El Sempre, un horno

SE ROMPIÓ UN EQUIPO DE AIRE

Uno de los edificios públicos donde la jornada calurosa de ayer se sintió con fuerza fue en la torre del Sempre, sobre la avenida San Martín Oeste. La rotura de un equipo de aire acondicionado hizo que la jornada fuera difícil de sobrellevar para empleados y afiliados. Para el lunes, el equipo estaría a plena marcha.
El edificio del Sempre fue un horno durante la mañana de ayer a raíz de una rotura en uno de los equipos de aire acondicionado del lugar. El equipo que se rompió es uno de los seis que posee el edificio, pero es el que más demanda de consumo tiene.
La novedad se conoció merced al comentario que realizó una persona que concurrió al lugar y padeció durante un rato el calor encerrado allí.
Consultado el gerente general del Sempre, José Luis Giacobbe, por la situación, comentó que el equipo se rompió por primera vez a fines de diciembre y al ser revisado por un técnico surgió que se necesitaba una reparación bastante importante. “En ese momento tuvimos que decidir entre repararlo con el riesgo de que se volviera a romper en unos días, o hacer un arreglo de fondo que nos llevaría más días y una erogación mayor”, comentó el gerente.
La decisión fue tomar la segunda opción. “Nos pusimos a trabajar de inmediato y como son equipos industriales fue necesario hacer un presupuesto de todos los repuestos que necesitamos”. Esas partes se adquirieron y llegaron a la ciudad hace unos días.
“Lo pusimos en marcha pero saltó que había una pérdida de gas. Pero el martes se rompieron unas válvulas, que tuvimos que mandar a pedir a Córdoba”. Todo ello llevó a que transcurriera la semana sin el equipo en marcha.
“Nos estamos ocupando y somos los más interesados en repararlo. Los técnicos van a trabajar el fin de semana así que tenemos la esperanza en que el lunes vamos a tenerlo ya definitivamente en marcha”.
Giacobbe reiteró que se trata de un aire acondicionado tipo industrial y que en este caso, es un equipo que data del año 2001, cuando se inauguró el edificio. “Seguramente su vida útil ya terminó y necesitaba una reparación de fondo”, estimó. “Quizá el momento del año no era el más apropiado, pero si no lo hacíamos ahora corríamos el riesgo de ir de una reparación tras otra sin lograr hacerlo funcionar bien”.