Ahora, todos contra las PASO

DESDE NACION SE AVALAN LAS CRITICAS CONTRA LAS PRIMARIAS

A mediados del año pasado, cuando desde el Gobierno nacional se impulsó el debate del voto electrónico, también se intentó incorporar cambios de fondo en el sistema de elecciones primarias.
JUAN PABLO VIETA
Si por estos días se presta un poco de atención a los medios más poderosos de la Capital Federal, sea diarios, canales de TV y radios, hay una variada legión de periodistas que, sin ningún tipo de reparos y a instancias de un mensaje que curiosamente es sostenido también por el Gobierno Nacional, despotrica contra las elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultaneas (PASO).
Aferrándose al argumento que alude al oneroso costo que supone su organización y de la poca utilidad que le dan los partidos políticos, dado que en la mayoría de ellos se alcanzaron listas de unidad, se escuchan razonamientos como, por ejemplo, que con lo que costaran las PASO se pueden construir tantos hospitales, o jardines de infantes, u hospitales.
Las PASO, al ser obligatorias para el elector como así también para los partidos políticos, propenden a la democratización dentro de estas organizaciones, que en nuestra forma de gobierno constituyen un eslabón elemental e indispensable del sistema de representación.
Es cierto que su nacimiento nada tuvo que ver con mejorar la calidad de nuestros representantes al posibilitarle al electorado participar del proceso de selección de los candidatos, sino que estuvo relacionado con una necesidad política del poder central de ese momento al que le convenía combatir el dedo de quienes tienen la capacidad de digitar candidatos.
Recordemos que la Ley que las creó es de diciembre de 2009, poco después de la derrota que sufrió el kirchnerismo y sus candidaturas testimoniales en la Provincia de Buenos Aires a manos del hoy extinto, políticamente, Francisco De Narváez.

Traición.
Luego del análisis frío de los números que dejó el comicio, el ex presidente Néstor Carlos Kirchner, quien fue el primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en esas elecciones, se convenció que la derrota tuvo que ver con la traición que le propinaron los intendentes del conurbano bonaerense.
En efecto los resultados mostraron que hubo importantes ciudades de la provincia de Buenos Aires donde las listas locales a los Concejos Deliberantes sacaron una cantidad de votos muy superior a la de la boleta a diputado nacional que encabezaba Néstor Kirchner, quien por el contrario, terminó en esos lugares peleando voto a voto con De Narváez.
Frente a la conclusión de que los intendentes habían arreglado con el “Colorado”, la vendetta vino por el lado de la democratización en la selección de los candidatos como forma de combatir el “dedo” de los jefes comunales.

Selección.
Aunque hoy esa necesidad termino siendo un problema para el kirchnerismo, ya que se tuvieron que ir del Partido Justicialista bonaerense para no terminar dándole una primaria a Florencio Randazzo y posibilitarle así volcar parte del voto antikirchnerista en contra de Cristina Fernández, lo es mucho más para el Gobierno.
La democratización de los partidos es un verdadero obstáculo toda vez que desde el poder central se quiera controlar el proceso de selección de los candidatos, ya que ello exige ineludiblemente que se prioricen los acuerdos de los dirigentes por sobre todas cosas.
El Gobierno reniega de las primarias abiertas sencillamente porque al permitirle al electorado meter la nariz dentro de los partidos políticos, los acuerdos dirigenciales para ungir candidatos son cada vez más difíciles de hacer.

Obsesión.
Desde hace rato que el Gobierno está obsesionado con el tema de las PASO. Cabe recordar que a mediados del año pasado, cuando se impulsó el debate del voto electrónico, también se intentó incorporar cambios de fondo en el sistema de primarias, siendo el principal de ellos el de votar dentro de los candidatos de una agrupación en un partido determinado cuando se elige al candidato a Presidente que lleva esa agrupación, algo que incrementaría el interés de ser candidato por la facción que lleve al actual presidente a la reelección, si es que este decide hacerlo.
Si los ciudadanos, convalidando las lecturas hegemónicas que hacen referencia a la inutilidad de las PASO, le vuelven a entregan la selección de los candidatos a los dirigentes pierde la política entera en tanto herramienta de transformación, ya que tendrán mayores posibilidades los candidatos que apadrinados por caudillos terminaran siendo sumisos al disciplinamiento político de quien manda.