Un accidente de tránsito ocurrido en la ruta 5 cobró la vida de dos adolescentes y dejó un tercero al borde de la muerte. Viajaban a bordo de un Chevrolet Astra que estaba al mando de Silvio Altuna (31), quien perdió el control y colisionó contra dos árboles de la banquina, frente a la estancia "La Andría". El conductor salió despedido por el parabrisas y milagrosamente salvó su vida.
Según las fuentes policiales consultadas por LA ARENA, los cuatro pasajeros del Astra son oriundos de Uriburu y habían viajado a Santa Rosa para concurrir a un local bailable. Cerca de las 5.50 emprendieron el regreso a alta velocidad y sin sus cinturones colocados, según las pericias preeliminares de los investigadores policiales.
A las 6.10, mientras circulaban por el kilómetro 599 de la ruta 5, luego de pasar la "curva de Vialidad", el conductor perdió el control del rodado y bajó a la banquina. Maniobró para retomar la ruta, pero el vehículo se puso de lado y derrapó hasta que un desnivel en el suelo lo hizo saltar y colisionar con el techo contra un enorme pino. La violencia del impacto hizo que el rodado rebotara e impactara contra otro árbol situado a pocos metros del primero. El Astra quedó con sus ruedas hacia arriba, con tres de sus pasajeros atrapados en el interior.
Rescate.
Al lugar acudieron policías, cuatro ambulancias y los bomberos. En primer lugar los rescatistas palanquearon las puertas para sacar a los dos pasajeros de la parte trasera. Uno de ellos, David Sosa (17), fue retirado del rodado sin vida a causa de "politraumatismos que le afectaron la mayoría de sus órganos vitales", según una fuente médica. Luego sacaron a Ezequiel Dardo Aranda (20), y lo cargaron en una ambulancia que lo trasladó al hospital Lucio Molas. Sin embargo, murió dos horas después por la misma causa que Sosa.
En el asiento del acompañante iba Alexis Gómez (18), quien al cierre de esta edición se encontraba en el Molas en estado gravísimo, y ya había sido intervenido quirúrgicamente. "El pronóstico de los médicos que lo atendieron no es nada favorable", dijeron allegados a la causa.
Milagro.
Por su parte, Altuna -el conductor- fue despedido del rodado cuando éste impactó contra el primer árbol. Los primeros rescatistas en llegar al lugar lo vieron parado, con los brazos cruzados y en estado de shock. Fue derivado al hospital y quedó en una habitación de clínica quirúrgica con un traumatismo de cráneo leve. El fiscal interviniente, Fernando Rivarola, ordenó un análisis de sangre ya que existen sospechas de que podría haber consumido alcohol en el boliche bailable.
Los dos jóvenes fallecidos alternaban junto a Sosa los planteles de primera y reserva del Club Deportivo Uriburu, que disputa el torneo de la Primera B de la Liga Cultural de Fútbol.