Condenan a represores

POR DESAPARECIDO PAMPEANO

Siete marinos que conformaron el grupo de tareas de Bahía Blanca que secuestró y desapareció al pampeano Néstor Rubén Grill en esa ciudad en 1976, fueron condenados ayer a cadena perpetua por el Tribunal Oral Federal bahiense. Los represores de ese caso estuvieron entre los 25 que tuvieron la misma pena por delitos de lesa humanidad contra otras 65 víctimas del Terrorismo de Estado.
En el juicio oral y público actuó como uno de los tres jueces el pampeano Mario Tripputi y como fiscal otro funcionario oriundo de La Pampa, Miguel Palazzani. Grill fue secuestrado en noviembre de 1976 y tenía 23 años. Era militante católico de base, participaba de la juventud peronista y estudiaba en la Universidad Tecnológica Nacional.
De las 66 víctimas de la causa, trece se encuentran desaparecidas, otras cinco fueron asesinadas y las restantes fueron secuestradas y torturadas durante su permanencia en centros clandestinos ubicados en la zona de Puerto Belgrano, jurisdicción de la Armada, como así también en el V Cuerpo del Ejército de Bahía Blanca.
De los 25 condenados, trece pertenecían a la Armada, cinco a la Prefectura Naval, otros cinco al Ejército, un oficial al Servicio Penitenciario Bonaerense y un policía de la provincia de Buenos Aires.
El lunes, el fiscal Palazzani afirmó en su alegato que Grill fue secuestrado en su domicilio, que compartía con sus padres y hermano, y “fue trasladado y recluido por la fuerza en el centro clandestino de detención y torturas ‘Baterías’. Ahí estuvo sometido a condiciones de vida inhumanas, privado de toda forma de comunicación con el exterior, mientras que con otros detenidos solo podía hacerlo ante la distracción de los guardias. Confirmaron su presencia en ese centro clandestino otras víctimas de la causa”. Los testigos lo ubican en el lugar y también que fue “retirado” junto con otras dos víctimas el 22 de noviembre de 1976, momento desde el cual “permanece desaparecido sin que se haya acreditado su liberación”.
Palazzani mostró no solo testimonios sino documentos de la Inteligencia naval en la que muestran el seguimiento que hicieron sobre el joven y sus actividades, sino también después de su secuestro sobre su familia y los reclamos ante las autoridades sobre su paradero.