El “detrás de escena” de Verna y Buryaile

EL GOBERNADOR SORPRENDIÓ AL MINISTRO DE AGROINDUSTRIA DE LA NACION

El encuentro de Verna con el ministro de Nación no fue casualidad, y lo planearon prolijamente desde Casa de Gobierno. Enterados que Buryaile iría a Maracó Chico el gobernador dijo: “Yo también voy”.
¿Estaba preparado?, ¿fue una escena armada para el periodismo que estaba en el lugar?, ¿o un encuentro que se produjo circunstancialmente? Un poco de todo eso: el gobernador Carlos Verna se enteró que el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, iba a estar presente el sábado último en el sexto remate anual de la cabaña Maracó Chico y decidió que no lo iba a dejar solo.
En realidad la idea del primer mandatario fue que el funcionario nacional no dijera ante la prensa lo que él quisiera referente a la venta de asado con hueso al sur del río Colorado, y que esa fuera la idea que quedara primando. Por eso resolvió que iba a estar, y allí fue con el vicegobernador Mariano Fernández, el ministro de la Producción Ricardo Moralejo, y las diputadas Lucrecia Barruti y Adriana Leher, entre otros.

Primera vez que va un gobernador.
Luciano Trappa, presidente de la sociedad anónima propietaria de la cabaña -un emprendimiento familiar que comenzó en el año 2000 su padre Roberto, fallecido hace algún tiempo- le dijo a LA ARENA que las invitaciones “se cursaron protocolarmente. Hace seis años empezamos a vender nuestra producción en los remates, y todos los años invitamos al gobernador, y la verdad es que esta vez es la primera que concurre”, explicó.
Entre las autoridades que estaban invitadas también se contaba el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, quien algo imprevistamente apareció por el predio de Maracó Chico.
“La verdad es que sí, un poco nos sorprendimos, pero es cierto que como cabañeros para nosotros fue una alegría que apareciera el ministro en el lugar, en la ‘conquista del desierto’ como digo yo. Que haya ido el ministro resultó muy grato”, reconoció Trappa.

“Se vendió bien”.
El joven dijo que cómo se fueron dando los acontecimientos, en cuanto a las invitaciones, “lo sabe mejor mi hermano Sebastián. Es un emprendimiento familiar, aunque en este momento yo soy el presidente de la sociedad… Yo en realidad estaba más enfocado en vender los 500 reproductores. ¿Cómo nos fue? Bien… no muy bien, pero vendimos todo”, resumió-
Luciano Trappa reconoció que en general “siempre se vende todo”, porque se van adecuando los precios para que eso suceda. Fue al hacer el promedio de las ventas que dedujeron que “se vendió bien”, aunque en otros años la rentabilidad fue mayor.

Picardía de Verna.
Hace algunos días, más precisamente el viernes 7 de octubre, el gobernador Carlos Verna recibió en su despacho al presidente de la Asociación Argentina de Angus, Alfredo Guzmán, con quien obviamente conversó acerca de la situación del sector ganadero. No sería extraño que allí el gobernador se hubiera enterado que Buryaile tenía previsto llegar a Maracó Chico; y entonces habría empezado a pergeñar la jugada.
Si el ministro nacional hubiera estado a solas con los periodistas, quizás su mensaje hubiera sido dilatorio para las aspiraciones pampeanas -con respecto a pasar carne de nuestros productores al sur del río Colorado-, y decidió que “se lo encontraría” casualmente, o no tanto, en el predio ferial de los Trappa.

El momento esperado.
Era alrededor del mediodía del sábado cuando Verna se encontraba recorriendo los corrales -se escucha en algún video el mugido clarito de algún animal-, cuando lo vio al ministro Buryaile. Uno de sus colaboradores le pidió a un periodista que actuara de cómplice: que detuviera al funcionario nacional con un par de preguntas, y cuando Buryaile se paró frente a las cámaras el gobernador se le acercó y le estiró la mano: “Que tal Ricardo”, fue el saludo breve con el que interrumpió al ministro.
Después vino el cruce que pocos esperaban, que fue prolijamente grabado por el equipo de prensa del propio gobernador y después convenientemente difundido.
Fue un diálogo cordial, pero Verna no se guardó nada. Buryaile le dijo al gobernador que después que se produzca la apertura del mercado estadounidense, se iban a sentar a hablar por el interés pampeano de vender carne al sur del río Colorado, en tanto Verna le señalaba que: “en marzo se abre (el mercado de EE.UU.), te doy un día para brindar y al día siguiente te voy a ver”.
No fue un encuentro casual. El gobernador pampeano lo planeó, lo concretó y le ratificó a Ricardo Buryaile la posición pampeana: no le dejó el campo orégano, como se suele decir.

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