Denuncian usurpación de ex quinta de las monjas

EL CLUB PIDIO DESALOJO

La suerte de las 6 hectáreas de la llamada Quinta de las Monjas está en manos de la justicia. El Club San Martín, se presenta como propietario pero nunca escrituró, y ahora un “intruso” ocupa el lugar.
En diciembre del año pasado, Graciela Beatriz Loyola, como presidenta de la Comisión Directiva del Club Atlético, Social, Deportivo y Cultural General San Martín, inició contra Eduardo Alberto Watson una demanda de desalojo del predio que ocupa en la Avenida Palacios 1350, esquina Toscano (la ex quinta de las Monjas y actual predio Malvinas Argentinas”.
La denunciante califica a Watson de “intruso”.
Loyola expone que desde octubre de 2016 Watson “viene manifestando que desearía habitar una casa” que se encuentra en el predio del Club (fundado en 1950), que el pedido se lo hizo en forma reiterada mediante llamadas telefónicas a ella y a personas amigas, entre ellas autoridades de la Fundación Hilo de Plata, que ocupa parte de las instalaciones en la Avenida Palacios, autorizada por la comisión directiva de San Martín.
Los responsables del club concluyeron que el pedido de Watson era “inconveniente”, lo que se le hizo saber.
Poco después, y por intermedio de directivos de Hilo de Plata, los directivos de la entidad se enteraron que Watson “había ingresado al predio sin autorización y se encontraba viviendo en la casa habitación” cuyas puertas habían sido violentadas por desconocidos que ingresaron con el fin de robar. “Aprovechando esta circunstancia, Watson se instaló a vivir en la construcción”.
Tras reclamarle que se fuera y ante la solicitud del usurpador de disponer tiempo para encontrar una solución, lo que se le negó, siguió ocupando el lugar, lo que sigue haciendo al momento de esta presentación”.
Loyola añade en su exposición judicial, que el “usurpador” ingresó al predio cinco o seis autos, de los que ignora su procedencia, y que se conectó ilegalmente a la TV por cable”, lo que da una idea de que desea mantenerse allí.

Boleto.
La Asociación Civil María Auxiliadora del Rosario suscribió el 10 de febrero de 1989 un contrato de compraventa con el Club General San Martín de una fracción de terreno en Colonia Escalante (ubicado en la Avenida Palacios) de cien metros por 634 (alrededor de seis hectáreas). La operación se hizo por 1.617.000 australes.
Al tomar estado público la demanda al “intruso” Watson, sectores vinculados al tema por la vía judicial como también de antiguos asociados al club, reactivaron la sospecha de que detrás de toda esta historia estaría presente la posibilidad de un “gran negocio inmobiliario”, como ocurrió con el Club Santa Rosa.
Además de los cuestionamientos a sus actuales directivos por cómo lo manejan, sin darle participación a viejos ex asociados que quisieron acercarse a la institución, se suma un dato relevante que confirmaría las dudas planteadas: la operación inmobiliaria de 1989 nunca fue refrendada por una escritura, situación que habría llevado a la Asociación Civil María Auxiliadora a iniciar una demanda contra el Club San Martín.
¿Hay una pretensión de alguien de hacerse de los terrenos?