Denuncian nuevo caso

ATROPELLO POLICIAL

Un video que comenzó a circular en las últimas horas en las redes sociales, principalmente en Facebook, muestra el atropello policial y el modo en que dos efectivos se dirigen a dos jóvenes que están sentados en una vereda de la ciudad de Santa Rosa.
En la filmación puede verse como un hombre y una mujer, ambos uniformados, se acercan de mala forma a un joven y se lo quieren llevar detenido, porque supuestamente gritó para evitar que se lleven a dos niños que iban por la calle.
La situación exhibe la actitud que tienen los efectivos policiales desde la asunción del ministro Juan Carlos Tierno, en la cartera de Seguridad, donde se multiplicaron las denuncias de este tipo en la justicia santarroseña.

Patoteo.
En este caso, en el video se puede escuchar a una policía diciéndole al joven que “no se haga el altanero”, causando sorpresa en él y su compañera. Enseguida, el otro efectivo pregunta “¿vos sabés lo que hicieron?”, señalándolo con el dedo en la cara, en referencia a los niños.
En un cambio de actitud, los policías comenzaron a exigir los documentos al joven, quien les dijo que “parecen patotas”. Cuando pretenden llevárselo demorado, se oye otra voz de quien filma, afirmando “no se lo pueden llevar por no tener DNI” y el policía advirtió que hacía su trabajo.
“La policía pampeana otra vez haciendo el ridículo, prepotean hasta que ven la cámara, después se van obviamente sin hacer nada, porque era abuso de autoridad. Se encapricharon porque mi amigo les dijo por qué prepotean a unos menores, eran 6 policías y 3 niños de 10 años”, contaron en las redes sociales.

Sabarots.
Consultado sobre esta situación, el diputado provincial Abel Sabarots (Frepam) cuestionó nuevamente “otro” atropello policial a partir de un accionar “que permite el ministro Tierno y que se repite constantemente. Lamentablemente esto no nos sorprende. Es un patrón de conducta”. También contó que analiza presentar un nuevo pedido de informe en la Legislatura y recordó otros casos de atropello policial como el de un abogado en Toay y un comerciante de origen peruano que fue maltratado por efectivos, en la misma localidad.