El calvario de vivir vigilada

UNA MUJER DENUNCIA VIOLENCIA DE GENERO E INACCION JUDICIAL

Hace once años que Isabel Pereira (33) no camina por las calles de Santa Rosa sin voltearse, que no espera el colectivo sin sentirse observada. Desde el día en que decidió ponerle fin a la relación con su ex pareja (43), el hombre no ha dejado de hostigarla, de seguirla, de amenazarla. No le valieron sucesivas denuncias que radicó en todos estos años, ni tampoco la restricción de acercamiento que la Justicia le impuso al denunciado en el año 2008. Obstinado, el ex sigue con sus planes. Isabel le teme porque no sabe hasta dónde será capaz de llegar.
“Nos separamos hace 11 años pero nunca dejó de seguirme, de vigilarme. A veces, cuando menos lo espero, aparece caminando y otras en auto. Generalmente me dice algo y se va, me amenaza con que me va a matar. Yo tengo mucho miedo porque vivo sola y siempre ando sola. Pero ya no puedo más. Sé que él estudia mis rutinas. Por ejemplo, si el miércoles a la tarde me ve entrar al gimnasio, yo sé que la próxima semana a esa hora va estar mirándome desde algún lugar. Lo peor es que me ha aislado de todo el mundo, no puedo tener contacto con ninguna persona porque él mismo se entromete y amenaza a todos. La última que me vez que lo crucé fue el viernes pasado en el Changomas de la avenida Perón. El estaba saliendo con su hija y yo entraba para hacer unas compras. Cuando me vio, dejó a la nena en al auto que estaba en el estacionamiento y volvió al super. Me dijo ‘te voy a hacer cagar (sic)’ y se fue. Yo llamé a la policía, les dije que tenía una restricción. Pero nadie hizo nada. Estuve una hora en la Sexta y nadie me quiso tomar la denuncia. Me dijeron que sino me había pegado y si no había testigos, no tenía sentido”, dijo Pereira a LA ARENA.

Denuncias.

En una carpeta de tapas transparentes, Isabel guarda cada una de las denuncias que hizo. Ayer, justo cuando se conmemoraba el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra Las Mujeres, ella acercó a la redacción de este diario todos los documentos que certifican los malos tratos de los que fue víctima durante la última década. Solo algunos ejemplos de la larga lista: El 8 de julio de 2006, el hombre le envió cinco mensajes de texto donde -entre otras cosas- le decía “chilena, hipócrita y puta fracasada” o “retrasada, chilena tenés que ser y cuando tengas otro hijo no lo abandones”. Dos días después, el 10 de julio de 2006, la agredió físicamente en la vía pública, a metros del hospital de Toay. Tras la golpiza, Pereira estuvo una semana sin ir a trabajar. Las marcas en el cuerpo eran lo de menos, le dolía todo. El 15 de septiembre de 2008, cuando Isabel esperaba el colectivo para ir a trabajar, el ex detuvo su auto en la parada del ómnibus. Desde la ventanilla le dijo “cuidate mucho porque te voy a hacer cagar”.

Madre.

Antes de separarse, en diciembre de 2004, Isabel tuvo la peor desgracia de su vida: el bebé que había tenido con el denunciado murió al poco tiempo de nacer. Desde entonces, cada Día de la Madre o cumpleaños del niño, lleva flores al cementerio. Y allí, otra vez, como todos los años, apostado como un centinela, el ex la espera para seguir hostigándola.
“No puedo ni siquiera ir a la tumba de mi nene. Ni llorarlo puedo”, dijo Isabel. Y agregó: “El está violando una restricción y la Justicia debería hacer algo. La gente, por no meterse, tampoco sale de testigo cuando me amenaza adelante de todo el mundo. El está violando mi libertad y yo me siento muy sola”, concluyó.