Cooperadora confirma deficiencias en el Molas

Un plan que le fue presentado a la doctora Ana Alday, directora del Hospital Lucio Molas, para mejorar las condiciones de seguridad en el Hospital Lucio Molas, fue desestimado por las autoridades. Lo había presentado el personal a través de sus representantes, y proponía, entre otras medidas, utilizar a personal de la Ley 2343, debidamente instruídos para desempeñarse, y cerrar portones para que haya un solo ingreso en el hospital. Pedía que se les pagara por guardias, pero el proyecto no fue tenido en cuenta.
Así lo reveló ayer Carlos Ortellado, quien ratificó las condiciones de inseguridad en que deben moverse médicos, enfermeros y hasta los propios pacientes no pocas veces víctimas de reiterados robos.
Al parecer en la mente de los funcionarios está realizar una licitación para contratar una empresa privada de seguridad, que podría atenuar los peligros que hoy se advierten en el establecimiento. Pero en tanto la solución se demora de forma tal que no son pocos los trabajadores que expresan sentir miedo por cómo se están sucediendo los acotencimientos.
El año que pasó estuvo signado por permanentes denuncias por las deplorables condiciones del principal hospital de la provincia. A los problemas por la falta de recursos humanos, el deterioro edilicio y las carencias en materia de equipos, también debe sumarse la inseguridad del personal frente a permanentes hechos delictivos.
Mientras desde el gobierno provincial los responsables directos de la política sanitaria prefieren el silencio, los integrantes de la Cooperadora del hospital ratificaron las denuncias y fueron muy críticos sobre la actuación de los funcionarios de Bienestar Social y Salud Pública.

Cooperadora: “No nos escuchar”.
“Las autoridades no nos conocen”, le dijo a Radio Noticias la presidenta de la Cooperadora, Inés Felice. “Cuando estaba la doctora Cristina Cuevas (como directora), nos llamaba y nos reuníamos también con el doctor Pérez Bernardou”, agregó.
¿Qué hace la Cooperadora? “El otro día dimos 500 pesos para un viaje urgente que tenía que hacer (una familia con un paciente que debió ser trasladado al Instituto del Quemado) y cuando los chiquitos son derivados a Río Cuarto tenemos que tener dinero para darles”.
Recientemente la entidad solidaria recibió 25 mil pesos de una campaña con los vueltos realizada por un supermercado. “Queremos hablar con la directora, la doctora Alday para saber qué se necesita, porque me comprometí con la empresa en invertir ese dinero”.
“Sé que en Terapia Intensiva de Neonatología está todo roto, en Cardiología faltan cualquier cantidad de elementos y últimamente hemos comprado cunitas para Pediatría y colchitas para los bebés”.
Felice continuó: “El hospital no tiene nutricionista y le hemos pagado unos meses a una profesional. ¿Cómo puede ser que un hospital como el santarroseño no cuente con un nutricionista?”.
Recordó que “el dueño del Banco Galicia, Escassany, nos donó 15 mil pesos porque su hijo tuvo un accidente y fue atendido acá, con eso compramos colchones y almohadas, y le mandamos las boletas con la rendición de cuentas”.

Médica agredida.
Como prueba del desgobierno en el área de Salud, la presidenta de la Cooperadora del Lucio Molas dijo que “hace algunos años también pagamos la vigilancia para una doctora que trabajaba de noche y que había sido agredida. El predio del hospital es muy grande y hace tiempo que se tendría que haber hecho algo, aunque sea colocar alambres de púa”.
“Sólo hay un policía para cuidar; el hospital está totalmente abandonado, es una pena, es una lástima porque tendría que ser un ejemplo. El Lucio Molas atiende a los accidentados en las rutas y nadie se preocupa, ésta es la triste realidad”.
“Lo de la seguridad no es de ahora, viene de hace muchísimo tiempo”, remarcó Inés Felice.
También se quejó por la poca cantidad de socios (menos de 200, que pagan 30 pesos anuales) de la Cooperadora del Hospital Lucio Molas. “Hacemos todo lo que podemos, pero no podemos inmiscuirnos con las cosas del hospital; la ministra de Bienestar Social (Cristina Regazzoli) tendría que llamarnos, pero nada; la última vez que acordamos trabajar mancomunadamente fue cuando el subsecretario de Salud era Diego Roca, pero se fue y nunca más”.

Hartazgo
La presidenta de la cooperadora lleva más de veinte años en la entidad y 35 la tesorera Miriam Peralta de Pérez. “Antes nos daba subsidios el gobierno y teníamos el kiosco en el Teatro Español, que en 2008 no funcionó, además organizamos el té del 25 de Mayo y el cóctel de octubre. Estas son las entradas que tenemos”.
Para las fiestas de fin de año la Cooperadora aportó ravioles de ricota sin sal (a pedido de la nutricionista) y, como lo hacen desde siempre, pan dulces y ensalada de fruta. “También llevamos facturas a Psiquiatría para cuando los pacientes toman la leche y nos quedamos para ver que son ellos los que las consumen. O llevamos yerba en bolsas grandes. Psiquiatría es nuestro lugar predilecto porque no sabemos si no vamos a parar ahí algún día”.
“Estamos hartas de las palabras, quiero cosas concretas en el hospital, no que levanten un pared y después la tiren, o que abran una ventana y luego la cierren. La Cooperadora no tiene sede, es la casa de cada uno de nosotros (la comisión directiva), ¿para qué la queremos si ese dinero se puede destinar al hospital?”.

Un problema insoluble.
Tres policías de la Seccional Segunda se podían ver ayer en el predio del Hospital Lucio Molas, en algunos sectores más o menos claves, obviamente número más que insuficiente para custodiar un predio tan amplio como el del establecimiento santarroseño.
Se trata de personal que los días de semana permanece en su dependencia y que es convocado en calidad de policía adicional los feriados -como ayer-, y los fines de semana. Uno permanece en la Guardia para atender algunas circunstancias que suelen producirse en el sector, donde no pocas veces llega gente alterada que tiene como blanco de su agresividad al personal del hospital.
Esta misma semana LA ARENA reveló -a partir del testimonio de un profesional del mismo establecimiento- que después de producirse un tiroteo en otro sector de la ciudad y cinco baleados fueron atendidos en la Guardia, amigos o familiares de los que llegaron impactados por las balas sin ningún prurito dejaban ver que eran portadores de armas. Ningún policía se podía ver en las inmediaciones resguardando la integridad física de médicos y enfermeros. “No hacían ostentación de que tenían armas, pero se les podían ver sin problemas”, dijo un testigo.

Libre circulación.
Cabe señalar que no existe en el Hospital Lucio Molas la circulación restringida, y cualquier persona puede acceder a cualquier lugar. Los horarios de visita no existen, o son directamente ignorados, los ingresos al establecimiento se producen por cualquier sitio, lo que hace imposible un mínimo control.
También no pocas denuncias se han producido de robos perpetrados en contra de quienes están internados en el lugar, y cuando algún enfermero o alguien perteneciente al hospital pretendió reprender al ladrón se encontró con amenazas que obviamente amedrentan a cualquiera.
Ayer un equipo de este diario recorrió el establecimiento, y aunque para los policías lo que más llama la atención es el equipo del fotógrafo, no hubo impedimentos para acceder a ningún sector. Cualquiera puede hacer un raíd parecido, con intenciones “non santas”.
Apenas un policía sentado a la entrada del servicio de Neonatología, registraba a quienes pretendían ingresar. Habitualmente ese uniformado no está allí, porque hay personal “comunitario” de guardia, y obviamente hace lo que puede, que no es mucho según puede advertirse.
Los robos, las agresiones a profesionales y enfermeros son moneda corriente, pero hasta hoy no salió nadie del Ministerio de Bienestar Social, o del propio Hospital Molas, a decir “esta boca es mía”. Los reclamos de los trabajadores, y aún de familiares de gente que ha tenido que estar internada en el lugar no hallaron ningún eco, y en cualquier momento puede desencadenarse una situación gravísima.
Quizás en ese momento las autoridades del área reaccionen, y aún el propio gobernador tal vez disponga algún tipo de acción efectiva para poner coto a un descontrol muy evidente.