Doce años de cárcel para Safenreider

CRIMEN DEL CAZADOR: LA QUERELLA ADELANTO QUE APELARA EL FALLO DEL TRIBUNAL

El Tribunal de Audiencia integrado por los jueces Daniel Sáez Zamora, Carlos Chapalcaz y Alejandra Ongaro condenó ayer al cabo de la policía de La Pampa, Fernando Safenreider a la pena de doce años de prisión por haber asesinado el año pasado al cazador Santiago Garialdi en un camino vecinal de Lonquimay. Los jueces determinaron que el uniformado fue responsable del delito de “homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego y agregado de delito con lesiones leves”.
La decisión de los magistrados no hizo lugar al pedido a cadena perpetua que realizó la fiscala Cecilia Martiní y las querellas representadas por los abogados Eduardo García y Omar Gebruers. Tras conocerse el fallo, la madre de Garialdi manifestó: “Es una vergüenza. Doce años porque mató a mi hijo, dos tiros tenía, uno en la cabeza y otro en el antebrazo. Lo condenaron a eso porque es un milico”.

El hecho.
En los fundamentos de la sentencia, los jueces dieron por probado que “el 24 de julio de 2016, pasadas las 20.30, en la intersección de dos caminos, uno denominado del Cementerio y el otro La Armonía, el móvil policial de la comisaría de Lonquimay, conducido por el cabo Fernando Martín Safenreider, y en el que viajaba como acompañante Norberto Daniel García, empleado policial, se estacionó allí, previo a haber recibido una comunicación de Marcos Sebastián Ochoa, funcionario policial de La Gloria, acerca de la presencia de cazadores en esa zona”.
“Ambos empleados policiales descendieron del vehículo dejando las puertas abiertas. Mientras Safenreider se ubicó delante del móvil, García lo hizo al lado de la puerta del conductor. Momentos después pasó por esa intersección una camioneta Ford F-100, color gris, que circulaba por el referido camino vecinal, en dirección norte a sur. Este rodado se encontraba visiblemente preparado y así funcionaba, en ese momento, para realizar tareas de caza”, agrega el documento.

Vehículo.

En el vehículo del cazador viajaban cuatro personas: Enrique Andrés Casabonne (conductor), Juan José Castilla (acompañante) y en la torreta de caza que se hallaba en la caja de carga de la camioneta Mario Luján Arroyo, quien portaba una carabina calibre 22, y Héctor Santiago Garialdi (iluminador).
“La camioneta pasó por la intersección y realizó una maniobra de esquive, por cuanto en el inicio de la encrucijada, había una cadena de acero, con pedazos de hierros soldados, denominados ‘miguelitos’. En esa maniobra, la cadena fue arrastrada, impactó contra la rueda delantera derecha, la pinchó y la despidió. Al mismo tiempo, y dado el corto lapso en que se desarrolló todo el suceso (entre siete y diez segundos), desde la camioneta, específicamente desde la torreta, Garialdi iba mirando e iluminando en dirección hacia el móvil policial, apuntándolo con el reflector”, prosiguió el fallo.

Ocho disparos.
“Como respuesta, Safenreider, cuando ya la camioneta había sobrepasado al personal policial y no representaba ningún peligro, con el arma de fuego que le fuera asignada en su carácter de funcionario público policial, realizó ocho disparos, en dos secuencias, desde dos sectores de boca de fuego distintos. Los dos primeros impactaron en la persona de Garialdi -uno a la altura de la cabeza y el otro rozó su antebrazo derecho-, provocándole el primero heridas de tal gravedad que se constituyeron en la causa de su deceso. El tercer disparo, efectuado en la misma secuencia, impactó sobre la puerta izquierda de la camioneta Ford, atravesándola e ingresando en el glúteo izquierdo del conductor (Casabonne), quien a raíz de ello, resultó víctima de lesiones. (…) Se trató de una sucesión de tiros rápida, lo que se denomina dobletap, que es efectuar dos disparos simultáneos casi inmediatos, para asegurar el objetivo”.

Tiró a matar.
“No pudo ni hubo error alguno, en cada uno de los ochos disparos que realizó hacia el vehículo al que esa autoridad pretendía detener en la encrucijada donde ocurriera el hecho. En efecto, los relevamientos realizados desde los trabajos técnicos y científicos develan que los riesgos a ser atacados por parte de la camioneta de los cazadores, ya no existían al momento de los disparos”, señalaron.
“Es más, los dos últimos disparos efectuados por Safenreider cambiando la posición originaria y a una distancia de 50 a 60 metros de la camioneta, revela esa expresión dada por los técnicos ‘para asegurar el objetivo’, es decir, para asegurar el resultado de muerte y con ello queda claramente completado el aspecto subjetivo de la figura típica seleccionada”.

Apelación.
“Se trata de una persona joven, de 25 años de edad, que carece de antecedentes criminales, según así lo informa el Registro Nacional de Reincidencia. Ambas circunstancias tienen incidencia sobre los atenuantes en este proceso de imponer la pena, por cuanto permiten descartar que conductas de esta naturaleza o similares, sean la forma habitual de enfrentar y resolver las contingencias de vida”, concluyeron los jueces.
Ante la inconformidad del fallo, la querella resolvió presentar en los próximos días un pedido de apelación. Lo mismo hará la defensa que representa Mario Aguerrido, porque los jueces no hicieron lugar a varios pedidos. El veredicto definió que se mantendrá la prisión preventiva de Safenreider, hasta que quede sujeta la condena.