Familia pide por una silla postural

RECLAMO AL MINISTERIO DE SALUD

Una joven pareja de Santa Rosa hace más de un año que camina pasillos del hospital y despachos del Ministerio de Salud sin conseguir que el Estado asista a su hija, Jazmín, una pequeña con dificultades para su normal desarrollo. La niña necesita una silla postural, de un costo imposible de afrontar por la pareja.
Matías Aranda y Romina Miño se acercaron a la redacción de LA ARENA junto a Jazmín, de 2 años y 4 meses. La nena nació con Esquizencefalia, un trastorno en el normal desarrollo del cerebro que lleva a que algunas áreas partes del mismo directamente no se formen. Con ejercicios constantes y apego al tratamiento, la situación se puede mejorar en cierta medida.
Pero para ello Jazmín necesita la silla especial -tipo changuito- que le permita mantener el tronco y el cuello recto. Recién entonces se puede pensar en que después adquiera algunas habilidades de las que hoy carece; y de eso también depende que haya esperanzas en que llegue a adquirir algún tipo de movilidad propia. Así lo explica, con voz entrecortada, el padre, que decidió hacer público el caso porque llevan más de un año esperando la silla que no llega.
“Jazmín la necesita de manera permanente, para que se le forme el tronco”, explicó Romina. La familia están siendo acompañada por Sergio Guiñazú, presidente de la Comisión Vecinal de Villa Germinal. De acuerdo a lo que pudieron averiguar, el costo de la silla es de entre 19.000 y 24.000 pesos. Las notas y los papeles ya fueron entregados y el trámite llegó hasta el área de Compras, pero por alguna causa que los Aranda desconocen, nunca se concretó.

Rehabilitación.
A poco de nacer y una vez conocido el problema de Jazmín, sus padres iniciaron inmediatamente los tratamientos necesarios, siempre en el marco de Salud Pública porque carecen de obra social. La niña concurría a rehabilitación en el hospital Lucio Molas y también hacía natación en un centro privado que tiene convenio con Salud, con grandes avances en pocos meses. Sin embargo, según cuenta Matías, de un día para el otro, hace aproximadamente un año y sin mayores explicaciones, la niña se quedó sin rehabilitación y la Provincia dejó de pagar la pileta.
“Desde entonces, el desarrollo, que venía tan bien, se estancó”, se lamentaron los padres.
La pareja alquila un pequeño y precario departamento detrás de una casa sobre la calle Salta, entre Asunción del Paraguay y Malvinas Argentinas. Pero la nena necesita mayor espacio para sus ejercicios. Matías cuenta que aún así se las arreglan para hacer con almohadones un círculo en la cama donde hacer las prácticas.

Burocracia.
En los últimos meses la pareja se encontró con otras dos dificultades achacables a la burocracia estatal y poco compromiso de algunas personas: desde agosto tendrían que estar cobrando una pensión para Jazmín, pero si bien se inició el trámite en tiempo, faltaron algunos papeles y nadie se preocupó por hacérselo saber a la pareja, que recién ahora se enteró. Por otra parte, aseguran que en el hospital dejaron de proveerles de leche y pañales y que pese a que intentaron entrevistarse varias veces con el director, nunca fueron atendidos.