“Gracias a Dios pude trabajar”

EL DIA DESPUES DEL DESASTRE

Walter Bajo, dueño de tapicería Impacto, ubicada en la esquina de Coronel Gil y O’Higgins, contó cómo es volver a trabajar luego de haber sufrido un incendio en el depósito de su tapicería.
El día después del siniestro sufrido fue duro para Bajo. Perdió todo lo que tenía en su depósito, pero el hombre, bastante optimista en cuanto a lo padecido, abrió la tapicería y ayer se lo pudo ver junto a su nieta y a un hombre que trabaja con ellos, con el negocio abierto. “Gracias a Dios se pudo trabajar igual”, manifestó el damnificado y añadió que “por lo menos me quedó el taller y la parte de ventas, que quedaron las dos intactas”.
Bajo atendió a un equipo de periodistas de LA ARENA y, mientras tomaba mate con su nieta, que trabaja junto a él, relató que no quería pensar en lo perdido: “se quemó todo el depósito y ya está. No quiero ni pensar en las pérdidas porque cuanto más sean las pérdidas peor me voy a sentir y más me va a doler”.
Es la segunda vez que Walter Bajo sufre un incendio. En 1981, en Trenque Lauquen, un incendio devoró en pocos minutos su casa, la tapicería familiar y una fábrica de juegos de living que tenía nueve empleados.