Cuatro bancos en el ex Normal

Por tercer año consecutivo, el Colegio Clemente Andrada, antiguo Normal, fue escenario de una protesta que encabezaron algunos padres y alumnos que vieron en duda el ingreso al secundario para el año próximo. Ayer se dio a conocer el listado de los aspirantes, en el que a priori, había 58 alumnos que tenían asegurado un lugar, mientras que 79 alumnos iban a sorteo por 25 vacantes en el turno tarde.
La polémica se generó cuando los nombres de los 58 alumnos que ya estaban adentro aparecieron tachados en los listados con fibrón negro, lo que despertó las sospechas de que habían ingresado por fuera del reglamento de la institución.
Según informaron los padres a este diario, tienen prioridad de ingreso los abanderados y escoltas de todos los establecimientos educativos de la ciudad, los alumnos que ya tengan hermanos cursando en el colegio, los hijos de los docentes de la institución y los adolescentes que tengan una discapacidad que les impida acceder por cuestiones logísticas y de accesibilidad a otros secundarios de Santa Rosa.
"Nosotros no podemos saber si los chicos que ya están adentro ingresaron por los motivos que habilita el estatuto. Hay muchos chicos que ya vienen desde el jardín a esta escuela y es una lástima que tengan que apartarse de sus amigos y compañeros. Esta situación genera cambios en la rutina de los padres y en la movilidad", dijo ayer a este diario Noelia Linares, madre de un alumno que si bien está dentro de los que ingresaron, se solidarizó con aquellos que se quedaron afuera.

Decisión.
Finalmente, tras algunos minutos de tensión entre los padres y la vicedirectora del secundario, Gabriela Boidi, la situación se resolvió de la siguiente manera: de los 79 aspirantes, ingresarán directamente 21 que se habían anotado para el turno tarde. Los 54 restantes, que no son abanderados, escoltas, ni hermanos de ningún alumno del Normal, y que pertenecían a otros establecimientos de la ciudad, entrarán en un sorteo hoy a las 8 de la mañana por solo 4 lugares para el turno tarde. "Lo que sucede es que este establecimiento es antiguo, no hay más aulas, y no se puede superpoblar la institución", explicó la vicedirectora.

Periferia.
La situación ocurrida ayer en el colegio Clemente Andrada no es única y tampoco nueva: todos los años los colegios del centro de la ciudad son los más codiciados por padres y alumnos. Si bien hay nuevas instituciones en distintos barrios periféricos de Santa Rosa, el supuesto prestigio de algunos secundarios y el carácter tradicional, hace que cada ciclo lectivo las aulas se conviertan en un territorio de disputa.
Si bien los barrios más nuevos de la ciudad (Néstor Kirchner, Nelson Mandela, Pueblos Originarios) fueron proyectados con escuelas propias, las instituciones aún no fueron terminadas. Esta circunstancia hace que los vecinos no tengan un sentido de pertenencia con su entorno cotidiano y por consiguiente se generen polémicas por los lugares en algunas instituciones públicas.