En La Pampa: procesado por violar a su hija, está libre

En Santa Rosa acaba de ocurrir un caso similar, aunque más grave, al del suboficial de la Armada de Mar Plata, Marcelo Alberto Girat, quien fue condenado a 14 años de prisión por abusar sexualmente de su hija, pero recibió el beneficio del arresto domiciliario, aunque ayer esa decisión fue revocada y ahora está en prisión común.
¿Qué ocurrió en los tribunales locales? Un ex policía fue condenado por el Tribunal de Audiencia a 14 años de prisión por violar a su hijastra, quien además dio a luz a un bebé, pero sigue libre porque los jueces consideraron que no existe peligro de que el imputado pueda fugarse ni tampoco entorpecer la investigación. El fiscal Gastón Boulenaz ya recurrió la resolución para intentar revertirla.
La coincidencia entre ambos casos es casi absoluta y, si se quiere, aún más grave el pampeano porque la víctima terminó engendrando un hijo.
La hijastra del ex policía, contaron fuentes judiciales, recién se animó a formular la denuncia cuando cumplió la mayoría de edad. Tanto ella como su violador viven en Santa Rosa y durante el juicio la fiscalía dejó en claro el temor que siente la mujer ya que en cualquier momento pueden cruzarse en la calle.
La prueba clave para determinar la culpabilidad del imputado fue que el ADN, que dio una certeza del 99,9 por ciento. Por eso el Tribunal de Audiencia aceptó a rajatablas el pedido de Boulenaz de darle una condena a 14 años de prisión por hallarlo culpable del delito de abuso sexual con acceso carnal.
Sin embargo, en el fallo, a pesar de un pedido expreso del fiscal durante su alegato para que se le aplicara una medida de coerción al ex policía, los magistrados desecharon esa alternativa.
El hombre ha permanecido en libertad desde el momento de la denuncia hasta ahora y lo seguirá estando si la impugnación de Boulenaz a esa parte de la sentencia no es atendida. Los argumentos que dio el fiscal en el debate para que el ex policía quede detenido fueron el temor que le tiene la víctima y la posibilidad concreta de que los 14 años queden firmes. Por eso, remarcó, hoy la situación no es igual a antes de la condena, y el peligro de que se fugue está latente. Y más allá de que destacó que sigue gozando de la presunción de inocencia -porque aún puede recurrir el fallo ante el Superior Tribunal de Justicia y la Corte Suprema de Justicia-, la cuantificación de la condena amplía el margen de que pueda irse de la ciudad.

La causa marplatense.
El miércoles, en Mar del Plata, el Tribunal en lo Criminal 3 condenó al suboficial de la Armada, Marcelo Alberto Girar, a 14 años de prisión por violar a su hija desde los 13 a los 17 años y le otorgó el beneficio del arresto domiciliario hasta que la resolución quede firme. Incluso se le colocó una pulsera electrónica para monitorear satelitalmente sus movimientos, algo que tampoco ocurrió con el ex policía pampeano. Ayer, se le revocó la sentencia y fue enviado a una cárcel común.
Cuando se conoció la sentencia hubo incidentes entre los allegados a la víctima y las fuerzas de seguridad, que terminaron con disparos de balas de goma y el lanzamiento de gases lacrimógenos. El escándalo llegó a tal punto que el ministro de Defensa, Agustín Rossi, destituyó al militar.
La pena fue dispuesta por los jueces Eduardo Alemano, Fabián Riquert y Juan Manuel Sueyro, y coincidió con el pedido del fiscal Eduardo Amavet. El marino fue hallado responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en perjuicio de su hija. La decisión de que permanezca con arresto en su domicilio fue de la Cámara de Apelaciones y Garantías.
Durante el proceso judicial se comprobó que el suboficial abusó en reiteradas oportunidades de su hija tanto en la casa, que compartía con su esposa y madre de la joven, como en instalaciones de la Base Naval de Mar del Plata.
“Hasta que no esté preso no voy a poder recomponer mi vida, es mucho dolor, es muy duro; el tribunal consideró que era culpable y sin embargo está en su casa, por un pedido de la defensa que pidió un habeas corpus”, dijo Rocío, la víctima.
La joven de 20 años, que lloró al escuchar el fallo, contó que la primera violación ocurrió cuando tenía 13 años: “Me violó desde los 13 hasta los 17 y a los 16 me violó en la Base Naval. Me vio personal militar y nadie dijo nada”, relató entre lágrimas y junto a su madre. “No se hizo justicia, seguiremos con miedo”, agregó Rocío.
En una de las audiencias, mientras su padre era trasladado a un ascensor, alcanzó a gritarle a ambas que las iba a matar.