquel tribunal. Los jueces Mariano H. Borinsky, Juan C. Gemignani y Gustavo M. Hornos rechazaron el pedido de suspensión de juicio a prueba presentado por los médicos imputados, Miguel José Antonio Alcón Alvarez y María Isabel Santos, porque “la oferta realizada por los imputados, en todos sus aspectos, no satisface mínimamente los requisitos previstos por la ley”. Ahora, ambos irán a juicio acusados de “homicidio culposo”.
A los profesionales se les imputa “haber obrado negligentemente y sin el debido cuidado en la atención de la salud” de Pamela, por “la excesiva demora en implementar una conducta activa y no suministrar el tratamiento adecuado a su patología hasta que las consecuencias fatales no pudieron evitarse”.
“Yo siempre pedí que respondieran ante la justicia por la muerte de Pamela y ahora puedo decirle a todos los padres que han perdido hijos, que no bajen los brazos porque la justicia tarda, pero llega”. Claudia, que no podrá ser querellante, agradeció “el trabajo colosal y comprometido del fiscal Ciruzi, y el acompañamiento de Silvia González, Rubén Funes y Martín Borthiry, que estuvieron desde el primer momento y seguirán con nosotros hasta el final”.
El juicio por la responsabilidad de los médicos “será un camino arduo, pero tengo mucha fe en el fiscal y confío en obtener un fallo favorable”, concluyó.