El dermotest dio positivo. La joven sigue grave.

BALEADA EN EL CENTRO

Ayer a la mañana se realizaron allanamientos en la casa del supuesto agresor, pero no se encontró el arma. La fiscala Martiní tomó declaración a testigos y aseguró que cuenta con las pruebas suficientes para pedir hoy la prisión preventiva. El imputado no declaró.
María Baiotti (37), la mujer que fue baleada el sábado a la noche en pleno centro de Santa Rosa por su ex pareja, continúa internada en grave estado en el Sanatorio Santa Rosa. Los médicos la mantienen en un coma inducido para estabilizarla y realizarle cuanto antes una nueva intervención quirúrgica. Su estado es crítico y tiene algunos órganos comprometidos fruto del disparo de arma de fuego que recibió. Ayer a las 20.35 solo un grupo mínimo de allegados logró verla en la sala de terapia intensiva. Hoy a las 12 del mediodía se dará a conocer un nuevo parte.
Mientras la mujer se recupera, su ex pareja y el presunto agresor, Alejandro Weber, está detenido a disposición de la Justicia. La fiscala María Cecilia Martiní aseguró a LA ARENA que el peritaje -dermotest- realizado sobre la mano de Weber, “dio positivo” pero que “aún no se encontró el arma de fuego con la que se habría efectuado el disparo”. Durante los allanamientos realizados ayer a la mañana sobre la vivienda particular del acusado -en la calle Pampa- y el automóvil se hallaron elementos de interés para la causa.
Además, Martiní reveló que ya se tomó declaración a testigos del hecho pero que Weber se negó a declarar. “No tenemos el arma pero tenemos el material probatorio suficiente como para solicitar la prisión preventiva”, dijo la representante del Ministerio Público Fiscal. Hoy se formalizará la imputación por intento de femicidio.

Escopeta.
María Angelina Baiotti fue rescatada el sábado cerca de las 21 en la calle Moreno, entre Lagos e Yrigoyen, donde el hombre le disparó. Alertada por los vecinos, la Policía llegó al lugar y de inmediato pidió una ambulancia.
En un primer momento, la mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Lucio Molas. Allí ingresó consciente y estabilizada pero en grave estado. En el Molas fue de inmediato intervenida quirúrgicamente y tres horas después, la trasladaron al Sanatorio Santa Rosa.
El mismo sábado por la noche, fuentes policiales aseguraron que la lesión que presentaba era un impacto de bala en la espalda, con orificio de entrada y de salida, pero ayer, el comisario Claudio Cano, de la Unidad Funcional de Género, estimó que, por la característica de la herida, el arma utilizada en el ataque había sido una escopeta.
El presunto agresor, de unos 40 años, tenía una orden de restricción. La misma respondería a que había amenazado a la víctima hace exactamente un mes. Según refirieron allegados a la víctima, ella ya había sufrido incontables situaciones de violencia y hacía menos de 30 días había decidido terminar la relación. Baiotti tiene dos hijas -de 7 y 13 años- en común con su agresor.

Violencia machista.
El caso se encuadraría bajo la tipología de intento de femicidio, una figura equivalente a la tentativa de homicidio doblemente calificada. El autor del disparo escapó del lugar a bordo de un automóvil Chevrolet Corsa de color azul, hacia el sur de la ciudad. Advertida de esto la Policía, se dispuso un operativo cerrojo que incluyó una circular a otras localidades para detener la marcha en caso de que intentara una fuga hacia el interior de la provincia.
Sin embargo, pasados algo más de 50 minutos, el hombre se entregó en la Seccional Primera, donde quedó alojado a disposición de la fiscalía.

Mujeres en una plegaria.
Solo la madre de María Angelina Baiotti y dos de sus amigas pudieron verla ayer en una breve visita que los médicos del Sanatorio les permitieron hacer al área de Terapia Intensiva. Sin embargo, en la sala de espera había muchas mujeres más, más de 30 en total, que estaban unidas como en una plegaria. Entre ellas había referentes de las Mujeres Autoconvocadas, compañeras de trabajo de la Baiotti (que trabaja en la Subsecretaría de Industria del Ministerio de la Producción), y funcionarias del Gobierno Provincial.
Tras la denuncia que la mujer había radicado contra Weber el 1º de mayo pasado, los organismos pertinentes le estaban realizando un seguimiento a su situación. Aparentemente habría sido la misma víctima quien consideró excesivo portar un botón antipánico: le bastaba con la restricción de acercamiento que la Justicia provincial le impuso. La denuncia de mayo no era la primera que hacía Baiotti, en los registros judiciales constan varias exposiciones por los permanentes ataques de Weber. “Ella estaba siendo asistida por los organismos pertinentes. Un ataque de este tipo es imposible de predecir”, dijo ayer a este diario Lizy Rossi, secretaria del Consejo Provincial de la Mujer.