Denuncia por mal servicio en una fiesta de egresados

PADRES DE ALUMNOS DEL COLEGIO DE LA EPET

Un grupo de padres de alumnos del colegio EPET 1 de Santa Rosa denunció que el servicio de catering que habían contratado para el baile de egresados no cumplió con lo convenido en el contrato previamente firmado. Los damnificados, además de realizar una denuncia correspondiente, se presentaron en la AFIP.
“Tenemos recibo de todo los servicios, menos de ella”, adujeron los padres respecto a que la persona contratada no les efectuó ninguna factura sobre lo abonado. “Nosotros no queremos llegar a instancias judicales por estafa y por daños y perjuicios, pero no nos quedará otra opción”, sostuvieron las madres que dieron a conocer lo sucedido.
El evento más anhelado e importante en la vida de un estudiante -hablamos de adolescentes de 18 y 19 años-, como es la fiesta de egresados, no se resolvió como lo esperaban. Los egresados, 40 estudiantes del séptimo año de la EPET, habían trabajado durante todo el año haciendo empanadas, vendiendo rifas y otras actividades para poder costear los gastos que una fiesta de semejante investidura necesita.
Para que esa noche sea inolvidable, y luego de evaluar varios servicios de catering, los padres, que asesoraron a sus hijos en todos los detalles, decidieron contratar a Rosa Hersommer, que les cobró 250 mil pesos por un servicio que “no brindó”. Finalmente los jóvenes, y sus familias, no olvidarán esa fiesta, porque terminó siendo un fracaso debido a las falencias que presentó el servicio.

Una gran decepción.
La fiesta se desarrolló el pasado 17 de diciembre en el conocido salón que la Policía tiene en calle Luther King al 2245. Los egresados, acompañados por familiares y amigos, vivieron una noche terrible. “Estaban listos para ingresar al salón y tuvieron que esperar afuera una hora porque la gente no podía entrar, y si entraba no tenían mesa ni sillas”, expresó una de las madres que se acercó a la redacción de LA ARENA, incluso recordó que “aquella noche llovió, se vino una tormenta tremenda, y los chicos y mucha gente que estaba afuera se mojaron todos”.
Una vez que lograron ingresar y que los invitados estaban dentro del salón, comenzaron los problemas con el servicio de catering: “la recepción que habíamos acordado por contrato no fue ofrecida y cada vez que le insistíamos a Hersommer nos decía ‘ya lo soluciono'”. Finalmente no solucionó nada. Es más, el inconveniente continuó, ya que cuando un grupo de alumnos realizó la primera bajada y se esperaba por la cena, “los pocos mozos que había, porque nos prometió 26 y sólo había 10, comenzaron a repartir el plato de entrada que era un desastre”, expresó una de las mujeres y agregó que “habíamos pactado bebidas a requerimiento sin límite, pero cuando se terminaba la jarra que contenía las bebidas nadie las reponía, pedimos que nos dejen botellas de bebidas en las mesas y la mujer nos decía que no, que la dejáramos trabajar”.

Impotencia.
Las tres madres que dialogaron con este medio aseguraron que la impotencia por la paupérrima noche que padecieron sus hijos y los invitados no va a ser fácil de olvidar. “En un momento, todos los invitados tuvieron que golpear los cubiertos en señal de protesta para ver si alguien traía la comida”, aseguraron y recordaron que “la carne estaba cruda, fría, el menú para celíacos no se respetó, la mesa de dulces no era lo que nos prometió, la gente tenía hambre”. Básicamente, los padres de estos jóvenes sintieron que sus hijos fueron estafados. “No queremos que otros estudiantes pasen por lo mismo, vimos sufrir a nuestros hijos, por eso creemos que es importante hacer público este hecho”, concluyeron.