El gliptodonte, al Museo

CONCLUYERON TAREA DE EXTRACCION

Entre el martes y miércoles el personal del Museo de Historia Natural de la provincia terminó la tarea de desenterrar los restos del gliptodonte hallados en una calle periférica al sureste de la ciudad. Aunque la parte más llamativa es el caparazón de esos “mega peludos”, el resto que se recuperó en mejor estado fue la mandíbula del animal. “Los dientes siempre aportan más información que las placas”, explicó Marcos Cenizo, director del Museo.
“Nos costó bastante pero finalmente terminamos”, contó ayer por la tarde el joven director al repasar, entre cansado y satisfecho, el trabajo de desenterrar, preparar y trasladar los restos del mamífero extinto hasta un depósito del Museo de Quintana y Pellegrini. “Es la primera vez que desde el Museo desarrollamos el proceso paleontológico íntegro, desde que nos dieron aviso hasta este momento, y lo que viene después”, destacó el director.
En este aspecto, el funcionario recordó que la Secretaría de Cultura -de la que depende su repartición- es la autoridad de aplicación de la Ley de Protección de Patrimonio de nuestra provincia. “Es importante que la gente sepa que cuando hace un hallazgo así, tiene que avisar de inmediato”, remarcó.
A partir de ahora comienza un proceso, largo y tedioso, de limpiar el material recolectado. Algunos de los “bochones” que se desenterraron en la calle Liberato Rosas, fueron cubiertos con una capa de yeso para preservar el material en su interior.
“Tuvimos sorpresas hasta último momento, porque anteayer encontramos otra parte del caparazón a un metro de distancia de donde estábamos excavando”, contó Cenizo. “Esto nos da una idea de lo desintegrado que estaba”. Lo que ocurrió, muy habitual en el caso de los gliptodontes, es que la coraza se fracturó por el paso del tiempo y el peso de los sedimentos que acumularon encima de ella. Retirarlo del lugar donde lo encontró el geólogo Marcelo Zárate “no fue tan difícil porque se fragmentó en pedazos más pequeños” a medida que los técnicos del Museo quitaban la costra calcárea que lo recubría.

Nueva sala.
Las partes desenterradas fueron trasladadas al Museo para continuar con el trabajo de recuperación y limpieza. “Dentro de unos meses vamos a saber bien qué huesos se recuperaron”, comentó Cenizo. “Podemos encontrarnos con alguna otra sorpresa”, acotó.
La intención del Museo es presentar las piezas recuperadas cuando se reinaugure la Sala de Paleontología, que en este momento se está ampliando y refaccionando.
“A los que tienen la expectativa de ver el animal reconstruido íntegramente, como se ve en otros museos, ya les digo que no va a ser así, porque el material está muy fragmentado, muy deteriorado”, reiteró el director. “En esta oportunidad, lo más valioso ha sido el interés despertado en la población y cómo se ha seguido de cerca el proceso paleontológico”, valoró.