Berhongaray: el decreto es “peligroso y negativo”

MAS PODER A MILITARES

Aún cuando considera que ya no hay condiciones para golpes de Estado, para Antonio Tomás Berhongaray que el presidente Mauricio Macri decidiera restituirle a los militares la potestad de decisiones que hasta ahora llevaba adelante el Ministerio de Defensa, “es un claro retroceso”.
Berhongaray, que durante el alfonsinismo fue presidente de la comisión de Defensa del Senado, se refirió a la decisión del presidente Macri de darle a los militares decisión sobre los ascensos, con lo que las fuerzas armadas se independizan del orden democrático al perder las autoridades elegidas la facultad de resolver destinos, bajas, retiros, ascensos, traslados, licencias y reincorporaciones. Raúl Alfonsín las había subordinado al poder civil y desde ese momento dependían del Ministerio de Defensa, pero ahora las cosas pasaron a ser como en tiempos de la dictadura.

Subordinados al poder civil.
Berhongaray recordó que la disposición del gobierno radical de 1983 tenía “fundamentalmente como objeto una mayor subordinación al poder constitucional de la República. La experiencia que habíamos vivido en ese medio siglo, que venía desde 1930, fue que había determinados puestos y lugares en el escalafón militar que permitían que se armaran algo así como logias, o grupos de oficiales, que eran después los que perpetraban los golpes militares”.
Señaló que “ya tenían una especie de organización que surgía de que ellos mismos designaban a quienes ocupaban los distintos lugares; y el puesto más apetecido por el golpismo era el ‘J1’ (Jefatura 1), que manejaba el personal, porque permitía a su jefe ubicar a amigos y a quienes pensaban como él en lugares claves del poder militar”.

Puestos apetecidos por militares.
En ese sentido recordó que “cuando el golpe de Juan Carlos Onganía que en 1966 derrocó a Arturo Illía, el titular del ‘J1’ era Alejandro Agustín Lanusse, y el comentario en el ambiente militar era que él sería el próximo presidente. Y así fue, porque después de un breve paso de Roberto Marcelo Levingston, como se pensaba Lanusse asumió el poder”.
Agregó el ex diputado y senador nacional que “no es sólo una cuestión teórica, sino práctica y decisiva en la historia del militarismo argentino”. De todos modos razonó que “en este momento eso está absolutamente limitado, por un problema cultural, económico y de logística, y basta ver con que los aviones y tanques que hay no funcionan. Sólo la Armada tiene todavía algunos de aquellos barcos destructores que Emilio Massera le compró a Alemania, pero que en la guerra de Malvinas ni se sacaron de puerto por miedo a que se los hundieran”.

Un retroceso.
Pacheco Berhongaray sostuvo que “el poder militar como amenaza no existe hoy, pero no sólo en Argentina sino en toda la región. No estamos dentro de ciclo golpista ni mucho menos, y también hay que tener en cuenta que se eliminó el sistema de conscripción después del Caso Carrasco. De todos modos es un gesto de Macri que simboliza un retroceso, y a veces los símbolos abren caminos positivos o negativos en determinadas decisiones”.
Berhongaray apreció que “probablemente la decisión de Macri no tuvo en cuenta disquisiciones ideológicas, sino quizás compensar un poco el deterioro que tiene toda la organización militar. El reequipamiento no se puede hacer por falta de recursos económicos, porque hay otras prioridades y no existen hipótesis de conflicto en la región. Pareciera más que nada un acto simbólico, como para decir ‘vean que no tenemos nada contra ustedes’, pero es peligroso y negativo”, concluyó.

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