En Toay clausuran dos fiestas, una era clandestina

RUIDOS MOLESTOS

Luego de que este diario revelara que un grupo de estudiantes del colegio Santo Tomás realizó una fiesta clandestina en un lugar no habilitado, en donde hubo incidentes y roturas, y cuyo corolario fue un adolescente herido con una botella, las fiestas privadas están siendo objeto de controles más exhaustivos por parte de la municipalidad (de Santa Rosa y de Toay) y de las fuerzas de seguridad.
Ayer a la madrugada dos eventos fueron clausuradas en la zona de quintas de Toay por la policía municipal en colaboración con personal de la Seccional Quinta. El primer cierre se llevó a cabo en una quinta ubicada en la calle Pato Argentino casi Golondrina cerca de las 23.
“Nos llamó la policía que había una fiesta de un gimnasio, con cena incluida, en la que se estaba cobrando una entrada y donde además se consumían bebidas alcohólicas. Fuimos al lugar y de común acuerdo con la persona que alquiló la quinta fueron desalojadas más de 100 personas que habían concurrido en unos 40 autos. A la una de la mañana no quedó nadie”, dijo Daniel Guardia, director de Policía Municipalidad de Toay, encargada de los controles de tránsito y nocturnidad.

Ruidos molestos.
La segunda clausura se realizó en una fiesta de la que participaban unas 40 personas en una quinta de la calle Pecho Colorado (casi en la intersección con Garza Mora). Cerca de las 3 de la madrugada, la policía constató que el volumen de la música estaba por encima de lo permitido y recibió llamados de varios vecinos quejándose por los ruidos molestos. “Fuimos al lugar en dos ocasiones y reclamamos que bajaran la música. Afortunadamente, en buenos términos desalojaron, y se les hizo un acta de infracción”, agregó Guardia.
“Queremos recalcar que no estamos prohibiendo las fiestas familiares ni los cumpleaños porque sí. Solo intervenimos cuando hay ruidos molestos o niños consumiendo bebidas alcohólicas, en eventos no declarados en donde hay barras y se vendieron entradas”, concluyó.