Fuchad urge a tomar medidas por cortes de agua en la ciudad

LA ONG ANALIZO LA SITUACION DE SANTA ROSA CON DIPUTADOS, CONCEJALES Y ESPECIALISTAS

Uno de los reclamos que se le hizo a los diputados y concejales fue que decreten la emergencia hídrica de la ciudad. También que se haga un diagnóstico del estado en que está el Acueducto.
“Los problemas están a la vista y al menos una parte del diagnóstico ya está, ahora hay que hacer acciones concretas porque la situación es realmente grave”. Con esa premisa y con la intención de generar soluciones, la Fundación Chadileuvú realizó ayer una reunión con diputados provinciales y concejales santarroseños para abordar los reiterados cortes del suministro de agua que sufre la capital provincial.
El encuentro se organizó luego de un comienzo de año “catastrófico” a raíz de las constantes roturas que sufre el Acueducto del Río Colorado, principal abastecedor de la ciudad y otras localidades de la provincia.
A la reunión en la sede de la Fuchad concurrieron, además de sus dirigentes, los diputados provinciales del Frepam Martín Berhongaray, Carlos Bruno, Claudia Giorgis y Luis Solana; y los concejales Di Liscia, Cecilia Roigé, Marcos Cuelle y Félix Villatoro. También hubo diferentes especialistas y representantes de la Universidad Nacional de La Pampa. No hubo funcionarios provinciales ni municipales como tampoco presencia del Partido Justicialista.
“El 60 por ciento de la ciudad no tiene medición de agua, el 30 por ciento porque no tiene medidor y el otro 30 porque no se mide el consumo, entonces hay que cambiar esa política de Estado porque se debe generar conciencia en la población de que no hay agua, que debemos cuidarla. Eso es una parte del problema, la otra es ir a fondo con las responsabilidades por el funcionamiento del Acueducto”, planteó Villatoro.
“Es necesario hacer un diagnóstico del estado del acueducto. Que venga gente especializada y que en tres meses nos diga exactamente, con una auditoría, qué es lo que hay que hacer. Una cosa es traer el agua hacia la ciudad y la otra es distribuirla, y si las cosas están mal hechas plantear la posibilidad de iniciar acciones legales”, dijo Guillermo Di Liscia.

Denuncia.
La posibilidad de acudir a la Justicia para determinar responsabilidades en la construcción, utilización y manejo del Acueducto fue respaldada por Giorgis y Solana mientras que Roigé habló sobre un eventual “incumplimiento en los deberes de funcionario público”. En ese sentido, convocarían a asesores jurídicos para profundizar ese camino.
“Este es un problema viejo, con responsabilidades antiguas y actuales, estamos hablando de un recurso humano, y al menos preocupante que desde la Municipalidad se diga que el Acueducto no da para más, cómo no va a dar para más si en realidad transporta menos agua que lo estipulado en el contrato. Es inexplicable que desde la comuna no se haya hecho ninguna demanda”, señaló Berhongaray.

Emergencia.
Desde la Fuchad se planteó si no es conveniente que se decrete la emergencia hídrica de la ciudad, en una acción concreta ante una situación de gravedad como la que se vive. También fue reiterado el reclamo para que se modifique la política de control sobre el consumo.
“Se necesita una cuantificación del consumo, faltan medidores y hoy en los barrios la gente renueva el agua de las Pelopincho todos los días porque le resulta más barato que ponerle cloro. Habría que ver si se cobra lo debido si no cambian esa conducta”, indicó Cuelle.
Alberto Goldberg, de la Fuchad, sostuvo que la toma de conciencia sobre el uso del agua potable debe comenzar desde la escuela misma, “con una concientización muy firme de que es una situación grave que afecta a todos. Este año está siendo catastrófico”.

El humor social y la reacción.
Una de las cuestiones que generó gran atención en el debate fue el rol que adoptan los ciudadanos ante la falta de agua. Para muchos de los presentes es llamativa “la falta de reacción” social, que no va más allá del enojo manifestado a través de los medios de comunicación y de las redes sociales.
“Hay un aspecto a tener en cuenta y es que la gente no reacciona, una vez que sale el agua de la canilla a los pocos días ya se olvidó de todo. Por eso si el humor social se distiende el funcionario deja de preocuparse y el problema deja de ser una prioridad. Esto ya lo hemos visto muchísimas veces”, resaltó Solana.
Carlos Bruno, por su parte, habló de una “sociedad conformista”, que a partir de las políticas “del partido gobernante hace que la gente se acostumbre a tener lo que le dan, y no reclama por sus derechos, en este caso nada menos que uno vital como es el agua”.
Giorgis propuso convocar a otras organizaciones civiles y sociales de la ciudad como comisiones vecinales, estudiantes, ambientalistas para de esa manera “conformar un anillo que permita llegar a todos los niveles. Hay que informar y concientizar, y que la gente se involucre y se dé cuenta de cuál es el problema”.