“El derrame no llega a La Pampa”

El Tribunal Oral Federal funciona en una casa sobre la calle Raúl B. Díaz, que fue remodelada pero ya quedó chica y es incómoda para brindar el servicio de justicia, según los jueces, quienes plantearon la necesidad de mudar la sede a un lugar más amplio. La situación “da tristeza”, dijo Triputti.
“Estamos en un edificio que no es el adecuado para brindar el servicio de administración de justicia, por eso venimos reclamando un lugar adecuado a los organismos correspondientes”, advirtió el juez federal Pablo Díaz Lacava quien advirtió sobre la falta de espacios en el edificio donde funciona el Tribunal Oral Federal de La Pampa sobre la calle Raúl B. Díaz, lo que genera inconvenientes para los empleados, funcionarios judiciales, abogados y el público en general.
“En la provincia, uno de los lugares que se consideró es el edificio del Correo (en Rivadavia y Lagos), elevamos la propuesta al Consejo de la Magistratura, a la Corte Suprema y la Cámara de Bahía Blanca por las dificultades que tenemos y las posibilidades”, agregó.
Díaz Lacava fue entrevistado ayer por LA ARENA junto a los otros miembros del tribunal, Marcos Aguerrido y José Triputti, quien planteó directamente por la necesidad de los fondos para el traslado de la sede judicial, afirmando que “el tema principal pasa por el presupuesto”, considerando que el edificio del Correo necesita una adecuación en la estructura.
A partir de la propuesta, considerando las incomodidades que se plantean en el edificio actual donde apenas hay un baño para el público y los escritorios están amontonados, se logró un comodato con la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) para utilizar parte del edificio del Correo donde también funciona Radio Nacional y el Enacom. “El presidente del Consejo nos dio la llave del lugar y a partir de ahí seguimos esperando. Queríamos hacer el segundo juicio de lesa humanidad en la nueva sede pero no se llegó con los tiempos”, explicó Díaz Lacava.

Incomodidad.
“Estamos incómodos, no podemos brindar un buen servicio de justicia en estas condiciones. Y la incomodidad también es para los usuarios de justicia, para las partes, no hay baño para el público en general. Estamos en un edificio que pudo servir en algún momento pero es una casa particular”, dijo Aguerrido. Recordó que cuando se realizó el juicio de la Subzona 14 se tuvo que pedir un espacio al Colegio de Abogados.
El presidente del TOF indicó que “todos los días vemos más necesidades y a partir de la idea de trasladar la sede, tenemos la oportunidad con los profesionales de arquitectura de proponer cuál es el diseño más adecuado” y destacó que “esta realidad no es exclusiva de este tribunal, la situación se repite en otras jurisdicciones”.
“El Consejo tiene un cuerpo de arquitectos, hay sugerencias que se hacen con los arquitectos donde manifestamos nuestras necesidades, pero no hay plazos para los avances. Ellos tienen que terminar de definir las remodelaciones que se van a hacer en el Correo”, advirtió Díaz Lacava.
Las complicaciones que genera el lugar se ven reflejadas en cada una de las audiencias. Incluso, por estar ubicado en un barrio como Villa del Busto, “en más de una oportunidad, quedó registrado en alguna audiencia el ladrido de algún perro de los vecinos, lo que nos obliga a tener que repreguntar en determinada declaración y hasta hace perder la concentración”, afirmaron los jueces.

El presupuesto.
El juez Triputti, con total claridad, planteó un punto clave sobre la cuestión. “El tema pasa por el presupuesto. La Pampa es una provincia mirada muy de lejos, entonces los dineros no llegan como puede ser a otras provincias. Si no se liberan los fondos, no se puede avanzar. Es un tema complejo, difícil, pero el derrame no está llegando a La Pampa”.
“Hace tiempo se dijo que se iba a hacer un edificio arriba del Juzgado Federal (de la avenida San Martín) y no pasó nada. Las buenas intenciones están pero el tema es la autorización para disponer de los fondos. Esperamos llegar a buen término, porque no podemos brindar el servicio de justicia en este lugar”, agregó el letrado.
“Este es un espacio donde hay imputados, víctimas, testigos, el público, todos necesitan comodidad. En la entrada (por un garaje), el día que llueve se amontona la gente afuera, porque no hay lugar, algo que muchas veces conspira contra la persona que debe declarar, es importante para poder hablar con libertad, no se puede estar comprimido por las cosas, cables, muebles. Esa situación pone nerviosa a las personas, los ruidos de las cámaras de los fotógrafos. Hay otros tribunales del país con salas amplias”.
“Los jueces nos amargamos cuando tenemos esta clase de edificios, no pueden estar los expedientes en el suelo, no hay lugar, y eso conspira contra esa tranquilidad que se debe tener. Acá se deciden cuestiones que hacen al futuro de la vida de las personas, entonces se pide un lugar con cierta viabilidad, prestancia a los ojos de las personas, que no se asusten, que se sientan cómodas, y eso no se da. El amontonamiento de gente no es bueno. El espacio tiene que darle tranquilidad a la persona para expresarse libremente”.
Por último, el secretario del tribunal Ignacio Rodríguez Berdier destacó que para el caso del cabaret Good Night tuvieron que sacar escritorios del personal para poner en la sala de audiencias y que “los empleados son muy profesionales pero no es lo ideal, por ejemplo tener los expedientes en el suelo o elementos secuestrados, en el garaje”.