Confirmaron pena

EXTORSION POR FACEBOOK

Los jueces del Tribunal de Impugnación Penal, con los votos de los jueces Carlos Flores y Pablo Balaguer, confirmaron la condena a Claudio Emanuel Alfonso a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo por el delito de extorsión en perjuicio de Maximiliano Ezequiel Maior. El hecho ocurrió a fines de marzo del año pasado en Intendente Alvear.
Los magistrados del TIP realizaron la confirmación al rechazar el miércoles el recurso de impugnación presentado por el abogado de Alfonso, Norberto Paesani. El abogado planteó que de la computadora personal y el teléfono del acusado no constaba que se haya creado un perfil de Facebook trucho a nombre de David Figueroa, con el que actuó Alfonso, y que tampoco se acreditaron salidas de mensajes de texto o Twitter con amenazas al teléfono personal de Maior.
“Jamás podría presuponerse, al menos en forma indiciaria, que fuera su defendido quien creara dicho perfil y mucho menos que haya utilizado una computadora que no estaba en su casa y a la que no tenía acceso”, argumentó Paesani.
Sin embargo, el tribunal indicó que el defensor intentó desvirtuar la declaración de la víctima. “En ese contexto, el condenado se ubicó en una posición subjetiva en lo que se refiere a la valoración de la prueba producida, no logrando pese a su esfuerzo desvirtuar los fundamentos vertidos, los que resultaron idóneos como para arribar a la certeza de responsabilidad penal que le cabe al imputado”.

Extorsión.
El juez de Audiencia de General Pico, Carlos Pellegrino, demostró (y ahora el tribunal convalidó su resolución) que entre el 27 y 28 de marzo de 2014 Alfonso amenazó de muerte y extorsionó a Maior a través de la red social Facebook, haciéndose pasar por David Figueroa (usuario falso, creado por el imputado), obligándolo por temor, a dejar 500 pesos en el interior de una botella, dentro de una bolsa, en el Pasaje Beltrán, entre 9 de Julio y Sarmiento. Alrededor de las 21.30, el acusado, en compañía de un menor -que terminó sobreseído-, llegó al lugar en moto, bajó, tomó la botella y se retiró del lugar. Al advertir la presencia policial, Alfonso incitó al conductor del vehículo a evadirla cuando recibió la voz de alto; produciéndose una persecución que acabó con la detención del menor y la fuga y posterior detención del imputado.