Desayuno en el basural

LA OTRA CARA DE LOS RECICLADORES

El pasado lunes, mientras la ciudad aún amanecía y sus habitantes no salían de sus viviendas, los siete trabajadores del Relleno Sanitario desayunaban recibiendo el Día de la bandera. Claro que, en ese predio, el concepto de desayuno difiere probablemente del que tienen muchos vecinos santarroseños.
Con un frío que calaba los huesos, un grupo de personas se ubicaban alrededor de una pieza de medio tambor de hojalata dentro del galpón donde se desempeñan, y allí apenas crepitaba un leve fueguito, encendido con maderas y restos de basura. Además de un mate improvisado, los presentes se disponían a consumir tres piezas de carne, que el fuego iba cocinando sobre una planchuela que simulaba una parrilla.
Al lado nomás se podía ver una tarta, abierta desde su envase, rescatada de los restos que desechan los supermercados. Los mismos recicladores contaron que, cuando pueden, reutilizan todo lo que llega de las grandes superficies, desde alimentos hasta enseres de limpieza.
Una realidad que estaba a la vista y resulta, cuando menos, chocante. Si alguien se despierta cada mañana y puede elegir entre tomar mate, café o té y hasta puede acompañar su primera comida con algún trozo de pan o tostada podría considerarse una persona afortunada. La cruda realidad que golpea a este grupo de trabajadores es bien distinta, y nos retrotrae a épocas duras -no tan lejanas- de necesidad y pobreza.

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