Crearán un centro de adicciones en la escuela de Cereales

EL GOBIERNO LO ABRIRA PARA TRAER A PAMPEANOS INTERNADOS EN OTROS PUNTOS DEL PAIS

Antes de fin de año, La Pampa contará con un centro de rehabilitación para personas adictas que dependerá del Estado. La ministra de Educación, María Cristina Garello, reveló que funcionará como una comunidad terapéutica con internación, donde los pacientes, además de tener un tratamiento para su enfermedad, podrán terminar sus estudios primarios y secundarios, si es que no los concluyeron.
La institución funcionará en la ex escuela rural de Cereales, localidad ubicada sobre la ruta provincial 14, a 60 kilómetros de Santa Rosa y a 20 de Miguel Riglos. La funcionaria hizo pública la decisión del Ejecutivo provincial durante su visita a los estudios de la televisión cooperativa, donde grabó su participación en el programa La Parte y el Todo, que se emite hoy, desde las 22, en el Canal 2 de CPEtv.
La relación de la ministra de Educación con la problemática de las adicciones suele ser frecuente. En muchas oportunidades la situación de adicción de un adolescente o joven estalla en el Colegio y los docentes deben estar atentos para iniciar los protocolos que pongan al adicto en manos de un sistema de contención por parte del Estado.
“Estamos armando, muy lentamente, junto a la Subsecretaría de Abordaje de las Adicciones, algunos dispositivos como fueron los centros de día en algún momento, donde estos chicos puedan tener contención y ser acompañados desde aspectos culturales, sociales y deportivos. Ellos salen de la escuela y después están en la calle. Solo hay algunos centros, como el Programa Guadalupe (Santa Rosa), o Naim, en General Pico, pero esto los desborda”, explicó.
Junto a los centros de día, la funcionaria contó que trabajan en una Comunidad Terapéutica para abordar los casos donde los consumos son excesivos. “Son las personas que cayeron en una enfermedad y parece que no se van a recuperar, que hoy están en instituciones fuera de la provincia. Verna lo que nos ha exigido es que los traigamos acá, cerca de su familia y de su entorno, y en eso estamos trabajando junto al Ministerio de Salud”, explicó.
-¿En qué estadío está el proyecto?
-El Centro de Internación está en el trámite organizativo. Ya tenemos el espacio físico, que será una escuela. Estamos pensando en una antigua escuela rural que está en excelentes condiciones, ubicada en la zona de Cereales, cerca de la Fundación Spinetto. La idea es que aquellos chicos que todavía necesitan estar internados no tengan una internación de cárcel, sino abierta, donde puedan terminar la primaria o el secundario, según lo que les falte. Nosotros tenemos esa posibilidad.
-¿Es alarmante la problemática de las adicciones en los jóvenes pampeanos?
-La incidencia de las adicciones en los chicos es para preocuparse.
Esto atraviesa a todas las clases sociales. Los papás más pudientes tienen otros recursos, pero la problemática está en todas las clases sociales, es un problema de la globalización, si se quiere.
-¿Cuándo abrirán la Comunidad Terapéutica?
-La intención es que antes de fin de año esté funcionando. Esto Verna lo planteó en la primera reunión de gabinete. Lo que ocurre es que no es fácil, hay que tratarlo con mucho cuidado.
-¿De quién va a depender organizativamente?
-Va a depender de la Interministerial, que está compuesta por las carteras de Salud, Educación, Desarrollo Social y Derechos Humanos. Ahí confluirán médicos, psiquiatras, psicólogos. Estamos haciendo camino al andar. Estamos buscando prototipos que se adapten a la comunidad pampeana.

Refuerzo alimentario
“Antes, con una colación a media mañana era suficiente, hoy no. Hay escuelas donde los chicos necesitan, apenas llegan, la copa de leche, el sanguchito, el pan, las facturas o lo que la directora haya dispuesto para ese día. Y luego, a media mañana, el refrigerio común”, dijo Garello, consultada por la situación de muchos niños que llegan con hambre a la escuela. La ministra afirmó que la problemática era más visible en los pueblos pequeños, pero también en las zonas periféricas de Santa Rosa y General Pico. “Los municipios también lo están sintiendo y estamos trabajando en forma conjunta”, afirmó.

Protocolo sin la Policía
La manera en que los docentes y el personal de apoyo de los establecimientos educativos deben abordar los episodios de consumo de drogas en las escuelas o de situaciones que indiquen la posibilidad de una adicción en un estudiante, forman parte de una larga discusión entre los trabajadores de la educación y las autoridades ministeriales.
Garello aseguró que desde el inicio del año se estableció un protocolo según el cual, el agente que detecte un caso no debe llamar a la Policía sino a la coordinadora del establecimiento. “No es fácil. Los docentes no están preparados para estas temáticas. Se asustan. Nos ha ocurrido que hay un chico con un porro en la puerta de la escuela -generalmente esto ocurre en las escuelas nocturnas- y alguien de adentro llama a la Policía, la Policía viene y lo lleva y por más que siempre hay alguien que es solidario, como un preceptor, que se sube al patrullero y lo acompaña, luego a ese chico es muy difícil hacerlo volver a la escuela. Cree que la escuela lo está rechazando”, explicó.
A partir de un trabajo conjunto de los ministerios de Salud, Educación y Desarrollo Social y de la Secretaría de Derechos Humanos, se resolvió que en situaciones de ese tipo, la convocatoria no sea a la fuerza pública sino a la coordinadora y a los representantes de una comisión interministerial encargada de llevar adelante un abordaje integral para contener al posible adicto.
“El protocolo está funcionando desde principios de año, los docentes lo han aceptado muy bien. Se están acostumbrando a eso, pero lleva su tiempo. Lo que hace el docente es poner la oreja, acompañar al chico o la chica, llamar a la familia, trabajar con la familia y con las áreas específicas del Estado”, explicó.