Asistentes reclaman una ley

RECONOCIMIENTO PARA MAS DE UN CENTENAR DE TRABAJADORES

Las asistentes idóneas María José Macías y Ana Cornejo, en representación de los más de 130 asistentes de toda la provincia, se acercaron a la redacción de LA ARENA para reclamar un cambio en sus trabajos. Las mujeres contaron que hace cuatro años que trabajan en el Colegio de Irregulares Motores como asistentes idóneas. Ellas son quienes acompañan y asisten a jóvenes con diferentes discapacidades, dentro y fuera del aula. Sin embargo, no son acompañantes terapéuticas, ni trabajadoras sociales. No están enmarcadas en ninguna categoría que por ley las ampare para obtener determinados derechos y beneficios.
En el 2014 pasaron a ser monotributistas y cobraban sueldos de 1.500 pesos, de los cuales 500 eran para pagar dicho monotributo. “Peleamos por un aumento que fue reconocido en el 2015, a 3.500 pesos y eso nos pagaron hasta diciembre del año pasado. A partir de este año se resolvió que nos empezaran a pagar las obras sociales de cada chico”, explicó Cornejo.
Es así que desde marzo de este año -enero y febrero no hubo clases y por lo tanto no recibieron un sueldo-, los asistentes idóneos comenzaron a recibir su paga de manos de la obra social de cada alumno. “Los chicos que tienen Sempre y otras obras sociales no tienen problemas. No es así con Incluir Salud. Nos empezaron a pagar las obras sociales pero nos pagan lo mismo que a las empleadas domésticas, 61,50 la hora. Como no estamos enmarcados en ninguna ley nos toman como domésticas”, expresó Ana Cornejo.
A la mala remuneración por el difícil y comprometido trabajo que realizan, se sumó que Incluir Salud no abonó los sueldos de abril y mayo, y recién esta semana comenzó a regularizar la situación. “El tema es que no queremos que esto nos vuelva a pasar, porque desde que empezamos a trabajar tenemos trabas. Sentimos que no se mejora en nada. Ellos dicen que ahora somos prestadores de servicio a la familia y no es así, porque a nosotros nos contrató el colegio”.

Reconocimiento.
Tanto Macías como Cornejo remarcaron que lo que buscan como asistentes idóneas es que se las reconozca. “Que se cree alguna ley que nos ampare y nos dé los mismos derechos”, dijeron. “Nosotros no somos acompañantes terapéuticos, lo que hacemos en el colegio es recibirlos del transporte, manejar sus sillas de ruedas, en el caso de los chicos que no pueden comer, hay que darles de comer, el chico que usa pañales hay que cambiarle los pañales, acompañarlos al baño, si no está la maestra integradora hay que acompañarlos en el aula. Si el chico necesita y quiere, nosotros tenemos que estar dentro del aula, más allá de que esté su maestra integradora”, detallaron.
Las mujeres dijeron que “las únicas dos personas que se sentaron a hablar, explicar y a intentar solucionar las cosas fueron el director de Educación Inclusiva, Ladio Scheer Becher, y el director de Incluir Salud, Marcos Miguel”.
Macías explicó que bajo las malas condiciones en que trabajan, no sólo se ven perjudicadas ellas, sino que los chicos también, ya que muchos asistentes renuncian por la mala paga, o por retrasos en la misma. “Esos chicos, si no tienen su asistente, no pueden ir al colegio directamente. Porque no hay quien los reciba, porque las integradoras entran a las 8 y el transporte los deja a las 7.30. Las integradoras se van a las 11 de la mañana y el transporte los pasa a buscar, en el caso del secundario a la 1 de la tarde, en el caso del primario a las 12.30. Están vulnerando a los chicos, no respetan ni siquiera eso”.