El recuerdo de Hortensia Maggi

HACE UNA DECADA FALLECIA LA ESCRITORA, PERIODISTA Y LUCHADORA SOCIAL

Juan José Reyes – Fue una de las más lúcidas mujeres de las letras y del periodismo pampeano, pero su mejor semblanza fue su quijotesca lucha para que las mujeres en situación vulnerable salieran del oscurantismo al que estaban sometidas.
Un día como hoy, hace 10 años fallecía a los 93 años de edad Hortensia Maggi, militante socialista que luchó sin descanso por los derechos de las mujeres de vivir en una sociedad mejor, más justa y sin violencia patriarcal. Fue una lúcida pluma literaria, periodista del periódico socialista “La Vanguardia” y LA ARENA, cooperativista y dirigente del Partido Socialista. Férrea militante en las luchas por los que menos tienen y cuya conducta y convicción inquebrantable mantienen hoy viva su obra y pensamiento.
Lo practicó junto a su entrañable amiga, Alicia Moreau de Justo y otros nombres rutilantes de la época como el del primer diputado socialista de América Latina, Alfredo Palacios y Nicolás Repetto en el país y junto a Raúl Isidoro D’atri y Manuel Cuadrillero en nuestra provincia.
Sus piezas de toque literarias como “Vivencias”, “Natalia Mértens”, “Los nazis en la Argentina” y “Dos mujeres en la vida política y social Argentina” fueron claves en sus luchas. Pero será recordada como la primera que peleó aquí en La Pampa por los derechos femeninos. Hortensia nació en Bernasconi, la que abandonó en su niñez para trasladarse a Huinca Renancó, donde dirigió el diario “Juventud Socialista” y la revista “Cultura”.
Sus padres decidieron radicarse en Villa Dolores donde conoció a su gran aliada y amiga, Alicia Moreau de Justo. En los barrios porteños desarrolló su actividad política. Años después volvió a su tierra para continuar con su compromiso militante y solidario. Participó en la Comisión de Apoyo a la CPE; fue reconocida como “Mujer Destacada” por la comuna santarroseña y por la Fundación Grameen.

Ejemplo a seguir.
Fue una de las más lúcidas mujeres de las letras y del periodismo pampeano, pero su mejor semblanza fue su quijotesca lucha para que las mujeres en situación vulnerable salieran del oscurantismo, dejando allí una huella indeleble. Cultivó el arte de la literatura pero practicó la virtud de la humildad y solidaridad. Como escriba se lució en el periódico “La “Vanguardia”, bastión socialista de los años ’40 y ’50, y en LA ARENA durante dos décadas hasta su partida final en 2006. Peleó contra muchos molinos de viento en un mundo que no la comprendía, pero con su prosa y firmeza ética se forjó como una mujer apasionada que pasó a la posteridad en la provincia de los “ríos robados” frase que acuñó en los años 60. En su homenaje, una de las calles de la capital pampeana lleva su nombre por su inconmensurable y desinteresada labor. Su educación fue muy compleja por la condición humilde de su familia, pero desde aquellas aulas se empecinó a dedicar su vida a luchar contra el poder.

Convicción.
Era de temperamento fuerte y convicciones doctrinarias firmes, una socialista de orfebre en un mundo de hombres. Desde su etapa revolucionaria junto a la inmortal Alicia Moreau de Justo, Alfredo Palacios y Nicolás Repetto trajinó distintos movimientos sociales y cooperativos. Su conducta y convicción inquebrantable fueron los ideales que la guiaron y que mantienen viva su obra y pensamiento.
Su partida terrenal aún nos enluta, pero su aporte y enseñanza brindarán siempre un remanso y un fértil oasis de generosidad activa y de fraternidad creadora, de amistad y de persistencia humana por una sociedad que nos abrace y nos mancomune a todos, permitiéndonos ser libres, unidos y solidarios, sin que nadie nos oprima para servir a unos pocos.