Comenzó el juicio a Ichoust con incidentes

El segundo juicio contra Oscar Ichoust, el hombre que mató de un balazo en el pecho al adolescente Cristian Azcona en 2009, comenzó ayer en el Centro Judicial de Santa Rosa con una primera audiencia cargada de tensión.
El debate, que en teoría culminará hoy, contó ayer con la declaración de tres testigos. Había un cuarto testigo previsto, Diego Rivero, pero no se presentó porque no pudo ser notificado. Ichoust dijo que “por el momento” no iba a hacer uso de la palabra aunque se espera que el comerciante rompa el silencio hoy.
El primer testimonio que fue escuchado por el tribunal integrado por los jueces Mattei, Besi y Sáez Zamora fue el de Sonia Tarquini, pareja del imputado quién, en su momento, estuvo detenida e imputada por el crimen pero fue sobreseída.
La mujer dio detalles sobre la noche en que ocurrió el hecho y señaló que “todo fue muy rápido”. Además aseguró que su marido no llevaba puestos los lentes de contacto al momento de disparar el arma con que ultimó a Azcona. Asimismo indicó que su familia había sido víctima de sucesivos robos pero que nunca los denunciaron.

Incidente.
Al promediar el testimonio de Tarquini, la madre del joven asesinado, María Elena Lucero, se paró de su silla y en plena audiencia le grito “asesino” a Ichoust y los jueces pidieron a los efectivos que la desalojen.
“Está diciendo una mentira detrás de la otra. Si el tipo no ve cómo le partió el corazón de un disparo a mi hijo. Basta de mentiras. Condenen al asesino de una vez por todas. A un pobre seguro que lo condenan pero a este asesino no lo condenan, porque tiene para pagar”, dijo la mujer. Y antes de ser retirada de la sala les dijo a los magistrados: “Viejos caraduras, no tienen vergüenza”. El abogado querellante, Sebastián País Rojo, solicitó que se inicie una causa por falso testimonio al considerar que la mujer de Ichoust mintió.

Más testigos.
El segundo testimonio fue el de Nora Rosales, la oftalmóloga de Ichoust, quién declaró, entre otras cosas, que el imputado “tiene miopía y astigmatismo” y que “sin los lentes de contacto no ve nada”.
Por ultimo declaró Edgardo Aníbal Reinhardt, el ex jefe dela División Criminalística, que señaló que el crimen fue cometido en un lugar iluminado que “permitía distinguir formas y colores” y que dio detalles sobre el arma utilizada una pistola Tala calibre 22, a la que hay que cargarla para efectuar el primer disparo pero que luego se carga automáticamente para los restantes. “Es viable que el disparo haya sido desde la ventana”, refirió, y dijo que el ángulo de tiro coincide con la trayectoria que hizo el disparo que mató a Azcona.

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