Estuvo dos años preso con una identidad robada

ESCAPO DE LA U4 DE SANTA ROSA

Melvin Gallardo Quinteros pasó dos años preso en La Pampa con una identidad falsa. Hace un año y medio se escapó de la U4. El muchacho al que le robó el nombre, estuvo dos días preso en Ezeiza.
Esta historia comienza en General Acha, la medianoche del 9 de mayo de 2012, con un perro que huele equipajes de mano en el segundo piso de un colectivo Chevallier. El can es la nueva adquisición de la División Toxicomanía y los efectivos están ansiosos por probarlo en el operativo que están realizando en la ruta 152, a 3 kilómetros de la ciudad. Será un buen debut para el animal: en segundos detecta tres bolsos que contienen 30 kilos de marihuana prensada debajo de los pies de cuatro pasajeros que viajaban a Bariloche. Después, en una requisa más exhaustiva, los policías hallarán más de mil dólares y mil pesos.
El informe policial dirá al día siguiente que “los detenidos viajaban a la localidad rionegrina de Cinco Saltos, uno de ellos es oriundo de Neuquén, en tanto que los restantes de Buenos Aires”. En la última línea hay un error, una mentira, un engaño: uno de los hombres no es quien dice ser, su verdadero nombre es Melvin Heriberto Gallardo Quinteros, tiene 25 años y es oriundo de Pucón, Chile.
La policía no sabe, no tiene cómo saberlo, que desde hace un tiempo, el chileno utiliza el documento de ADC un muchacho al que hace unos meses, en un Mac Donald de Buenos Aires, le robaron la mochila en donde estaba el documento que, ahora, servirá para ocultar la verdadera identidad de Melvin.

Condenado.
Meses después del operativo en Acha, el Tribunal Oral Criminal Federal de Santa Rosa condenó a Quinteros y sus cómplices por tráfico de drogas a la pena de seis años de prisión. En realidad no condenó al chileno, sino a ADC. Dos años después, quizás por la cercanía de la Navidad, o porque extrañaba a su familia en Chile, Melvin decidió no volver a la Unidad 4. El muchacho que había logrado pasar desapercibido en el penal, tenía buena conducta y gozaba de salidas transitorias se fugó de la cárcel cuando aún le restaba cumplir un tercio de la condena.
El 28 de diciembre -consta en uno de sus dos perfiles de Facebook- Melvin se reencontró con sus parientes que fueron a esperarlo a la Terminal. En la fotos se los ve muy felices. Antes de que comience la feria judicial, el TOF ordenó su captura internacional.

El verdadero.
El auténtico ADC nunca pisó la provincia de La Pampa, no tiene la más mínima idea de cómo es Santa Rosa y mucho menos la Unidad Penitenciaria 4. Vivió siempre en Buenos Aires, estudió ingeniería y desde hace unos años trabaja para una empresa prestadora de cable. Ni siquiera se parece físicamente el chileno que usurpó su identidad durante cuatro años.
En octubre del año pasado, en un viaje laboral a los Estados Unidos, efectivos de la Policía Aeroportuaria detuvieron a ADC con el pretexto de que tenía una orden de captura. Pasó dos días y medio encerrado en un calabozo del Aeropuerto de Ezeiza hasta que descubrieron que no era él al que estaban buscando.
“Se comunicaron con el juzgado Federal de La Pampa y mandaron fotos para cotejarlas. En el calabozo estaba solo y me trataron muy bien. Me dieron de comer. Hablaron con la compañía para la que trabajo y por suerte se aclaró todo. En marzo de este año me enviaron un certificado que no era la persona que buscaban”.

El robo.
“Hace unos años, cuatro o cinco, me robaron en un Mac Donald de Buenos Aires, muy cerca del obelisco. Se llevaron una mochila en la que había una laptop, un DNI tarjeta, fotocopias de un contrato de alquiler, papeles y una carpeta. Yo no sé quién es esta persona (Melvin Quinteros). Sé que el pedido de captura ya tenía un tiempo, pero no sé qué es lo que hizo esta persona. Otras veces he salido del país y nunca tuve un problema. Lo que más me preocupó es saber que alguien puede estar viviendo tu vida en otro lado y no te enterás. Ahora estoy muy bien y no quiero revivirlo”, dijo el joven a LA ARENA.

Captura.
Hace tres semanas, una comisión de la Brigada de Investigaciones viajó hasta San Martín de Los Andes para detener a Quinteros. Después de cuatro meses de trabajo, lo interceptaron el 11 de agosto a las 20.40 en el paso fronterizo Mamuil Malal, cercano al volcán Lanín. Iba en un auto junto a un amigo. Ni siquiera la Agencia Federal de Investigaciones logró lo que los efectivos pampeanos: dar con la verdadera identidad del muchacho.
“Ahora se va a hacer una audiencia con su defensor y el fiscal Jorge Ernesto Bonvehí para que dé explicaciones por qué no volvió al penal”, dijo una fuente judicial abocada al caso.