Cuatreros modernos robaron vacas en remate por tevé
Una investigación de la justicia bonaerense llegó hasta el noroeste de La Pampa luego que unos 210 terneros que habían sido adquiridos de manera fraudulenta en Salta fueron a parar a una estancia, La Criolla, cercana a La Maruja.
El establecimiento es parte de la investigación de la Justicia bonaerense luego que se produjera un robo de ganado casi "de película". Usando una identidad falsa correspondiente a un productor de Azul, una organización delictiva intentó robar 665 terneros valuados en cerca de 2 millones de pesos. Los animales, rematados a través de la pantalla de Canal Rural, recorrieron más de mil kilómetros desde Salta hasta diversos campos de La Pampa y Buenos Aires. Pero un sencillo alerta sanitario permitió desbaratar toda la maniobra, explicó el diario Clarín.
Robados.
El diario explicó que en la Rural de Salta, ayudada por las cámaras de TV, la consignataria José Llorente e Hijos subastaron 7.200 cabezas. Antes del remate, llamó a la intermediaria una persona que dijo ser Raúl Omar Alvaro, un reconocido ganadero de Azul. El supuesto comprador mostró interés en 665 terneros, la mayoría de ellos de la compañía Cresud. Como no conocían al cliente, los organizadores pidieron referencias a otras dos casas consignatarias y a la Cámara del sector. "Me informaron que podía operar tranquilo, que era un cliente muy cumplidor, con campo propio, feed lot, frigorífico y muy buenas referencias bancarias", informó al diario porteño Nicolás Llorente, que llevó adelante la transacción. El problema es que el tal Alvaro no era quien decía ser: el número de CUIT era verídico, pero proporcionó un correo electrónico y una dirección que luego resultarían ser falsos. Los animales viajaron en siete camiones hacia Azul, pero nunca llegaron allí sino que fueron desviados a Olavarría.
Hacia La Maruja.
Los terneros se descargaron en la Sociedad Rural local. Desde allí, por tierra, la mayor parte de los animales fue a parar al campo de Alejandro Rigada. Pero dos camiones con 210 vacunos siguieron viaje hasta Estancia La Criolla, de La Maruja. El diario menciona "al matarife José Alejandro Maidana" como el comprador. Al caso lo investiga la Fiscalía 7 de Buenos Aires, a cargo de Susana Alonso.
Una casualidad permitió desbaratar la millonaria estafa: el Senasa de Metán recomendó bañar contra la garrapata esa hacienda criada en el norte. Un veterinario se comunicó con el supuesto comprador, pero Alvaro dijo que no había comprado nada. Así puso en aviso a los consignatarios, que rápidamente pidieron la intervención policial.
Si no hubiese existido ese llamado, y como los pagos habían sido estipulados a los treinta días de la operación, los autores hubieran tenido tiempo suficiente como para revender los terneros. Y los animales hubieran desaparecido en la extensa llanura pampeana.
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