Autoconvocado cambió el discurso

Los dos testigos que pasaron ayer por la Sala Juzgadora del juicio político que se le sigue al procurador general, Mario Bongianino, Silvia Boulenaz, y Luis Rolero, no sólo no complicaron al funcionario cuestionado sino que pareció, en el caso del representante de los vecinos autoconvocados de General Pico, que abiertamente lo apoyaba.
Boulenaz es secretaria del procurador, y ante algunas preguntas del defensor Francisco Marull, y de algún diputado de la oposición -particularmente Alejandro Odasso- dijo que en aquellos momentos en que en la ciudad norteña se buscaba a Sofía Viale hubo comunicación "en dos o tres ocasiones" entre Bongianino y el Ministerio Público Fiscal de General Pico. De todos modos hizo la salvedad de que le resultaba imposible comunicarse directamente con el fiscal general de la segunda Circunscripción Judicial, Carlos Salinas, y que debía llamar a los números fijos de aquella oficina.
En un momento Claudia Giorgis (Frepam) recordó que en la Sala Acusadora el mismo Salinas había desmentido al procurador al decirle que "nunca" habló con él en ese período de 67 días en que se buscó a la pequeña Sofía. "A mí no me llamó nunca", leyó Giorgis lo que expresó Salinas en la Acusadora.

"Soy juez".
En un momento en que Odasso quiso repreguntarle a Boulenaz el defensor Marull pretendió negarse, pero el diputado de General Acha puso el punto sobre las íes: "Soy juez en este proceso", le disparó a Marull.
En realidad la secretaria de Bongianino no tenía demasiado para aportar, y se limitó a señalar que su tarea se reducía a coordinar la agenda de su jefe y tareas propias de la oficina que incluían la atención de las llamadas telefónicas.

Defendiendo a Bongianino.
Con una locuacidad que ya había mostrado en anteriores ocasiones cuando llegó a la Cámara de Diputados con el grupo de vecinos autoconvocados, Luis Rolero defendió la actuación de Mario Bongianino durante la investigación del caso Sofia Viale.
Dijo que era productor de seguros, y que luego de algunos hechos de inseguridad que se produjeron en Pico -en uno de ellos resultó víctima de un intento de asalto a mano armada-, se decidió junto a otros vecinos a convocar a una asamblea para pedir por seguridad. No pasó inadvertida esta actitud con la que mostró tiempo atrás. A fines del año pasado llegó a la comisión de Legislación General de la Legislatura junto al grupo de vecinos autoconvocados que presentaron un petitorio pidiendo por el juicio político al ministro César Rodríguez, al procurador general Mario Bongianino, y al resto de los fiscales.

¿Y entonces?
Ayer Rolero se desdijo y formuló una encendida defensa de Bongianino, de quien dijo que está "consustanciado con el nuevo Código Procesal Penal" al que por otra parte calificó como "excelente".
Fue Hugo Pérez (Frepam) quien le hizo notar la contradicción, y la respuesta de Rolero fue antológica: "Lo que pasa es que firmamos el petitorio en blanco". Explicó que en la asamblea de vecinos había tres mil personas y no se podía negar a hacerlo -"¿usted se negaría?", le preguntó a Giorgis, quien le respondió que no, pero no se desdeciría-, pero que no estaba de acuerdo con lo que decía el petitorio. Aclaró que empezaron a circular las hojas en blanco para la firma y después se armó el escrito con el que ahora dice no estar de acuerdo.
Nombró a dos referentes de "otra" línea de autoconvocados: "El doctor Gross y Facundo Gauna Rubio", quienes habrían sido los autores del contenido del petitorio.
Lo incomprensible es que Rolero estuvo junto a ellos cuando presentaron el reclamo escrito a los diputados, y obviamente no se manifestó en contra de lo que allí se había escrito.

Despedida.
Hugo Pérez le recordó que además el propio Rolero fue al bloque del Frepam. "¿Para qué fue?", preguntó Odasso. "Para saber cómo iban a actuar (los diputados de ese bloque)", y agregó que le quedó en claro que "iban a seguir adelante con el juicio político".
El final fue risueño: Rolero se despidió y miró hacia Bongianino y el defensor Marull.
Ahora está previsto que mañana declare el procurador general de Salta, Pablo López Viñals, luego el de San Juan, Eduardo Quattropani; y finalmente la procuradora general de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, María del Carmen Falbo. Todos testigos aportados por la defensa de Mario Bongianino.