Anegamientos en Santa Rosa tras la intensa lluvia

La intensa lluvia que arreció desde la madrugada del martes y durante toda la jornada, con abundante caída de agua, generó complicaciones en diversos puntos de la ciudad. Los barrios sociales y las zonas con calles de tierra fueron las zonas más perjudicadas.
La cantidad de precipitación, unos 50 milímetros, en poco tiempo, complicó la evacuación del líquido de la ciudad. Como ya se torna habitual con cada lluvia, la entrada y salida de barrios como el Santa María de La Pampa se transformó en un verdadero problema. Situaciones similares se apreciaron en calles como Liberato Rosas, arteria de importante comunicación para barrios como el Vial, y los de viviendas sociales, y en la calle Felice, para el ingreso a Los Hornos.
Como es habitual también, la correntosa salida de agua desde la última arteria que canaliza la lluvia hacia el predio del parque Don Tomás, también la tornó intransitable, por la fuerza con que corría y la afectación de prácticamente todo el ancho de la calle. En su lateral, la intersección de ésta con Juana Azurduy era literalmente un gran charco.
Las avenidas como Perón y Uruguay acumularon gran cantidad de agua sobre sus laterales, congestionando las bocas de tormenta y más, teniendo que sortear los coches estacionados sobre la Uruguay. Al menos hasta el mediodía, los cuencos que captan el agua de las precipitaciones estaban recibiendo la abundante cantidad de líquido, y aunque elevaron su nivel, la situación resultó controlable, teniendo en cuenta la merma de las precipitaciones posteriores al mediodía.

Desborde.
Por otro lado, un conflicto que no escapa a estos fenómenos meteorológicos, máxime con la declaración de emergencia sanitaria vigente, son los desbordes cloacales. Algo que lamentablemente, ocurre muy a menudo, en el local comercial de una escuela de conducción ubicada en la esquina de Olascoaga y Don Bosco.
Allí, su propietario, Ricardo Gióvine, se lamentó por las pérdidas económicas y laborales que le reporta la repetitiva situación. “Sinceramente, estoy en un momento emocional, como se dice vulgarmente caliente, pero la realidad es que por quinta o sexta vez en el año, en mi comercio, tenemos que suspender el trabajo con el que nos sustentamos, porque tenemos esta situación, que se nos rebalsa e inunda la oficina cada vez que caen dos gotas”, indicó.
Gióvine se mostró “cansado porque nadie nos soluciona nada”, aseguró que sus vecinos corren la misma suerte y que están agotados de reclamar ante distintos funcionarios.
“Pago todos mis impuestos y servicios municipales en fecha, todos los meses, el mismo municipio me está obligando a dejar de pagar estos servicios porque no me lo brindan y creo que esta situación nos pasa a muchos ciudadanos de la ciudad”, puntualizó.

Paquetes “inundados”
Otra zona que padeció las precipitaciones fue la zona de Encomiendas, construcción perteneciente a la Terminal de Omnibus de Santa Rosa. Allí, la primera oficina ingresando desde las plataformas tenía varios centímetros de agua en su interior. En los pasillos, las filtraciones amenazaron con afectar el sistema eléctrico, por la precariedad de la instalación.

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