Dos condenas por lesiones y amenazas

Los jueces Fernando Rivarola y Carlos Besi condenaron a José Ricardo Rosales y Giancarlo Videla a penas de un año de prisión en suspenso por ser autores de los delitos de violación de domicilio y lesiones leves y amenazas con armas, respectivamente. En ambos casos las víctimas fueron ex parejas y los hechos se produjeron en localidades del interior.
Rivarola, por intermedio de un juicio abreviado, condenó a Videla a un año de prisión en suspenso por ser autor del delito de amenazas con armas (artículo 149 bis, primer párrafo, 2° supuesto del Código penal), y le ordenó como reglas de conducta, durante dos años, la obligación de fijar domicilio, someterse al contralor del Ente de Políticas Socializadoras para personas en conflicto con la ley penal y no realizar actos de intimidacación y/o perturbación contra la víctima, una ex pareja.
El abreviado fue acordado entre el fiscal Walter Martos, la defensora oficial Mariel Annecchini y el propio imputado, un tambero de 20 años con domicilio en Bahía Blanca, quien admitió la autoría del hecho.

Violación de domicilio.
Por su parte, el juez de audiencia Besi condenó a Rosales a un año de prisión en suspenso por violación de domicilio y lesiones leves agravadas por haber mantenido una relación de pareja, en concurso real (artículos 150, 89 en relación con el 92 y el 80 inciso 1° del Código Penal), en un contexto de violencia contra la mujer (ley nacional 26.485).
Además, tras el juicio oral, le impuso las siguientes reglas de conducta durante dos años, bajo apercibimiento de revocarle la condicionalidad de la sanción en caso de incumplimiento: fijar domicilio, del que no podrá ausentarse sin previo conocimiento del Ente de Políticas Socializadoras para personas en conflicto con la ley penal; someterse al cuidado de ese organismo; y someterse a un tratamiento psicológico, previo informe que acredite su necesidad y eficacia.
Besi dio por probado que el 13 de marzo del año pasado, el imputado -un jornalero rural de 39 años- se presentó en la vivienda habitada por su ex pareja e ingresó sin autorización de ella. Tras una discusión, Rosales empujó a la mujer, le arrojó una pelota de fútbol en el rostro y se fue con uno de sus hijos.
Ante esa situación, la víctima reaccionó pegándole una patada al vidrio del lado del acompañante del auto del acusado, por lo que éste ingresó nuevamente a la casa, tomó del cabello a su ex pareja y la arrojó contra una mesa, causándole lesiones en un brazo, el codo izquierdo y la espalda.

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