Carlos Gómez, el payador de la Patagonia

MARIO VEGA
"El arte de Santos Vega" lo llaman, y todos sabemos de qué se trata. Precisamente el payador aparece en la literatura gauchesca en el Martín Fierro de José Hernández y, seguramente -al menos en el ámbito literario- el más famoso de todos haya sido Santos Vega.
"Mudos ante él se volvieron,/ y ya la rienda sujeta,/ en derredor del poeta / un vasto círculo hicieron./ Todos el alma pusieron/ en los atentos oídos,/porque los labios queridos /de Santos Vega cantaban/ y en su guitarra zumbaban/ esos vibrantes sonidos". Me permito hacer una digresión absolutamente personal: fueron los versos que alguna vez -alguna vez fui chico, claro- me tocó recitar en la Escuela 2, donde era "punto" en cada acto escolar.
Hace algunas semanas, un canal porteño que pone en el aire el espacio "Soñando por cantar" tuvo como protagonista a un hombre que hace del canto y la payada su modo de vida habitual. Carlos Gómez es un artista, musiquero y animador que podría ser catalogado como uno de los últimos payadores criollos, al menos "de aquí al confín de la Patagonia".
¿Qué es la payada? Precisamente eso: el canto del payador, un contrapunto musical donde se desafían dos cantores en un duelo verbal de ingenio y poesía.

Cantor desde la niñez.
Carlos Daniel Gómez (53), nacido en Morón, criado entre Luján y Mercedes, es quizás el último payador de la región. Hijo de un cantor y guitarrero -"también payador"- Wenceslao "El Indio" Gómez y de mamá Zulema, eran integrantes de una familia numerosa de siete hermanos. Casado y divorciado, hoy en pareja con Stella, El Negro Gómez tiene tres hijos: Marcelo Daniel (33), Fernando Martín (32) y Bruno Omar (12). Afincado en General Acha, llegó a La Pampa en 1992 para instalarse primero en Santa Rosa y más tarde "en la ciudad de la amistad". Hoy es un pampeano más.
Sentado a la mesa del "deporancho" (departamento), así lo llama, que tiene en calle Ameghino -en realidad la base en Santa Rosa, que utiliza además de estudio de grabación-, El Negro Gómez, mate a mate, despacito, va desgranando su historia. Durante años, con su padre integró comparsas de esquila, y anduvo de pueblo en pueblo "de aquí para toda la Patagonia, cantando y payando. Años de andar y andar… desde los 11 con mi papá, y a partir de los 16 me largué solo, porque era bastante ‘bravo’ el viejo", revela hoy.
Carlos Gómez es un cantor que recorre los escenarios de toda la provincia y el territorio nacional hacia el sur. Con sus espectáculos de música, donde alterna las milongas y las payadas con algún tema melódico, o con algún "show" -suena extraño dicho así, en la boca de un gaucho de tez morena, ataviado con bombachas, botas, pañuelo al cuello y sombrero de ala ancha- que arma con notable éxito. Como el último que presentó en el Teatro Español con localidades agotadas "media hora antes de empezar", y que se repitió en otros pueblos.

El payador.
Lo chanceo: "sos un gaucho que no fuma, ni bebe, que usa facebook y hasta se da el gusto de chatear con el mayor de sus nietos (son tres: Leonel de 3, Lucio Andrés 4 y Fernanda de 2 años). Un gaucho moderno", le apunto. "La vida te va llevando, y a algunas cosas hay que adaptarse y no hay que renegar de las innovaciones para vivir un poco mejor, o para estar a tono con la sociedad", explica.
"El payador es un poeta repentista que canta de temas que le proponen los parroquianos, o en contrapunto con otro". Es un mensaje interactuado en el que se conjugan canto y música con una cierta rima en la que, obviamente, se ponen en juego los conocimientos, la inteligencia y la inspiración poética. Sí, es un arte difícil, pero a mi me gusta mucho. Lo llevo en la sangre…", dice Carlos como si hiciera falta, como si no lo hubiera demostrado ante el gran público del país.

Fotógrafo y boxeador.
Pero Carlos Gómez tiene además otras inquietudes. "Sí, así como me ves. Soy fotógrafo profesional, y tomé esa inquietud de mi viejita, que con una maquinita Kodak, muy humilde, tenés que ver qué fotos sacaba de los coches que pasaban cerca de la puerta de mi casa en Mercedes". Allí se corrían las 500 millas mercedinas, y mamá Zulema conseguía sacarle a los autos que pasaban a fondo sin que las fotos aparecieran movidas. "Hice un curso y aprendí fotografía… Pero además lo que pocos saben es que fui boxeador aficionado: 37 peleas hice como amateur, y aunque no era muy bueno técnicamente dicen que pegaba fuertísimo", se jacta. Aún recuerda cuando alguna vez entrenando en el Luna Park saltaba a la soga al lado del gran Zorro Campanino, o que en esa etapa tuvo enfrente a un cotizado boxeador bahiense que luego, como profesional, sería campeón argentino de los welter: Juan José Jiménez. Y que fue amigo y le enseñó a tocar la guitarra a otro campeón, Juan Domingo Malvárez.
Pero no sólo eso, sino que su afición por el pugilismo lo ha llevado a ser presentador en diversos y muy jerarquizados festivales: "Así me tocó presentar por el título del mundo a La Gata Acosta, al Tigre Saldivia y a otros boxeadores destacados. En esa condición trabajé para HBO, Directv Box y TyC Sport", cuenta.
Carlos tiene un cariño especial por todo lo gauchesco -ama el folklore aunque no reniega de otros ritmos-, y naturalmente no podía no tener afición por los caballos: "Tengo caballos de doma, mansos de andar… Todo lo que tenga que ver con el campo tiene mucho que ver con mi vida", confirma.

Televisión.
El Negro Gómez tiene desde hace 16 años un espacio en Canal 3, y con mucho esfuerzo -con la colaboración técnicas de Franco Staldecker- arma semanalmente "La Pampa Jinetea y Canta". Pero más allá de eso está en forma permanente de viaje, presentando su espectáculo en diversas localidades de la Patagonia. "Paso días y días viajando, me gusta. A veces veo que algunos dicen que recorren todo el país, y ya te digo que es imposible, porque ando por todos lados desde hace 40 años y no sabés todo lo que me falta conocer", argumenta.
Sostiene que le gusta toda la música, "mucho el folklore, pero en mis presentaciones hago algunos tangos. ‘Uno’ es el que más me gusta, y también ‘Remembranzas’, que los canté mucho cuando actuaba en el Piano Bar de Pepe Basso, en Buenos Aires". Pero de algo está seguro: "Mi centro es la payada". Y fue por eso que después de haber brillado como cantante en el programa de Canal 13 que lo relanzó ante el público se animó a encarar al conductor -Mariano Iúdica- y decirle precisamente eso, que lo que le gustaba era payar.

Cantar opinando.
Después de pasar de ronda en el "Soñando por cantar", se multiplicaron los pedidos para que se presente en distintos puntos del país. Ahora Carlos espera la convocatoria para enero, cuando se realizará la final de esa competencia donde por supuesto estará presente. "De todos modos yo lo tengo bien claro. No tengo chances de ganar, porque a lo largo del ciclo se presentaron artistas y cantores maravillosos, así que yo me doy por hecho con hacer un papel digno, decoroso… con haber podido llegar con la payada a ese gran escenario. Ya estoy hecho", dice convencido.
El Negro se dio el gran gusto: Cantar opinando, que es su modo de cantar. Sí, a la manera de Martín Fierro.

La noche soñada del cantor.
Sorprendió con su aparición en "Soñando por cantar", por Canal 13. Gómez se lució y además hizo una payada que emocionó al jurado. Patricia Sosa recordó a su abuelo, también payador, y todos exaltaron su actuación.
"Yo había ido a llevar a mi hijo y un sobrino que cantan como los dioses, pero al final quedé yo. Fue todo medio mágico: ¿viste que en Buenos Aires nunca hay lugar para estacionar? Bueno, pues yo llegué y encontré lugar frente a la puerta de Ideas del Sur. Ahí apareció un tipo y nos dijo ‘pasen’. Era el productor y nos tomó el casting antes que a todos. Los chicos no quedaron, pero insistieron en que probara yo. Al final me decidí y canté a capella ‘Volver a amar’, y me eligieron para que me presentara días después en el Teatro Niní Marshall, de Tigre".
El Negro volvió a Santa Rosa y la convocatoria llegó. "Fui con mi señora y en la platea estaban mis familiares. Canté ‘Procuro olvidarte’, me fue bien y aproveché y me mandé… antes le había insinuado al productor que podía payar, pero me dijo clarito: Yo te pago el taxi y te vas, el que hace algo distinto a lo pautado se va". Pero cuando ante el público dije soy payador el jurado me pidió que lo hiciera. Mariano Iudica me sorprendió con una cuarteta: ‘Yo le digo a usted Carlitos/que esa es una payasada/usted acá en este escenario/me va a hacer una payada’. Y bueno, me trajeron una guitarra acústica, con cuerdas de acero y me largué. Cuando terminé Patricia Sosa lloraba, y todos se veían emocionados. Yo los miraba y no entendía muy bien lo que había pasado. Pero de verdad fue la gran noche de mi vida", reconoce.

Una infamia que lastima.
Hace un tiempo el nombre de Carlos Gómez se vio envuelto en un rumor ignominioso. En estos tiempos de tanta comunicación virtual, que sirve para tantas cosas buenas, hay también lugar para los perversos. "Fue una campaña de desprestigio que al principio lastimó y mucho. Una infamia armada por alguien que me quiso sacar de Jesús María", es lo poco que dice sobre el tema. Este artista a carta cabal es ampliamente conocido, porque aparece todas las semanas en Canal 3 con su ciclo "La Pampa Jinetea y baila", tuvo hasta hace poco un micro en "Argentinísima", y también en Canal 9 hasta 2.009.