“Era previsible que sucediera”

Daniel Sierra, director de la Escuela de Canotaje que funciona en el Parque Don Tomás, no se anduvo con vueltas ayer, al analizar la trágica muerte de Lucas Ariel Díaz, el joven de 29 años que falleció ahogado en el cuenco de la laguna Don Tomás ubicado al oeste de la pasarela por la cual se accede al mangrullo.
Nativo de la ciudad bonaerense de Tigre y criado en el delta del río Paraná, Sierra se ha pasado la vida cerca del agua. “El lugar que tenemos es inmejorable -dijo sobre la laguna santarroseña-. Esto era previsible que sucediera. Hay chicos que se largan desde el puente cuando hay cables de corriente eléctrica que pasan por debajo, hay chicos que se tiran al agua desde arriba del techito del muelle…”, reflexionó.
Para el experto en canotaje, el espejo de agua ubicado apenas a algunas cuadras del centro de la capital provincial no es peligroso. En diálogo con Radio Noticias 99.5, lo definió como una pileta de natación grande, donde no hay posibilidad de enredarse con nada en el fondo.

Peligro.
“Los que hacemos canotaje la recorremos casi todos los días de punta a punta y sabemos que no hay nada. Los chicos de la escuela de canotaje nunca tuvieron un problema. Hace 14 años que estamos trabajando, y toco madera, nunca pasó nada. Lo peligroso no es la laguna, sino la gente que va a la laguna. Van drogados, van borrachos, no se les puede decir nada porque te insultan y te quieren pelear”, se lamentó.
En su opinión, el Parque Don Tomás necesita un destacamento policial con una dotación propia que ejerza un control en el predio. Aseguró que en la época de pesca hay personas que tienen actitudes que hasta podrían calificarse de delictivas. Los acusó de no dejar circular a los chicos que practican remo y de arrojarles piedras. “Hasta una vez les tiraban con un (rifle de) aire comprimido”, reveló.
Otra de las actitudes que denunció fue la de jóvenes que se juntan a tomar cerveza en la bajada de los botes de la escuela y que rompen las botellas allí, lo que obliga al personal de la institución a recoger los vidrios para evitar que alguien salga lastimado. Incluso se mostró preocupado por las actitudes peligrosas de algunos motociclistas que conducen mientras beben cerveza.

Ni control, ni conciencia.
Omar Lepes, encargado del Parque Don Tomás, dijo que la cartelería que informa a los visitantes sobre la prohibición de bañarse existe, pero que las personas hacen caso omiso. “No hay control y no hay conciencia. Habría que estar las 24 horas mirando quién se mete para llamar a la Policía, más que eso el personal municipal no puede hacer”, se resignó.
El empleado municipal aseguró que los días de calor, hasta los chicos se meten a la laguna. En ese caso, consultado por la emisora radial, aseguró que el personal del parque recreativo se acerca y los hace salir, pero afirmó que eso no es posible con las personas jóvenes o adultas que lo hacen puesto que puede implicar un riesgo de agresión para quien trata de hacer cumplir las regulaciones.
Para Lepes, Díaz y las otras personas que se metieron a nadar el lunes a la tarde no estaban en condiciones de hacerlo.

Murió por asfixia.
El médico forense Juan Carlos Toulouse confirmó a LA ARENA que el joven de 29 años murió ahogado. Según dijo durante una entrevista telefónica, Díaz no presentaba signos de violencia en su cuerpo ni en su cabeza, lo que echa por tierra la hipótesis de que fue golpeado en la cabeza. Asimismo, informó que durante la autopsia se extrajo del cadáver muestras de sangre, orina y contenido gástrico, que serán analizados en el laboratorio de la División Criminalística de la Policía.