¿Alguien indagará qué pasa?

La entidad de Villa Santillán tuvo desde 1950 un importante recorrido histórico en Santa Rosa, tanto en lo deportivo como en lo social, pero desde hace bastante tiempo su actividad se ha visto muy mermada, al punto de tornarse casi imperceptible. Sólo se advierte actividad en la sede de la calle Alberdi, donde está el gimnasio, relacionada con una cancha de fútbol 5; y algunos pocos boxeadores entrenando en lo que antiguamente era la secretaría del club.
“La Villa” -así se conocía a la entidad- supo de momentos importantes en distintas disciplinas, como fútbol, bochas, boxeo, y otras actividades como populosos bailes que nunca más se realizaron. Pero el inmovilismo que alguna vez atacó a los clubes de barrio también asaltó al Club San Martín.
Regido hoy en día por un grupo minúsculo de personas -algunos familiares entre sí-, se les hizo muy difícil a otros interesados asociarse a la entidad. En 2013, y en otras oportunidades más recientes, hubo un importante número de personas que alguna vez estuvieron vinculados a la institución -ex socios, ex jugadores de fútbol, y simpatizantes- que hicieron una movida para acercarse, pero se encontraron con una cerrada negativa.

¿Y Personas Jurídicas?
Ni las autoridades a cargo de la entidad se mostraron interesadas -más bien todo lo contrario-, ni Personas Jurídicas ayudó a quienes querían asociarse. Oscar Vendramini, Jorge Schab, el ex campeón de boxeo Osvaldo Maldonado, entre un número importante de simpatizantes -más de 100 firmaron una nota en ese momento- no encontraron la forma de sumarse. La sospecha que tuvieron es que, al desempeñarse en aquella repartición pública algunos allegados o familiares de quienes son directivos del Club San Martín, les habría hecho más complicado el trámite.
En definitiva nunca pudieron concretar sus deseos de participar de alguna asamblea. Sólo unos pocos -los que dominan el club desde hace años- pudieron hacerlo.
¿La situación no ameritaría una investigación seria de la Dirección de Personas Jurídicas; no debería comprometerse el Estado (también a través de la subsecretaría de Deportes) y averiguar qué sucede con San Martín, otrora un gigante entre los clubes de barrio de la ciudad?
Otras entidades piden a gritos que se acerque la gente y se asocie. En el Club San Martín es exactamente al revés.