Ex boxeadores quieren ayudar a Miguel Campanino

ESTOS SI SON "LOS AMIGOS DEL CAMPEON"

En el pasado mes de noviembre se informó en estas páginas de la complicada situación que estaba viviendo el ex campeón argentino de boxeo, Miguel Angel Campanino; y ahora nuevamente un grupo de sus amigos volvieron a exponer que “no está bien” y que quieren “ayudarlo de alguna manera”.
Encabezados por uno de los amigos incondicionales del ex campeón, Juan Antonio “El Pituco” Ríos, llegó a la Redacción un grupo de ex boxeadores -casi todos fueron entrenados por el “Zorro” cuando se iniciaron-, para dar cuenta de que el mal momento de Campanino se prolongaba, y que no creen que lo mejor sea internarlo en un geriátrico como propondrían algunos familiares, entre ellos sus hijos.
“No está bien -acepta “El Pituco”-, y anda mal vestido, sin afeitar…”; en tanto los ex boxeadores Rubén Carriqueo, José Palacios, Lucho Domínguez, Gustavo Ádema -quien llegó acompañado de su esposa Marisa Favole-, y Silvio Rodríguez (quien no pudo acompañar al grupo hasta la redacción pero comparte el mismo sentimiento), señalaron que “queremos ayudar a Miguel; darle una mano”.

Reclamo de familiares.
Hace poco más de dos meses tres hermanos de Miguel Campanino -María, Lilian y Daniel- habían pedido públicamente que “la justicia se expida” sobre la situación del ex pugilista. “Es el último paso para que nos presten atención”, habían dicho, en tanto reprochaban a los hijos Miguel (h) y Julián, por no ocuparse de su padre: “Nadie lo cuida, y la comida a veces se la hacen llegar los vecinos”, dijeron aquella vez. Reclamaron además que “le pongan una persona para que lo atienda y le dé la medicación, porque está viviendo casi como un pordiosero, en un estado de indigencia”.
Como se informara Miguel Campanino está afectado por una enfermedad que le afecta la memoria; y hace más de dos años tuvo que dejar el manejo de su comercio, la tanguería “Mi refugio” que funciona desde hace muchos años al lado de su propio domicilio, en la esquina de calles Chaco y San Juan.
La Dirección de Adultos Mayores de la provincia a la Defensoría Civil de la Primera Circunscripción Judicial dio cuenta de un informe que indica que Campanino “sufriría un deterioro cognitivo moderado con gran impacto funcional, agravando su situación el hecho de vivir solo sin la debida contención familiar, evidenciando falta de higiene en su vivienda, como también descuido personal en relación con su salud, alimentación y aseo”.

“Dar una mano”.
Después de esa nota LA ARENA quiso escuchar a sus hijos, y Julián -también dedicado al boxeo- prefirió “no hablar por respeto” a su padre. Sí se supo que luego Miguel habría sido atendido de mejor manera, tomando más o menos regularmente la medicación indicada. Pero eso solo habría durado algunas semanas.
Ahora son los amigos del campeón -frase que, sobre todo en el boxeo, era usada para identificar a aquellos que se acercaban en momentos de gloria, pero que esta vez valdría sea aplicada con una acepción distinta- los que manifiestan intenciones de “ayudar, dar una mano en lo que sea”.
Gustavo Ádema explicó que “no queremos que Julián se enoje, porque el también es del ambiente del boxeo, pero queremos que Miguel esté bien”, sostuvo. La esposa de Ádema, Marisa Favole, se ofreció y dijo que la tuvieran en cuenta para atender al ex campeón en horas de la mañana
Los ex pugilistas agregaron que no creen “que lo mejor sea internar a Miguel en un geriátrico. Sí tiene que haber alguien que lo acompañe en su casa todo el tiempo, para que tome la medicación y lo cuide… pero no lo van a poder tener en un geriátrico. Físicamente está bien, porque a veces no tiene la llave de su casa y salta una reja que tiene 1.80 metros sin ningún problema”, señalan.
“Nosotros estamos para ayudar”, reiteraron, y “que nos digan qué podemos hacer”, concluyeron.

Una gloria deportiva de La Pampa
No caben dudas que cuando se escriba la historia deportiva de nuestra provincia, el nombre de Miguel Ángel Campanino ocupará un lugar preponderante. Brilló en los años ’70 y ’80, y llegó a disputar el título del mundo ante Pipino Cuevas en México. Fue doble campeón, argentino y sudamericano, y dio cátedra en el templo del boxeo, el Luna Park de Buenos Aires. En nuestro país les ganó a todos: a Everaldo Costa Azevedo, Tito Yani, Ramón La Cruz, Esteban Osuna, La Pantera Saldaño, y a todos los que estuvo enfrente.
Fortín Roca (así se llamaba antes de la revisión de la historia que lo transformó en “El Fortín”), se vestía de gala en cada presentación del “El Zorro”, quien supo ganarse largamente el aplauso de los aficionados pampeanos
La oportunidad mundialista le llegaría, lamentablemente, cuando lo mejor de su carrera había pasado, y no pudo. Pero fue indudablemente un grande de todas las épocas del pugilismo argentino.
En sus épocas de boxeador trabajó un tiempo en Vialidad Provincial, pero un día renunció. Más tarde tuvo un céntrico comercio en el que vendía ropa de una reconocida marca deportiva; y más tarde puso -al lado de la linda vivienda que pudo construirse con el producto del boxeo- una tanguería (“Mi Refugio”) que trabajó muy bien durante años.
Lamentablemente su deterioro mental -físicamente tiene un estado envidiable para su edad- lo fue alejando del negocio, que quedó en manos de sus hijos.
“Es una lástima, porque tanto la tanguería como la casa de Miguel se están deteriorando mucho”, dijeron los ex boxeadores. “Ni vidrios sanos le quedan en la vivienda”, dijeron.