Falleció dirigente

A la edad de 79 años, murió el miércoles en Santa Rosa el dirigente justicialista Héctor Fermín Iturrioz, fundador y referente principal de la agrupación Nación y Progreso. Fue candidato en varias internas peronistas y siempre batalló por un cargo legislativo, al que nunca accedió. Luchó por lograr mejoras en la zona del barrio Butaló, donde residía, en la ciudad, y por conquistas de índole social. Aunque fueron más las perdidas que las ganadas, se acreditó varios logros importantes.
Su primera aparición pública fue en los ’90 cuando conformó un grupo de vecinos que pedía por la pronta reparación de la ruta bonaerense que conecta con al localidad pampeana de Rolón.
Después hizo del barrio Matadero y de la planta que le daba nombre el objeto principal de su militancia. Bregó para que no se derrumbara esa estructura sino que se le diera un uso productivo, misión en la que fracasó.
En lo barrial, peleó mucho para recuperar el polideportivo del lugar como un espacio de esparcimiento para los niños y jóvenes de la zona, y en los últimos años reclamó al Banco de La Pampa la ampliación de la sucursal que se encuentra allí. Desde la agrupación Nación y Progreso fue uno de los primeros en enviar notas pidiendo que los militares restituyan la Escuela hogar.
En el año 2008 se presentó como candidato a las internas del Partido Justicialista, donde obtuvo un cómodo último puesto. Anterior se había candidateado a senador nacional en otra interna justicialista en la que también quedó lejos del primer lugar pero con un respetable caudal de votos.
Para Iturrioz fueron más las verdes que las maduras, pero eso no lo amilanaba ni le quitaba las ganas de seguir batallando. Por el contrario, al tiempo volvía con otra iniciativa en bandera, sea de carácter barrial o con un fuerte componente social.
Se definía como un peronista “de los de antes” y protestaba tozudamente contra las nuevas tendencias de su partido. A fines de los ’80 fue uno de los primeros en La Pampa que se acercó y militó por Carlos Menem, un mérito del que no pudo sacar mucho provecho porque otros dirigentes peronistas le arrebataron rápidamente -cuando el riojano pasó a ser el líder del Partido Justicialista- la representación del menemismo en la provincia.
También fue integrante de la Asociación Sanmartiniana de La Pampa.
Solía visitar esta redacción con una carpeta llena de papeles desprolijamente acomodados con todos los proyectos que había presentado y aquellos que estaba por hacerlo. Verborrágico y arrebatado, hacía de cada tema un motivo de lucha en el que dejaba la vida.
Un pequeño grupo de seguidores, congregados bajo el sello de la agrupación Nación y Progreso, lo seguía en forma incondicional y era seguramente la cantera de los 200 a 300 votos que obtuvo cuando se presentó a esas elecciones internas.
Entre tantas perdidas, el dirigente se anotó una ganada, y de peso: fue quien impulsó la ley que obliga a todas los propietarios de vehículos automotores a contar con un seguro contra terceros.
Otra dura batalla que dio fue para introducir un cambio favorable a los trabajadores en la legislación laboral. Su propuesta era que al momento de la quiebra de una empresa, los trabajadores que allí se desempeñaban fueran considerados “acreedores privilegiados” y estuvieran en un pie de igualdad a la hora de cobrar indemnizaciones con los bancos y los otros acreedores principales.