En La Pampa hay 53 personas que cambiaron su género

LA LEY NACIONAL 26.743 PERMITE A LAS PERSONAS ELEGIR SU IDENTIDAD SEXUAL

La mayoría de los casos de cambio de identidad en la provincia fueron de varón a mujer. En la EPET de Macachín hicieron un trabajo sobre el grado de aceptación social al colectivo trans y los adolescentes tienen “resistencia” a lo diferente.
A más de cinco años de la sanción de la Ley 26.743 de Identidad de Género, 53 personas accedieron en La Pampa al cambio de nombre y sexo registral en el Documento Nacional de Identidad (DNI), datos que significan un avance importante aunque todavía sigue pendiente “una verdadera igualdad” en términos laborales, educativos y sanitarios.
El Registro Civil y Capacidad de las Personas informó a este diario que en 2012, cuando entró en vigencia la Ley, fue el año de mayor número de trámites, 27 en total, de los cuales una mujer cambió su identidad a la de hombre mientras que 26 cambiaron de varón a mujer.
“Claramente antes de la sanción de la Ley había una necesidad en nuestra provincia, una demanda de un colectivo de personas que era la que quería y necesitaba ese cambio”, explicó Nicolás Romano, juez de Paz y jefe del Registro Civil de Santa Rosa.
Al año siguiente, en 2013, se registraron dos cambios de mujer a varón y cuatro de varón a mujer. En 2014 hubo siete en total, uno de mujer a varón y seis de varón a mujer, exactamente los mismos números que en 2015 mientras que en 2016 hubo dos casos que varones que se registraron como mujeres.
En este 2017 hubo cuatro casos en los primeros meses del año: uno de mujer a varón y tres varón a mujer.

En el país.
El 9 de mayo pasado se cumplieron cinco años desde que el Congreso nacional sancionó la Ley de Identidad de Género y, desde su entrada en vigencia, fueron más de 5 mil las personas que tramitaron el cambio de su DNI bajo esa normativa, según informó el Registro Nacional de las Personas (Renaper).
Hasta mayo fueron 5.703 las personas que se beneficiaron con la norma que reconoce que la identidad de género no se relaciona con la genitalidad y se vincula con la autopercepción.
La norma, que fue el paso siguiente a la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario en 2010, fue impulsada por organizaciones sociales como la Federación Argentina LGBT y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (Attta) y garantizó el acceso al cambio registral de reconocimiento de identidad autopercibida para mujeres y hombres trans en todo el país, al tiempo que dispuso al Estado y al sector privado a garantizar la atención integral de la salud de este grupo de personas.
La aprobación de la Ley representó un hito por ser la primera en el mundo que no requiere diagnósticos médicos o psiquiátricos, ni operaciones de adecuación corporal para el acceso a este derecho.

Derecho personal.
En nuestra provincia, un grupo de adolescentes abordó la cuestión a través de un trabajo para la XXVIII Feria Provincial de Ciencias y Tecnología. Bajo el título “Ser quien quiero ser” cuatro alumnos y alumnas del 7º año del Ciclo Orientado del colegio de la EPET 5 de Macachín realizaron un completo informe junto a la docente María Sol Zanetti, del área de Ciencias Sociales.
“La Ley argentina es novedosa y garantista de la protección de los Derechos Humanos, es mucho más permisiva y respetuosa de los derechos individuales que muchos otros países del primer mundo. Significa una ferviente protección al derecho personal a la identidad, a la autodeterminación, al respeto a la integridad física, psíquica y moral de cada uno”, afirmó Zanetti ante una consulta de LA ARENA.
Verónica Bazán, Daniel Ramos, Emiliano Silva y Juan Martínez Suazo integraron el grupo de trabajo de la EPET que durante este año realizó entrevistas, consultó bibliografía y analizó el comportamiento del resto de la sociedad respecto a un cambio social significativo.

Desarrollo cultural.
“La mayor parte de la sociedad no conoce la realidad de la minoría trans ni se compromete con la protección de los derechos humanos de un grupo con el cual no se sienten identificados. La Ley no consiguió terminar con la violencia, la discriminación, la falta de inclusión laboral y el prejuicio. Si no hay un desarrollo cultural de toda la sociedad no se conseguirá un cambio general y positivo en la vida de cada una de las personas que se ven beneficiados con esta ley”, fue la hipótesis que formularon los alumnos de Macachín en su trabajo, que no llegó a la instancia provincial de la Feria.
Zanetti, en tanto, aseguró que la cuestión de la homosexualidad fue un tema sobre “el que recurrentemente se volvía en las charlas y hubo que aclarar la diferencia entre el ejercicio de la sexualidad con la vivencia del género. Otras preguntas que surgieron fue si se trataba de una cuestión física la que lo determinaba a alguien a ser homosexual o transgénero. Se advertía en las clases el tratamiento del tema como una cuestión contra natura para varios de los alumnos”. En ese sentido, la docente comentó que al tratarse Macachín de una localidad de pocos habitantes no hay demasiados ejemplos de personas con esta elección, por lo tanto era difícil lograr un acercamiento que genere más tolerancia o empatía”.

Resistencia.
En los cuestionarios que realizó el grupo de trabajo hubo resultados interesantes: por ejemplo, que los adultos “conocen el tema y están abiertos a saber más de ello. Muestran aceptación ante posibles relaciones con trans en el ámbito laboral y/o personal y en la mayoría de los casos encuestados desconocen el caso que hay en la localidad”.
Con relación a los jóvenes -“contrariamente a lo esperado”- si bien un gran porcentaje manifiesta haber hablado del tema, “no hay apertura o interés para profundizar sobre él. Con relación a la posibilidad de cambiar el nombre la mitad está de acuerdo y el resto se dividen entre los que no están de acuerdo o no tienen opinión formada”.
Con respecto a su conducta frente a un trans con quien se relacionarían como amigos o familiares, algo más de la mitad de los alumnos encuestados no tendrían problema con ello, pero del restante 50 por ciento más del 30% considera que la relación “no sería la misma y más de un 10% terminaría directamente la relación amistosa o familiar”.
“Creo que en los adolescentes resalta la resistencia que hay a lo diferente, la verdad que no estaban cómodos, no querían hacer las encuestas. Es probable -analizó Zanetti- que también la mirada del otro haya condicionado sus respuestas, lo cierto es que la Ley es de avanzada, pero hay mucho camino por desandar en cuanto a la educación para que este grupo tan excluido y discriminado logre una vida digna, plena, en igualdad de condiciones. La legislación en este aspecto evolucionó a mayor velocidad que la sociedad”.

Un logro: el cupo laboral.
En junio pasado el Concejo Deliberante de Santa Rosa aprobó el proyecto de ordenanza, que luego fue promulgado por el intendente Leandro Altolaguirre, el denominado “Cupo laboral Trans” mediante el cual se promueve la inclusión y equidad de oportunidades laborales para personas travestis, transexuales y transgénero.
La iniciativa fue presentada por la concejala humanista Alba Fernández, del Frente Pampeano para la Victoria (FPV), quien acompañó de esa forma el reclamo del colectivo trans santarroseño y la organización civil “Todas somos Andrea”, quienes trabajan por el avance de los derechos de la diversidad sexual.
“Es un salto cualitativo en la conciencia individual y social. Celebramos que nuestra sociedad se vaya sensibilizando a la inclusión de todos los sectores”, dijo Alba al momento de la votación. La ordenanza propone que la Municipalidad de Santa Rosa deberá prever en cada incorporación anual de personal, la reserva de una proporción no inferior al 1 por ciento para personas travestis, transexuales y transgénero, garantizando al menos la incorporación de una persona en igual período.
Con ese proyecto aprobado Santa Rosa se sumó así a otros escasos lugares de la Argentina que tienen una legislación de ese tipo. Una iniciativa similar fue presentada en la Legislatura provincial pero fue “cajoneada” y aún no se lograron avances.

Un símbolo en la lucha.
Florencia de la V alguna vez fue Roberto Carlos. Un varón casi como cualquier otro que vivía con su papá y su hermano en el conurbano bonaerense. Pero no le gustaban los juegos brutos con los que se divertían sus compañeros de escuela, prefería vestirse de nena y pasar el tiempo dibujando diseños de moda.
“Siempre creí que había nacido mujer. Tenía cuatro años y hablaba de mí en femenino”, contó en una entrevista. A los 17, Roberto se animó a mostrarse tal como se sentía. Compró tela, cortó, cosió y creó un vestido de fiesta. Todos quedaron sorprendidos cuando llegó al cumpleaños de 15 de su amiga con ropa de chica. Era la primera vez que no se disfrazaba. Dos años después, eligió rebautizarse Florencia de la V. Roberto Carlos había quedado en el pasado. Desde ese día era quien deseaba ser: una mujer.
El 25 de noviembre de 2010 y como resultado de una acción de amparo presentada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgtbt) la jueza Elena Liberatori dictó un fallo que estableció el cambio de nombre y de sexo registral en su DNI. El nombre que figura en los nuevos documentos es el de Florencia Trinidad (mantuvo su apellido paterno).
Cuando Jorge Lanata le dijo “vos sos un trava con documento de mina. No sos mujer ni madre”, el hoy showman estrella del grupo Clarín no tuvo en cuenta varias cosas. La primera: que hablaba de una persona que luchó durante años contra los prejuicios sociales y contra sus propios miedos. Porque Florencia se reinventó. Buscó su camino y una vez que supo quién era siguió para adelante a pesar de las críticas y de las miradas de costado. “Lo que anhelaba era mi felicidad. Yo volví a nacer”, dijo. Fue la primer transexual del país en cambiar su nombre legal, un paso clave para la Ley que vendría después.