“Estafados con las inspecciones”

MASCOTEROS RECLAMARON POR EL INCUMPLIMIENTO DE LA ORDENANZA CONTRA LA PIROTECNIA

Yésica Alarcón, Erica Heib y Miguel Giuliani, tres vecinos que no pertenecen a ninguna ONG pero que se reivindicaron como “mascoteros” se acercaron ayer a la redacción de este diario para sumar más pruebas a un hecho que está esclarecido: la ordenanza que prohíbe la venta de pirotecnia en Santa Rosa no se cumplió durante las fiestas, se vendieron petardos y fuegos artificiales a la luz del día y, lo que es peor, los inspectores municipales sabían que se expendía pirotecnia distintos puntos de la ciudad y no hicieron nada para interrumpir el negocio.
“Nos sentimos estafados con las inspecciones. Durante todo el 31 estuvimos llamando a la línea que habilitó la municipalidad para hacer las denuncias por la pirotecnia y no obtuvimos ninguna respuesta. Eramos al menos 20 personas llamando todo el tiempo al 147. Durante varias horas estuvimos apostados frente a un kiosco de pirotecnia ubicado sobre la Avenida Luro, viendo como la gente hacía cola para comprar petardos. El inspector llegó recién a las 21, cuando ya habían vendido toda la pirotecnia”, dijo Alarcón a LA ARENA, vecina del Barrio Nuevo, dueña de 14 perros.

Falta de control.
“Acá lo que no está claro es quién tiene que controlar la venta. Se vendió pirotecnia en las despensas. La policía decía que ellos no podían actuar. A las 21, cuando llegó el inspector al kiosquito de la Luro dijo que no podía secuestrar la mercadería porque no tenía cómo trasladarla, habida cuenta de la peligrosidad de los explosivos. Necesitaba de personal del Ejército. Así que la ordenanza no sirvió para nada: no se clausuró ningún local, no se secuestró la pirotecnia, y a las 12 de la noche comenzaron con los petardos”, dijo Erica Heib, vecina de Villa Elisa, que tiene a cargo 4 perros en su casa y otros siete en la casa de sus padres.
“Todos nosotros conocemos a chicos con autismo o con síndrome de Down que la pasaron realmente mal la noche del 31. Ellos sufrieron mucho los petardos”, dijo Giuliani, que vive en Villa Alonso con su familia y tiene 2 perros.

Pruebas.
Los vecinos acercaron a este diario fotos y videos que certifican cómo se vendió pirotecnia y los efectos del uso. En un video que puede verse en la web de este diario puede apreciarse una larga cola de gente esperando por petardos y fuegos artificiales en el comercio ubicado sobre la avenida Luro que ya había sido denunciado por este diario en Nochebuena.
“Yo tuve que atender a una perrita que le pusieron un petardo entre los deditos. Tenía la patita toda lastimada”, dijo Alarcón.
“Yo sé también de un perro al que le pusieron un petardo en la boca. Una crueldad tremenda”, agregó Giuliani.
“Pero la venta no se cortó a la medianoche. Yo sé de una despensa de mi barrio que vendió hasta después de las 12”, cerró Heib.

Delibery.
El “delivery” de pirotecnia fue la modalidad de venta para burlar la ordenanza municipal que prohíbe la comercialización de petardos y fuegos artificiales. Bastaba entrar a cualquiera de los grupos de compra y venta de Faceobook para encontrar a más de un vendedor que, incluso reconociendo la ilegalidad de su actividad, ofrecía un servicio de “delivery”. “Tengo un puesto de pirotecnia en mi casa. Si alguien quiere, que me escriba”, publicó Juan en su perfil de Facebook.
Muy fácil fue también hallar clientes desesperados por un petardo y vendedores de localidades aledañas (en donde no está prohibida la venta) que ofrecían su mercadería. En las redes sociales también pudo verse el pedido de algunos santarroseños pidiendo recuperar a sus mascotas que, espantadas por los cohetes, abandonaron sus casas e incluso a mascotas lastimadas.