El reconocido neurocientífico Facundo Manes disertó en el Club Estudiantes

Ante un club Estudiantes repleto de público, el neurocientífico Facundo Manes convocó ayer a buscar “2 ó 3 temas que nos unan a todos los argentinos” y se conviertan en políticas de Estado que todos los sectores y partidos políticos apoyen. Para el disertante, el futuro del país está atado a un fuerte apoyo a la ciencia, la innovación, el conocimiento y el cuidado del cerebro de los argentinos, hoy maltratados por políticas económicas que hacen que de cada dos niños argentinos, uno sufra malnutrición. “Sabemos que la educación en Argentina está mal”, disparó el visitante, que evitó las preguntas referidas a los fuertes recortes en ciencia y educación que ha concretado el gobierno nacional, con el cual se ha identificado políticamente y planea candidatearse.
La presencia de Manes en la ciudad fue motorizada por el senador Juan Carlos Marino y por la asociación civil Centro de Estudios y Participación Ciudadana (Cepci), que preside Gabriel Bartolomé. Ambos lo acompañaron en todas las actividades que realizó durante la tarde.
La primera de ellas fue firmar un convenio con el rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Sergio Aldo Baudino, para vincular a las dos entidades en “programas de interés mutuo, especialmente en el ámbito de la educación y la extensión universitaria”. La UNLPam dará su apoyo a los planes y proyectos que Cepci ponga a su consideración, prestando asesoramiento o consultoría en aquellas tareas que lo demandaren y sean de su competencia.
Rato después el visitante brindó una conferencia de prensa en el hotel Mercure y a partir de las 19.00 la conferencia pública en el club Estudiantes, centrada en su llamado a lograr un consenso nacional para poner a la educación como política de Estado de rango central. La charla fue de carácter gratuito y la mayoría de los participantes aportaron un alimento no perecedero para ayudar a las personas afectadas por las inundaciones en Santa Rosa.

Pasiones.
“Vine a hablar de mis dos pasiones, que son el cerebro y cómo lograr el desarrollo argentino a través de la innovación, la ciencia, la educación y la tecnología”, sostuvo el neurólogo en la conferencia de prensa que dio en el Mercure para un grupo de periodistas locales. “Para mí, ahí está la base del desarrollo social”, sostuvo.
“Voy a contar qué es la neurociencia, cómo estamos entendiendo el funcionamiento del cerebro en este momento y qué falta entender; la importancia de la educación en la sociedad y de cuidar los cerebros para el desarrollo de Argentina”, anticipó.
Tanto en la conferencia como en la charla pública, Manes intentó una combinación arriesgada entre una prédica apolítica cargada de imágenes políticas, que no siempre logró independizar. El mismo dijo que “sabemos que la educación está mal” y bregó por “reinventar a los docentes” pero se resistió a responder cómo hacerlo -máxime ahora que está alineado con el macrismo- bajo el argumento de que “vine a hablar del cerebro y no de política” y amenazó con dar por terminada la conferencia.
Habló de promover la ciencia, la tecnología y la innovación -pilares para el desarrollo futuro del país, según dijo- pero defendió los recortes que la gestión de Mauricio Macri ha aplicado en el Conicet, a las universidades y el desarrollo tecnológico en general. “Al Conicet había que ordenarlo”, respondió cuando LA ARENA le hizo notar esta contradicción. “El ingreso a carrera de investigador en el Conicet no se podía sustentar, era inviable económicamente”, aseguró, tras afirmar que él mismo había investigado este tema en particular y se había convencido de que esa medida era necesaria.
“Aspiro a que este gobierno duplique la inversión en ciencia”, bregó el especialista al sostener que tanto el anterior gobierno nacional como el actual dedican un 0,6 por ciento del presupuesto a esa finalidad. “Hay que duplicarla, llevarla al 1,5”, planteó. A ello sumó una mayor participación de la actividad privada en la investigación científica. “En otros países el privado aporta, pero en Argentina no. Por eso la charla, para que la población privilegie la educación, la ciencia, la innovación, porque si no, no vamos a tener futuro por más recursos naturales que tengamos”, afirmó.

“Como en el ’83”.
Para Manes cuidar el cerebro de los argentinos “es uno de los pilares del paradigma del conocimiento; el segundo es la educación, porque necesitamos claramente mejorar la educación y poner al docente como prioridad de nuestro trabajo, y el tercero es la infraestructura y también instituciones solidarias, fuertes y transparentes”.
“La educación es uno de los pilares del conocimiento, en esto deberíamos estar todos de acuerdo”, convocó. “¿Por qué no nos ponemos los argentinos de acuerdo para tener políticas de desarrollo en los próximos años? Hemos tenido veranos económicos pero no hemos bajado la pobreza, o sea que el crecimiento económico no reduce pobreza si no está acompañado de proyectos a largo plazo basados en la educación, el conocimiento, en infraestructura y en cuidar el cerebro de los argentinos”.
“Hoy no veo que esto sea reclamado masivamente por la sociedad argentina, de la misma forma que en 1983 pedía por la Democracia”.
“Estamos como en el ’78 con la Democracia”, contrastó. “En el ’78 no todo el mundo pedía democracia; muchos se exiliaban, otros morían o sufrían por la Democracia, pero muchos miraban el Mundial (de Fútbol); y en el ’83 todos querían Democracia”.
“Yo aspiro a que la sociedad argentina presione por esto. Quiero que tengamos un ’83 del conocimiento y la educación”, alentó.

“Buscar semillas de verdad en el otro”
Facundo Manes aprovechó un contrapunto con el periodista de LA ARENA para mostrar cuál es la estrategia que deberían intentar los argentinos para superar esa “grieta” que divide a buena parte de la sociedad. La definió como “buscar semillas de verdad en el otro”, un ejercicio que demanda esfuerzo y que hoy pocos hacen.
Según el científico, la grieta existe, es inherente a la condición humana y está fogoneada tanto por políticos como por medios de comunicación. El problema es que en nuestro país ha tomado ribetes preocupantes. “Los argentinos no nos desarrollamos por la grieta”, sostuvo, enfático, el disertante. “No estamos unidos por políticas de Estado, y estamos siempre discutiendo del pasado”.
Según afirmó, los argentinos “tenemos un sesgo que es pensar que nuestros problemas son únicos”, algo que no es así porque en todo el mundo hay diferencias sobre el pasado y discusiones sobre el presente, algo que “es lógico”. La clave, indicó, está en aquellos países que aún con diferencias y discusiones “se han puesto de acuerdo en algunos temas fundamentales” y toda la sociedad se encolumnó detrás de ellos.
La visión científica del tema se basa en la empatía y en un proceso mental llamado “sesgo de confirmación”. “La empatía es la capacidad de imaginar qué piensa el otro y qué siente el otro. Y el sesgo de confirmación es que cuando yo discuto con él, yo no lo escucho; estoy pensando qué argumento voy a decir para afirmar o confirmar lo qué pensaba yo previamente. Cuando él responde no me va a escuchar, va a pensar qué argumentos tiene para … o sea no nos escuchamos”, resumió.
El desafío de los argentinos es romper ese círculo vicioso. “Lo que tenemos que hacer es pensar que él tiene semillas de verdad, y que yo tengo semillas de verdad. Es un ejercicio que los argentinos no estamos haciendo. Cada uno está defendiendo su posición y no vamos a salir de los problemas si no tenemos empatía y si no vemos semillas de verdad en el otro”, remarcó.