Condenaron a Gallinger a doce años de prisión

El Tribunal que juzgó a Néstor Roberto Gallinger le impuso una pena de doce años de prisión y el mantenimiento de la prisión preventiva, al considerarlo autor del delito de amenazas con arma impropia, homicidio doblemente agravado -por el vínculo conyugal y mediando violencia de género-, en grado de tentativa y amenazas simples, todo en concurso real (artículos 149 bis primer párrafo, segundo apartado, primer supuesto, 79, 80 incisos 1 y 11, 42, 149 bis primer párrafo, primer supuesto y 55, del Código Penal). El fallo contempló el mantenimiento de la prisión preventiva.
Así lo dictaminaron los jueces de audiencia, Daniel Sáez Zamora, Gastón Boulenaz y Carlos Besi. La lectura de sentencia tuvo lugar en horas del mediodía de ayer, en la sala dos de la Ciudad Judicial.
Estuvieron presentes el acusado, junto a sus representantes letrados, Vanessa Ranocchia Ongaro y Marcos Paz; además del fiscal Máximo Paulucci y los abogados de la querella, Marcelo Turnes y Paula Lastiri.

“Van a recurrir”.
Luego de la lectura de la sentencia, Marcelo Turnes, abogado patrocinante de la denunciante Patricia Sclavuno, dijo que “el tribunal tomó la acusación principal que pesaba sobre Gallinger, planteada por el fiscal y sostenida por esta querella. El fiscal también había planteado una acusación alternativa, pero se tomó la principal, donde el eje del delito imputado más grave era el homicidio doblemente calificado en grado de tentativa, por el vínculo y por ser cometido en un contexto de violencia de género”, detalló.
Agregó que “a lo largo del debate, las partes (fiscalía, querella y defensa) produjeron las pruebas atinentes a los hechos que planteaban habían ocurrido, y el tribunal tomó en consideración las mismas, los alegatos y condenó a Gallinger a la pena solicitada por la acusación principal”. Turnes no descartó que la defensa del acusado recurra la decisión: “están en su derecho y entiendo que van a recurrir”, afirmó.

Fiscalía y Defensa.
La semana anterior, cuando se desarrolló la última audiencia del juicio a puertas cerradas, el fiscal Máximo Paulucci pidió 12 años de prisión para Gallinger, al acusarlo de ser autor de los delitos de amenazas con arma impropia, homicidio doblemente agravado en grado de tentativa y amenazas simples; a la vez que sostuvo que era agravante por el vínculo -el imputado y Sclavuno eran pareja-. También pidió que se encuadre el caso como violencia de género. En forma subsidiaria indicó que Gallinger -de no acceder el Tribunal a la pena mayor que solicitaba- debía ser condenado a siete años de prisión por amenazas con arma impropia (dos hechos), lesiones leves agravadas por el vínculo y por violencia de género y amenazas simples.
Los defensores Vanessa Ranocchia Ongaro y Marcos Paz habían planteado la absolución de Gallinger y que podría aplicarse el principio del “indubio pro reo”.

Los hechos.
Los sucesos que concluyeron con la sentencia de ayer del Tribunal habrían ocurrido el 22 de mayo de 2015, en una vivienda de la calle Calandria al 700, en Toay.
Patricia Beatriz Sclavuno, en la denuncia que radicó en la Seccional V de Toay, expresó que había discutido con su pareja, que Gallinger la empujó y le habría roto su teléfono celular. La mujer relató que después de eso tomó un bidón de nafta con la intención de prenderla fuego.
Naturalmente ante los jueces Gallinger y sus abogados ofrecieron una versión distinta, señalando que Gallinger se quiso autoagredir -algo que había intentado también tiempo atrás-, y que no tuvo intención de prender fuego a su mujer. Cuando volvió la calma en el matrimonio los dos se acostaron, pero promediando la noche Gallinger -así lo expresó- se fue a dormir a otra habitación viendo que ella continuaba “enojada”. Al día siguiente según refiere Sclavuno habrían vuelto a discutir, él le pegó una patada y ella decidió que era el momento de denunciarlo.
“No tengo dudas que me quiso matar”, dijo Sclavuno en el juicio, en tanto Gallinger se defendió diciendo que en realidad su pareja lo quería sacar del medio -“me hizo una cama”, dijo- para quedarse con su empresa Texcen Alarmas: “Me quiere dejar en bolas”, aseguró.
El Tribunal también dio por probado que hubo amenazas por parte del victimario, y que el 26 de mayo, estando detenido en la Alcaidía local, Gallinger llamó por teléfono a la empresa y le dijo a Sclavuno “ya sabés lo que te va a pasar”.
Por su parte algunos testigos aportados por la defensa señalaron que el último tiempo -antes del incidente-la empresa era manejada por Sclavuno, que incluso pagaba los sueldos. Texcen Alarmas nació en 1991, pero había pasado a llamarse “SyG” (Sclavuno y Gallinger).