“En esto no hay un solo culpable”

BENJAMIN SEGURADO, PAREJA DE LA JOVEN QUE MURIO EN UN CHOQUE EN LA CIRCUNVALACION

El jueves 5 de febrero, Milagros Visenz (24) y Benjamín Segurado (27) tenían turno para hacerse una ecografía. Ella estaba embarazada de 5 meses y la ansiedad los carcomía: querían saber el sexo del retoño cuánto antes para ponerle un nombre. El había pedido el día en la Cooperativa Obrera, el supermercado donde trabaja como repositor -a veces como cajero- y aprovechó parte de la tarde para dormir una siesta antes de salir para el médico. Ella también había anunciado en el estudio Moslares que esa tarde iba a retirarse antes.
Entre la casa que compartía la pareja en el pasaje Alpataco del barrio Butaló y el estudio Moslares hay 20 cuadras. De ese itinerario que Milagros recorría a diario en un Fiat Palio y que conocía de memoria, solo alcanzó a recorrer cuatrocientos metros: el jueves a las 16.45, en la esquina de Circunvalación y Brasil, el Palio fue impactado por un Peugeot 307 en el que circulaba Franco Emiliano Schaab y su novia. El encontronazo fue tan violento que el estruendo se escuchó varias cuadras a la redonda. Incluso Benjamín, que estaba levantándose de la siesta, pensó que ahí cerca, en el mismo Butaló, se había caído un portón de chapa gigante. Milagros murió en el acto.

Compañeros.
Entre idas y vueltas, Visenz y Segurado llevaban 9 años de relación. Ambos son oriundos de General Acha y se conocían desde adolescentes. Estuvieron separados algunos años mientras él estudiaba psicología en Córdoba y ella metía materias para recibirse de contadora en la Unlpam. En 2010, cansado de trabajar en un call center en el que le pagaban poco y le exigían demasiado, Benjamín apostó todo a la relación y dejó “La Docta” para venirse definitivamente a La Pampa.
“Yo le dije que quería armar una familia con ella, y después de un tiempo comencé a trabajar. Alquilamos un departamentito en la calle Emilio Zola y ella también comenzó a trabajar en la pizzería del padre, después en el Changomas. Nos enamoramos muy fuerte y nunca nos separamos. Disfrutábamos de las cosas sencillas. Teníamos unos gatitos que cuidábamos como hijos y un grupo de amigos grande y hermoso. A ella no le gustaba planchar ni cocinar, yo no sé manejar, nos complementábamos. A veces yo llegaba cansado del trabajo y me recibía con una sonrisa. Ahí me olvidaba de todo. Ahora ella no está, y más allá del dolor que tengo porque me arruinaron la vida, le agradezco a Dios haberla tenido conmigo”, dijo Benjamín.
El año pasado los novios se habían comprometido. Hace seis meses se instalaron en el Butaló. A fines de 2015 iban a casarse.

Investigador.
Desde el día del choque, la cabeza de Benjamín no para. Además de pensar en Mili y su hijo, el muchacho se dedicó a entrevistar a los vecinos del barrio que pudieran haber visto algo, quienes en algún momento del juicio podrían aportar a la causa. De un momento a otro, se convirtió sin querer en un investigador del tránsito, en querellante de una causa por homicidio y hasta incorporó terminologías del derecho penal. Lo que más le llama la atención es que no haya más que dos testigos, teniendo en cuenta el lugar y la hora del siniestro. Pero además, y esto quizás sea lo más destacable, es que Segurado entiende que el hecho que lo dejó sin familia es una de las tantas muestras de un problema estructural.
“Yo quiero que la Justicia investigue y voy a colaborar para eso. A la vida de mi mujer y mi hijo no me la va a devolver nadie. Esto es algo que le puede tocar a cualquier persona y no hay un solo culpable. El Estado tiene que ver en todo esto, en los controles que no se hacen, en la legislación que no existe, en el contexto creado para que muertes como las de MIli sigan repitiéndose”, dijo Segurado. Y agregó: “sobre el choque, escenario al que llegué bastante tiempo después, me molesta no haber encontrado una frenada, saber que el conductor nunca se bajó para ver a mi mujer y que haya mentido en su declaración cuando dijo que iba a 60 y pasó el semáforo en verde”.

Hermana.
Para acompañar a Benjamín, llegó desde Río Negro su hermana Roxana (34). Ella es trabajadora social y dice que se va a quedar en La Pampa hasta que sea necesario. Ahora, los hermanos están desarmando la casa del Butaló porque él decidió regresar a General Acha para estar cerca de su familia. En el trabajo le dieron carpeta médica, pero no sabe si va a poder volver. Los vecinos, familiares y allegados le han brindado su apoyo, pero desde el gobierno de la ciudad y de la provincia, ningún funcionario se acercó para ver cómo estaba.
“Después de pasar por una cosa cómo esta, uno se da cuenta que es muy frágil. La gente muchas veces tiene miedo y no se quiere exponer. Es muy duro después de una pérdida ponerle el cuerpo a una problemática como la del tránsito en la que intervienen muchos factores. Lo que yo no puedo entender es cómo los funcionarios que tienen responsabilidad sobre el tema pueden dormir tranquilos habiendo la cantidad de muertos que hay. Yo voy a ponerle el cuerpo a esto, por la memoria de Milagros y mi hijo”, concluyó.

La primera en Santa Rosa
A menos de dos meses de haber comenzado el año, ya murieron en las rutas y calles pampeanas un total de 13 personas en siniestros de tránsito: uno cada tres días y medio. Según la estadística que lleva adelante el Departamento de Operaciones Policiales, Milagros Visenz fue la primera víctima fatal en el radio urbano de Santa Rosa. Benjamín Segurado dijo a LA ARENA que seguramente en los próximos días tomará contacto con la Fundación Estrellas Amarillas, la organización que desde hace años trabaja sobre la problemática vial en nuestra provincia.

“Solo hay dos testigos”
A dos semanas de la muerte Milagros Visenz (24), el fiscal Máximo Paulucci, a cargo de la investigación del caso, dijo que “solo hay dos testigos”: la novia de Franco Emiliano Schaab -único imputado- y un ciclista que en ese momento transitaba por la circunvalación quien declaró que el auto “iba muy rápido, a cien kilómetros o más”.
“Estamos esperando las pericias accidentológicas e informe de la coordinación de los semáforos que lo va a dar la municipalidad. Hay mucha gente que se acercó después del accidente, pero no que hayan visto el impacto o el momento previo. Hay versiones que indican que podría estar involucrada una moto, pero aún no han sido confirmadas, es una posibilidad que no se descarta”, dijo Paulucci.
El funcionario judicial agregó que se está trabajando también sobre el registro de las cámaras de seguridad de la zona y que el alcotest que se le hizo a Schaab dio negativo. No obstante faltan los resultados del dosaje que se le practicó a partir de una extracción sanguínea.
Mientras se siguen recolectando testimonios y la fiscalía espera las pericias, el acusado sigue detenido en una dependencia policial de Ataliva Roca. Permanecerá allí una semana más, cuando se le cumpla la prisión preventiva impuesta por el juez de control Fernando Rivarola.