Cuatro años para el dueño de un “kiosquito” de drogas

Emanuel Cianci, el joven de 22 años que a principios de marzo fue detenido porque tenía un “kiosquito” en la plaza Los Caldenes, donde vendía drogas, fue condenado por el Tribunal Oral Federal a cuatro años de prisión por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en concurso real con comercio de estupefacientes. Además se le aplicó una multa de 225 pesos.
A diferencia de la acusación de la fiscal subrogante Noemí Rodríguez de Ríos -solicitó una pena de seis años y seis meses de prisión-, los jueces Marcos Aguerrido, Pablo Díaz Lacava y José Mario Triputti no incluyeron como agravante que las transacciones se efectuaban en un lugar de esparcimiento público, ubicado en avenida Uruguay y Juan XXIII. Tampoco que haya cultivado plantas para producir estupefacientes, más allá de hallársele en un sótano una planta de marihuana de 93 centímetros de altura.
La defensora oficial, Laura Armagno, alegó por la absolución. Cuestionó el origen de la investigación policial, la precariedad de la información colectada y la escasez de pruebas objetivas, y requirió que se anule la orden de allanamiento a la vivienda de Venezuela al 900 -la consideró ilegal por falta de una orden judicial- y la requisa personal al imputado. No obstante, ambos puntos fueron denegados por el tribunal.
Cianci -que en su perfil de Facebook posteaba fotos abrazado a plantas de marihuana- sostuvo que no vivía en ese domicilio, que los estupefacientes eran para consumo personal y que el año pasado le habían abierto otra causa por drogas, y que como ella se dio de baja por errores policiales, la fuerza “quedó con bronca” y por eso volvieron a acusarlo.

Pasamos en la plaza.
La investigación de la Policía Federal se inició el 10 de febrero cuando se recibió información sobre la existencia de un “kiosquito” de venta de drogas en la plaza citada. A partir de disponerse de una consigna y tareas de vigilancia se comprobó “una constante afluencia de jóvenes” al lugar. También que se realizaban llamadas por celulares y que a los pocos minutos Cianci llegaba a la plaza y “se producía lo que en la jerga se conoce como pasamanos”.
Además en la casa de la calle Venezuela se secuestraron “dosis umbrales” de marihuana y cocaína y “librillos de papel para armar cigarrillos, un plato con restos de polvo blanco, un cuchillo tipo Tramontina con similar sustancia, recortes de nylon, envoltorios de nylon con estupefacientes, un frasco de vidrio con 55 gramos de marihuana y dinero de distinta denominación”.
Dos de los compradores admitieron que llegaban hasta la plaza, le mandaban mensajes a Cianci por celular e inmediatamente el imputado llegaba con la droga.
A modo de conclusión, el tribunal dio por probado que el 1 de marzo a las 19.30 la policía observó a Cianci realizar un ‘pasamos’ en la plaza Los Caldenes con dos jóvenes y que, al seguirlos, les secuestró 4,24 gramos de marihuana para producir una decena de dosis umbrales. También que a las 22 se allanó el departamento de la calle Venezuela y se constató que “Cianci tenía en su poder 21,4 gramos de marihuana con capacidad para producir 47 dosis umbrales; hojas de la planta especie cannabis sativa con un peso de 45,8 gramos con capacidad para producir 109 dosis umbrales y 1,45 gramos de clorhidrato de cocaína con capacidad para producir 4,6 dosis umbrales; y elementos destinados al fraccionamiento y manipulación de estupefacientes”.

“Crónica de carencias”.
Al momento de fijarle la pena, el TOF señaló como un atenuante la historia de vida relatada por Cianci cuando se le concedió la última palabra. Los jueces la calificaron como “una crónica de carencias, de abandono materno y paterno desde su temprana edad y de convivencia constante en hogares estatales” (NdeR: estuvo bajo la guarda del Estado a los 12 años), y agregaron que esas circunstancias colocaron al imputado “en una franja de exposición mayor a la actividad delictiva”.
Cianci, al que se le había dictado un procesamiento por comercialización de estupefacientes en otra causa, pidió su excarcelación ante la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca, pero su planteo fue rechazado.